La cena del 15 de septiembre en conmemoración por el Día de la Independencia de México es una oportunidad para degustar muchos de los deliciosos platillos que tiene la cocina tradicional mexicana. Esta fecha permite servir pozole, tostadas o chiles en nogada sin excluir los nutrientes; la Universidad Iberoamericana recomienda moderar las porciones, combinar los carbohidratos con proteína y verduras, además de elegir preparaciones que reduzcan la grasa.
Los platillos mexicanos reúnen cereales, leguminosas, productos cárnicos, frutas y vegetales. La doctora Diana Leyva Daniel, docente de Ingeniería en Alimentos, explicó a Prensa IBERO que no se trata de prohibir alimentos durante las fiestas patrias, sino de revisar las cantidades y los acompañamientos.
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La académica propone cambios sencillos para disminuir el consumo calórico:
- Escoger tostadas horneadas en vez de fritas.
- Moderar la nogada y preferir un chile sin capear ni cubrir con hojaldre.
- Para el pozole, aconseja sumar lechuga, cebolla y rábanos.
El pozole combina maíz, carne y verduras en un mismo plato
El doctor Fidel Villalobos Castillejo, coordinador del programa de Ingeniería en Alimentos de la IBERO, explicó que ningún alimento aporta por sí solo todo lo que el organismo requiere; la variedad de ingredientes permite obtener componentes distintos en una misma comida.
El pozole muestra esa combinación. El maíz proporciona principalmente carbohidratos; la carne incorpora proteínas, mientras que la lechuga y los rábanos aportan fibra. El chile y otros vegetales suman compuestos antioxidantes.
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Villalobos Castillejo plantea que la fibra no debe obtenerse siempre del mismo producto. La alimentación puede alternar sus fuentes y reunir ingredientes diferentes, en lugar de concentrarse en un solo alimento durante la celebración.
El especialista explica: “Cuando comes un pozole no nada más te vas a comer maíz: tienes que comerte la carne, la verdura y los rábanos. Todo eso aporta no solamente cuestiones de sabor, sino características nutrimentales”.
La recomendación para quienes preparan este caldo es no limitarlo al maíz y la carne. La presencia de verduras complementa la preparación y mantiene la variedad de elementos que describe la fuente.
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Los colores de las frutas y verduras también ofrecen información sobre sus compuestos. Leyva Daniel indicó a Prensa IBERO que la pigmentación de los alimentos se vincula con sustancias distintas, algunas con capacidad antioxidante.
Incorporar vegetales de varios colores diversifica los nutrientes que recibe el organismo. También mejora la presentación y el sabor del plato, según explica la docente de la IBERO.
La cocción y los acompañamientos modifican la composición de los alimentos
El mismo ingrediente puede cambiar según el tratamiento que recibe antes de llegar a la mesa. No es igual comer maíz cacahuazintle cocido en pozole que consumirlo convertido en tortilla o tostada.
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Una tostada frita incorpora más grasa durante su preparación. La opción horneada reduce la presencia de ese componente y puede ser una alternativa para quienes desean disminuir su consumo calórico en la cena patria. En el pozole, el almidón del maíz se libera durante la cocción. Ese proceso contribuye a la consistencia ligeramente espesa del caldo.
Leyva Daniel señala que la forma de preparar un alimento define parte de su composición. La académica afirma: “La forma en que se prepara es muy importante, porque de ella dependerá la composición del alimento y lo que vamos a aprovechar al consumirlo”.
Los chiles en nogada también reúnen ingredientes con aportes distintos. La nuez o las semillas de la salsa contienen grasa; el chile y el relleno añaden vegetales y fibra. La granada contiene compuestos antioxidantes asociados con su color rojo.
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Para reducir calorías, la recomendación es medir la cantidad de nogada y escoger un chile sin capeado ni hojaldre. Estos ajustes no implican eliminar la receta de la mesa, sino modificar algunos de sus componentes.
La docente recomienda consumir los platillos con gusto, en la porción que cada persona decida, junto con proteína y verduras. La comida también remite a recuerdos de infancia, preparaciones familiares y lugares de origen.
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