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En Oaxaca llevan siglos tomando esta infusión de hierba santa: qué beneficios tiene y cómo replicarla en casa

Una hoja grande, verde y aromática que crece en el sureste de México lleva siglos colándose en agua caliente para tratar desde una indigestión hasta el insomnio y la ciencia comienza a documentar sus compuestos activos

La hierba santa pertenece a la familia de las pimientas negras y crece de forma natural en climas cálidos y templados del sureste de México. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La hierba santa —o Piper auritum— es una planta del sureste de México que comunidades indígenas de Oaxaca llevan siglos usando en infusión para tratar malestares digestivos, respiratorios y musculares.

El Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) y la Secretaría de Agricultura documentan sus propiedades.

La preparación es simple: dos o tres hojas en agua caliente, cinco minutos de reposo.

Sus hojas tienen forma de corazón, pueden medir hasta 30 centímetros y desprenden un aroma anisado al estrujarse. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los malestares que las comunidades oaxaqueñas tratan con hierba santa desde tiempos prehispánicos

La hierba santa, también conocida como hoja santa es una de las siete plantas medicinales más valoradas de México, según la Semarnat. Su nombre en náhuatl —tlanepaquelite— significa “hierba medicinal olorosa”. En Oaxaca se le llama acuyo.

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El INPI recoge su uso en el documento Tlayeyecolpahtli. Medicina experimentada: plantas sanadoras en las comunidades de México.

Su aroma característico, comparable al anís y la menta, proviene de un compuesto llamado safrol presente en sus aceites esenciales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ahí se establece que las comunidades la emplean para dolor de estómago, indigestión, diarrea, tos, asma, laringitis, bronquitis y reumatismo. La Guía ilustrada de plantas medicinales en el Valle de México, también del INPI, añade su uso para bajar la fiebre e inflamaciones.

La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural señala que la planta combate el nerviosismo y el insomnio, y mejora el tránsito intestinal, gracias a los compuestos sedantes que contiene.

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La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural la reconoce como hierba medicinal con propiedades digestivas, sedantes y antiinflamatorias. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cómo preparar la infusión en casa

El INPI establece la preparación tradicional con precisión: cocer las hojas durante cinco minutos, colar y beber.

Los estudios de composición química recomiendan que el agua no llegue a hervir a borbotones, para no destruir los aceites esenciales de la hoja.

La proporción es de dos a tres hojas frescas por cada 250 mililitros de agua —aproximadamente un tazón mediano—. Se ponen a fuego bajo, se dejan cinco minutos, se apaga y se cuela antes de beber.

El agua no debe hervir a borbotones para conservar los aceites esenciales de la hoja. (Imagen Ilustrativa Infobae

Si no se cocinan, basta con sumergirlas en agua muy caliente y dejarlas reposar entre cinco y diez minutos, como cualquier té.

Las hojas deben lavarse bien antes de usarse. El INPI también documenta su uso en baños: hojas remojadas en agua caliente aplicadas sobre zonas inflamadas o con fiebre.

La explicación química detrás de una infusión que tiene siglos de antigüedad

La planta concentra varios compuestos activos. El principal es el safrol, responsable de su aroma anisado. También contiene flavonoides, saponinas triterpenoides, compuestos fenólicos, alcaloides, cumarinas y terpenos. Cada uno tiene una función distinta en el cuerpo.

Los flavonoides actúan como antioxidantes: protegen las células del daño que produce el envejecimiento y las enfermedades crónicas.

La proporción tradicional es de dos a tres hojas frescas por cada 250 mililitros de agua, cocidas a fuego bajo durante cinco minutos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las saponinas triterpenoides reducen los niveles de azúcar en sangre y mejoran la producción de insulina, según estudios realizados en condiciones de laboratorio publicados en PubMed.

Los compuestos fenólicos —ácido gentísico y ácido sinápico— inhiben la formación de moléculas asociadas a diabetes, neurodegeneración y cáncer.

Un estudio publicado en la revistas científicas Metabolites y Mutagenesis (de la universidad de Oxford) encontró que, en pruebas de laboratorio con bacterias, el extracto de la planta redujo hasta en 93% la capacidad de ciertas aminas —que se forman al asar carne a altas temperaturas— para dañar el material genético celular.

En Oaxaca se le llama acuyo. Su nombre en náhuatl, tlanepaquelite, significa "hierba medicinal olorosa". (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los investigadores aclaran que el efecto se observó en condiciones controladas y que aún no se ha probado en humanos.

No es para todos: quiénes deben evitarla o consultar antes de tomarla

El safrol, en dosis altas, puede afectar el hígado. La Secretaría de Agricultura advierte que personas con problemas hepáticos o que toman medicamentos que dañan ese órgano deben evitar su consumo.

Su uso está contraindicado en embarazo y lactancia. El consumo en pequeñas cantidades—la forma más extendida en Oaxaca— se considera seguro según la Secretaría de Agricultura.

Su compuesto principal, el safrol, es el mismo que da aroma al sasafrás, la nuez moscada y la pimienta negra. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ante cualquier duda o condición de salud preexistente, un profesional médico es quien determina si su uso es adecuado para cada caso.

Los estudios disponibles —publicados en PubMed y Oxford Academic— se realizaron en laboratorio: aún no hay suficientes ensayos clínicos en humanos que validen sus efectos de forma definitiva.

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