A la espera del Sínodo de la Amazonia

Siete millones de sitios en la web tratan el tema de la ecología en la Amazonia. Con solo hablar de este lado del planeta se observa que padece de una enfermedad terminal. Los gases de efecto invernadero sin la Amazonia provocarían consecuencias devastadoras.

Un original y amplio enfoque del problema se encuentra en nuestra encíclica Laudato si', que habla no solo de ecología sino de "ecología integral". La Iglesia, como sabemos, realizará el Sínodo de la Amazonia en octubre y elaboró un documento que titula "Nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral".

¿Pulmón del mundo?

¿Cuál es el drama? Una explicación técnica. Los árboles producen oxígeno y a su vez absorben dióxido de carbono (dióxido malo, producido por la quema de derivados del petróleo por ejemplo). Dióxido de carbono, el mayor componente de los gases de efecto de invernadero causantes del calentamiento global. Durante la fotosíntesis, proceso que realizan los árboles y otras plantas, estos absorben y almacenan el dióxido malo, el cual queda fijado en su cuerpo en forma de carbono. De ese modo, las plantas extraen el dióxido de carbono de la atmósfera.

En la Amazonia hay cientos de millones de árboles que absorben agua y luego la devuelven en inmensas cantidades de vapor de agua a la atmósfera. Transpiración que forma las nubes, de las que regresa el oxígeno en el agua mediante las lluvias, que en parte se precipitan sobre la propia selva, con lo cual sus bosques mantienen una humedad constante. También esas nubes viajan y riegan lugares lejanos. A esta gigantesca maquinaria bioquímica se la denomina el "pulmón del mundo".

Si desaparece y no se reduce drásticamente la emisión de gases efecto invernadero, la Tierra se transformará en un planeta helado y sin vida en cincuenta años. El mal del dióxido de carbono nació hace 270 años en Inglaterra, con la revolución industrial.

La inclinación humana a someter la tierra y sus criaturas

Claro que esto nació en el espíritu del hombre mucho antes. Dice Francisco: "En la historia de la humanidad el hombre tuvo una inclinación a someter la tierra y todas sus criaturas". Y en ese afán de "obtener importantes beneficios, se hace pagar al resto de la humanidad presente y futura los altísimos costos de la degradación ambiental" (Laudado si' nº 36).

El afán de acumulación ilimitada

En ese afán de dominación "se construyen medios destinados a la acumulación ilimitada a costa de la injusticia ecológica y de la injusticia social" (ídem 61).

"Creándose una cultura del descarte (ídem 22) y de la basura (ídem 22)". Y (también del) "hombre-descartable" o el "hombre-basura".

En medio de la selva de los depredadores, los pueblos. Tres millones de indígenas, 390 pueblos… Cada uno de ellos con "una identidad cultural particular". Quienes "han vivido desde los primeros contactos con los colonizadores recibiendo fuertes amenazas". Y contra estas amenazas se organizan y luchan por la defensa de sus vidas, culturas, territorios y derechos. Y "la Iglesia Católica está presente a través de misioneros y misioneras comprometidos con las causas de los pueblos indígenas y amazónicos".

La tecnocracia

En la encíclica Laudato si' el Papa analiza la tecnociencia sin prejuicios, acogiendo lo que ha traído de "cosas realmente valiosas para mejorar la calidad de vida del ser humano" (ídem 103) y sus aspectos negativos: "la tecnocracia sometió a la economía, a la política y a la naturaleza en vista de la acumulación de bienes materiales (ídem 109). La tecnociencia parte de una suposición equivocada, que es la "disponibilidad infinita de los bienes del planeta" (ídem 106), cuando sabemos que ya hemos tocado los límites físicos de la Tierra, y que gran parte de los bienes y servicios no son renovables.

La tecnocracia, gobierno de la técnica sobre la política, alimento el antropocentrismo extremo. Y desde este antropocentrismo muchos ven todo bajo la óptica de la dominación (ídem 88) y de la acumulación de ganancias.

Los grandes intereses

"La riqueza de la selva y de los ríos de la Amazonía está amenazada hoy por los grandes intereses económicos que se asientan en diversos puntos del territorio" Intereses que provocan "la intensificación de la tala indiscriminada en la selva, la contaminación de ríos, lagos y afluentes", a lo que se suma el narcotráfico, poniendo en riesgo la supervivencia de los pueblos.

Un modelo basado en una ética fundada en el Evangelio

La Iglesia con rostro amazónico, dice el documento, debe "buscar un modelo de desarrollo alternativo, integral y solidario, basado en una ética que incluya la responsabilidad por una auténtica ecología natural y humana, que se fundamenta en el evangelio de la justicia, la solidaridad y el destino universal de los bienes, y que supere la lógica utilitarista e individualista, que no somete a criterios éticos los poderes económicos y tecnológicos".

Estos nuevos caminos para la pastoral de la Amazonía —se lee finalmente en el documento— exigen "relanzar la obra de la Iglesia" en el territorio y profundizar el "proceso de inculturación" (con) "propuestas "valientes", que supone tener "osadía" y "no tener miedo", como nos pide el papa Francisco. Un cambio de modelo de vida para que la tierra viva.

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