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Miguel Alemán construyó Acapulco como destino de masas: el presidente que apostó todo al turismo de sol y playa

Once ejidos expropiados, carreteras y un aeropuerto marcan el nacimiento del primer centro turístico de masas en la historia reciente del país

Miguel Alemán fue presidente de México de 1946 a 1952. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Acapulco pasa de ser un puerto pequeño a convertirse en el primer destino de turismo de masas de México entre 1946 y 1952, mediante decisiones tomadas directamente desde la Presidencia de la República.

El cambio incluye la expropiación de once ejidos, la construcción de carreteras y aeropuertos, y la creación de un marco legal diseñado para atraer visitantes extranjeros.

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El entonces presidente Miguel Alemán impulsa estas medidas bajo la premisa de que el turismo generaría divisas para financiar el desarrollo industrial y agrícola del país.

Hoteles de arquitectura moderna se levantan en la costa de Acapulco durante el alemanismo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La transformación del puerto guerrerense sienta un precedente que el gobierno federal replicaría después en otros destinos costeros del país, según documentan estudios históricos publicados en SciELO México.

Una ley de 1949 marca el inicio del turismo como política de Estado

El giro decisivo ocurre entre 1946 y 1952. Alemán consideraba al turismo una fuente de divisas capaz de financiar el desarrollo industrial y agrícola del país.

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Bajo esa lógica crea la Dirección Nacional de Turismo y la Escuela Mexicana de Turismo, además de promulgar en 1949 la primera Ley Federal de Turismo del país.

Miguel Alemán Valdés saludando a militares en Palacio Nacional con motivo de año nuevo en 1947. (INAH)

En ese momento, la política turística dependía de la Secretaría de Gobernación.

Para darle mayor peso institucional, el gobierno crea también la Dirección General de Turismo, que más tarde se convertiría en el Departamento de Estado de Turismo.

Once ejidos son expropiados para levantar la zona hotelera

La expansión de Acapulco exigía terrenos. Durante su sexenio, Alemán expropia once ejidos para habilitar la zona hotelera y turística del puerto, de acuerdo con registros de la época recogidos en publicaciones como Palpitaciones Porteñas de 1947.

El puerto ofrecía ventajas que otros destinos no tenían: cercanía con la capital del país, una bahía con playas amplias, temperatura estable del agua y, sobre todo, extensiones deshabitadas con facilidad legal para expropiarse.

Terrenos ejidales de Acapulco fueron expropiados para uso turístico. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esa combinación convirtió a Acapulco en el proyecto turístico central del alemanismo, por encima de otros sitios promovidos en la misma época como Zihuatanejo, Taxco y Cuernavaca.

La Junta Federal de Mejoras Materiales del puerto coordina, a partir de 1948, las obras que dotan a Acapulco de una imagen moderna.

Ese año marca el punto en que el puerto se transforma en un destino turístico de peso internacional, según describe el estudio Acapulco y el proyecto modernizador alemanista disponible en SciELO México.

Antes de la intervención federal, la conexión entre Acapulco y la Ciudad de México dependía de caminos de terracería de trayecto prolongado. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La prensa nacional respalda la transformación del puerto

La cobertura periodística de la época jugó un papel decisivo. Según el mismo estudio, el respaldo de la prensa nacional al proyecto alemanista permitió consolidar a Acapulco como centro turístico de talla internacional, tanto en el aspecto urbanístico como en el social y económico.

La prensa nacional mexicana de finales de los años cuarenta cubre de forma sostenida el desarrollo del proyecto turístico de Acapulco. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El proceso no se limitó a la infraestructura física. Implicó también una estrategia de relaciones internacionales: el gobierno mexicano buscaba fortalecer los lazos con Estados Unidos mediante lo que documentos de la época llaman “política de buena voluntad”, heredada del periodo de la Segunda Guerra Mundial.

Actores y políticos extranjeros convierten a Acapulco en destino de élite

La transformación urbana atrae a figuras internacionales durante los años cincuenta y sesenta.

Acapulco se convierte en escala obligada para artistas y políticos extranjeros que buscaban playas cálidas cerca de Estados Unidos, lo que refuerza la imagen del puerto como destino de élite antes de su giro hacia el turismo masivo.

Durante los años cincuenta y sesenta, Acapulco funciona como destino de élite antes de su giro hacia el turismo masivo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esa etapa inicial de exclusividad, documentada en estudios sobre el proyecto alemanista, contrasta con la fase posterior cuando Alemán, ya al frente del Consejo Nacional de Turismo, decide ampliar el acceso a sectores de ingresos medios.

El cambio de estrategia provoca, según los mismos registros académicos, una caída en los precios del puerto.

Acapulco se convierte en modelo para otros destinos costeros

El esquema aplicado en Acapulco —carreteras federales, aeropuerto, expropiación de tierras y promoción estatal— se replica después en otros puntos del país.

Investigaciones publicadas en SciELO México señalan que el gobierno federal impulsó bajo la misma lógica el desarrollo de Manzanillo, Mazatlán, Puerto Vallarta, Cabo San Lucas, Cozumel e Isla Mujeres durante las décadas siguientes.

Isla Mujeres, en Quintana Roo, también se desarrolla siguiendo el esquema inaugurado en Acapulco. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ese modelo de intervención estatal directa en la creación de destinos turísticos se mantiene como referencia para proyectos posteriores del gobierno mexicano, incluidos los centros integralmente planeados que surgirían décadas más tarde en la costa del Caribe mexicano.

Un tropiezo económico interrumpe el auge turístico del puerto

El primer tropiezo serio del proyecto llega con la devaluación del peso frente al dólar en 1953, durante el gobierno de Ruiz Cortines.

La medida encarece los costos operativos del puerto y reduce temporalmente el número de visitantes extranjeros, según documentan los estudios históricos sobre el periodo.

Adolfo Ruiz Cortines asume la presidencia de México el primero de diciembre de 1952, tras el gobierno de Alemán. (Imagen Ilustrativa Infobae)

A pesar de ese bache, la infraestructura construida durante el sexenio de Alemán permite a Acapulco sostenerse como el destino turístico de referencia del país durante casi tres décadas, hasta que un nuevo ciclo de expansión turística estatal se traslada hacia el Caribe mexicano a partir de los años setenta.

Décadas después, ya como presidente del Consejo Nacional de Turismo, Alemán resume la visión que guio su proyecto: “El turismo significa para el país receptor un ingreso considerable. Personas que han trabajado en otras partes vienen a consumir en él una parte de sus ahorros. Eso supone adquisición de divisas, es decir, de medios de pago en el exterior”.

Pese a la crisis cambiaria, la infraestructura construida durante el sexenio de Alemán permite a Acapulco mantenerse como destino turístico de referencia nacional durante casi tres décadas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

A partir de 1950, la modernización del transporte aéreo amplía el alcance del turismo mexicano hacia visitantes de lugares más lejanos, consolidando el modelo de sol y playa que Acapulco inaugura y que después replicarían otros destinos costeros del país.

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