¿Qué está pasando con el fentanilo en México? Nuevas rutas, fórmulas y el futuro del narcotráfico sintético

Productores independientes intentan adaptarse ante precios a la baja, controles más estrictos y nuevas regulaciones químicas desde China. InSight Crime revela cómo el negocio se reconfigura

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El fentanilo es uno de los medicamentos más controlados utilizados en pacientes críticos y procedimientos quirúrgicos. (FOTO: Senado)
El fentanilo es uno de los medicamentos más controlados utilizados en pacientes críticos y procedimientos quirúrgicos. (FOTO: Senado)

La orden llegó en mayo de 2023 y no admitía réplica: los Chapitos, la facción del Cártel de Sinaloa liderada por los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán, ordenaron el cese inmediato de toda producción de fentanilo en el estado. Para un operador independiente como Mario —nombre ficticio—, eso significó el fin de cinco años de trabajo en Culiacán.

“Nos dijeron: ‘Quémalo todo, el negocio se acabó’”, relató Mario a InSight Crime en un restaurante de mariscos de la capital sinaloense, en septiembre de 2023. Desde entonces, permanece sin trabajo.

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El contexto detrás de la prohibición

La orden no surgió en el vacío. Los precios mayoristas del fentanilo puro en México casi se habían reducido a la mitad entre 2022 y 2023: de alrededor de siete mil dólares por kilogramo a unos tres mil dólares en Culiacán, y de siete mil a 15 mil dólares en la frontera, según varios productores entrevistados por InSight Crime.

A esa caída de precios se sumaban la presión creciente de las autoridades sobre la cadena de suministro y las restricciones que China había endurecido sobre algunos precursores químicos clave. Para muchos productores, detener las operaciones era la decisión más racional.

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“Ahora mismo no merece la pena. Las cosas son demasiado complicadas”, dijo otro productor entrevistado en marzo de 2024.

Foto entregada por la DEA que muestra píldoras con fentanilo, confiscadas en Nuevo México, el 28 de abril del 2025. (DEA via AP)
Foto entregada por la DEA que muestra píldoras con fentanilo, confiscadas en Nuevo México, el 28 de abril del 2025. (DEA via AP)

La señal en las cifras de incautación

Los datos oficiales reflejan ese cambio. La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos incautó 9.928 kilogramos de fentanilo durante el año fiscal 2024, frente a los 12.257 kilogramos del año fiscal 2023. El ejército mexicano, por su parte, pasó de reportar mil 500 kilogramos de polvo y 1.,6 millones de pastillas en 2023 a solo 160 kilogramos y 1.3 millones de pastillas hasta julio de 2024.

Por primera vez en más de una década, las muertes por sobredosis de fentanilo en Estados Unidos bajaron aproximadamente un 17 por ciento en 2024 respecto al año anterior. La entonces administradora de la DEA, Anne Milgram, atribuyó parte de ese descenso a la presión ejercida sobre los cárteles: “Los cárteles han reducido la cantidad de fentanilo que incluyen en las pastillas debido a la presión que estamos ejerciendo sobre ellos”, declaró en noviembre de 2024.

Sin embargo, la investigación de InSight Crime —tres años de seguimiento en Sinaloa, Baja California, Sonora, Chihuahua, Jalisco, Colima y Michoacán, con entrevistas a cerca de una docena de productores y actores clave en México y China— apunta a una conclusión distinta: el mercado no está en declive, sino en proceso de maduración.

Cómo se concentró el control en Sinaloa

Antes de la prohibición, montar un laboratorio de fentanilo en Culiacán era relativamente accesible. La inversión inicial rondaba los 60 mil dólares, los precursores químicos llegaban a través de redes de intermediarios locales conectados con proveedores chinos, y las recetas podían comprarse directamente o aprenderse de otros operadores.

“Aquí puedes encontrar los materiales en cualquier esquina”, dijo Mario a InSight Crime.

La prohibición elevó esas barreras de forma drástica. Para continuar operando, los productores necesitaban permiso no solo de los Chapitos, sino también de otras facciones del Cártel de Sinaloa: La Mayiza, liderada por Ismael “Mayito Flaco” Zambada Sicairos, y el grupo dirigido por Aureliano “El Guano” Guzmán, hermano de El Chapo.

Esta fotografía, proporcionada por la DEA, muestra pastillas que contienen fentanilo, incautadas por la DEA el 28 de abril de 2025, en Nuevo México. (DEA vía AP)
Esta fotografía, proporcionada por la DEA, muestra pastillas que contienen fentanilo, incautadas por la DEA el 28 de abril de 2025, en Nuevo México. (DEA vía AP)

Obtener ese permiso exige confianza construida durante años, respaldada por vínculos familiares o referencias personales dentro de la organización. También requiere demostrar capacidad para mantener un perfil bajo y asumir costos operativos mucho más altos.

“Conseguir los ingredientes es fácil. Lo más difícil es obtener los permisos”, señaló un productor entrevistado desde su domicilio en una comunidad rural a una hora del centro de Culiacán.

El efecto sobre precios y pureza

El control más estricto produjo efectos medibles. En agosto de 2024, el precio mayorista por kilogramo de fentanilo en Culiacán había subido de tres mil a seis mil dólares, según dos fuentes consultadas por InSight Crime ese mes. La concentración de la producción en menos manos redujo la competencia y estabilizó el mercado.

Los niveles de pureza también mostraron cambios. Según los últimos análisis de la DEA, cinco de cada 10 pastillas incautadas en 2024 contenían una dosis letal, frente a 7 de cada 10 en 2023, lo que sugiere mayor uniformidad en los métodos de producción.

“Es un grupo muy selectivo. Están siendo más cautelosos”, afirmó a InSight Crime un coordinador de varios laboratorios de drogas sintéticas que asegura haber trabajado para distintas facciones del Cártel de Sinaloa.

Primer plano de un parche de fentanilo de 100 mcg/hr y una bolsa con píldoras blancas sobre una bandeja azul. El parche está parcialmente abierto.
Un parche de fentanilo de 100 mcg/hr se observa junto a varias píldoras blancas, presumiblemente fentanilo, dentro de una bolsa de plástico transparente, todo dispuesto sobre una bandeja azul. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La migración hacia la frontera norte

Ante la imposibilidad de operar en Sinaloa, varios productores independientes aceptaron ofertas de grupos criminales en Sonora y Baja California. Al menos siete personas vinculadas al tráfico de fentanilo en Sinaloa confirmaron a InSight Crime que esas propuestas provenían principalmente de facciones semiindependientes del Cártel de Sinaloa activas cerca de la frontera con Estados Unidos.

Las condiciones económicas resultaban atractivas. Un productor independiente entrevistado en Culiacán relató que le ofrecieron mil 200 dólares por kilogramo producido en Mexicali, suma que antes debía dividirse entre seis asociados. Según su testimonio, la mayoría de los productores que conocía aceptaron.

Sin embargo, operar en territorios volátiles tenía un costo. Los productores debían alinearse con uno de los grupos en pugna, vender solo a compradores autorizados, cumplir cuotas de producción e invertir más en seguridad frente a organizaciones rivales.

“Simplemente sigo órdenes. No me puedo permitir el lujo de hacer preguntas”, dijo un cocinero entrevistado por InSight Crime en Tijuana.

La separación entre producción y prensado

Otra adaptación documentada por InSight Crime fue la separación entre la síntesis del fentanilo y la fabricación de pastillas. Algunos productores activos en Sinaloa, con permiso del cártel, limitaron sus operaciones a producir pasta de fentanilo en alta concentración. Esa pasta se enviaba luego a células en otros estados —Sonora y Estado de México, entre ellos—, donde se diluía y prensaba en tabletas.

Sentencian a tres personas que llevaban más de 350 mil pastillas de fentanilo en Sinaloa
Tenían la marca M 30 (FGR)

El coordinador del laboratorio entrevistado en Culiacán afirmó supervisar una red con esa lógica operativa. Explicó que para funcionar en esos territorios siempre se requería “el permiso de facciones del Cártel de Sinaloa”, negociado previamente con actores locales.

Un caso público ilustra esa dinámica. A finales de octubre de 2024, las autoridades desmantelaron un centro de fabricación en San Luis Río Colorado, Sonora, a menos de una hora de Mexicali. Francisco Sergio Méndez, delegado regional de la FGR en Sonora, confirmó en conferencia de prensa que la pasta procesada en esa planta provenía de Culiacán.

Nuevos precursores ante las restricciones chinas

En agosto de 2024, China impuso controles más estrictos sobre el 1-BOC-4-AP y el 4-AP, dos sustancias ampliamente utilizadas como precursores del fentanilo por los productores en Sinaloa. Las fuentes consultadas por InSight Crime ese mes reportaron escasez ocasional de producción como consecuencia directa.

La respuesta fue inmediata. Algunos productores comenzaron a mezclar fentanilo con xilazina, un sedante de uso veterinario, para compensar la menor disponibilidad del opioide. El coordinador del laboratorio de Culiacán explicó que su célula obtenía xilazina a través de contactos en rodeos de la zona rural de Sinaloa, quienes compraban cantidades excesivas bajo el pretexto de tratar caballos y vendían el excedente.

Las organizaciones de reducción de daños Prevencasa AC y Verter AC, en Tijuana y Mexicali respectivamente, comenzaron a detectar xilazina en muestras de fentanilo ya en octubre de 2023. Un estudio de abril de 2024 con investigadores del Instituto Nacional de Psiquiatría de México reveló que el 20 por ciento de las muestras analizadas en ambas ciudades contenían la sustancia.

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El rastro de los proveedores chinos

InSight Crime retomó el contacto con proveedores chinos identificados en una investigación previa de 2023 y 2024. Muchos seguían operativos bajo los mismos nombres, aunque respondían con menos rapidez y mayor cautela.

Uno de ellos, Wanjiang Biotechnology, tardó cuatro meses en responder. Confirmó que seguía vendiendo los precursores escasos —codificados como “222” y “79”— y ofreció alternativas: la 1-Boc-4-hidroxipiperidina (CAS 109384-19-2) a 190 dólares por kilogramo, y el (2-bromoetil)benceno (CAS 103-69-9) desde USD 65 por litro. Ninguna de las dos sustancias figuraba en las listas de sustancias controladas en China, México ni Estados Unidos a diciembre de 2024.

El 20 de noviembre de 2024, la Guardia Nacional y la Agencia Nacional de Aduanas de México incautaron 27.4 kilogramos de (2-bromoetil)benceno procedentes de Hong Kong en una empresa de mensajería en Toluca, Estado de México. Fue la primera incautación registrada de esa sustancia en el país.

La diversificación hacia nuevas drogas sintéticas

Dos fuentes en Culiacán revelaron a InSight Crime que habían comenzado a producir “tusi”, una mezcla que en esa ciudad combina fentanilo, metanfetamina, benzodiazepinas, cafeína y paracetamol. Una dosis puede costar más de USD 100 en el mercado local de alto poder adquisitivo.

“Ahora mismo es un negocio pequeño, pero creo que crecerá. Las ganancias son muy buenas”, dijo uno de esos productores.

Una mano con guante de látex azul sujeta entre dos dedos una pastilla redonda azul claro y un grano de arroz partido.
Una mano con guante de látex azul muestra una pequeña pastilla y un grano de arroz partido, que ilustran la dosis letal mínima de fentanilo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En paralelo, el personal de varios centros de tratamiento en Baja California, Sonora y Chihuahua reportó a InSight Crime un aumento de mezclas de metanfetamina y fentanilo en el mercado local, frecuentemente sin conocimiento de los consumidores. “Cada vez veo más pacientes adictos al fentanilo que pensaban que solo consumían metanfetamina cristalina”, dijo José Luis Haro Méndez, director del centro de tratamiento CIAAR en Nogales, Sonora.

El horizonte de los nitazenos

Una preocupación adicional detectada por InSight Crime es la posible incorporación de nitazenos, una clase de opioides sintéticos cuyos análogos más potentes superan al fentanilo hasta 43 veces. En el Reino Unido se registraron 284 muertes relacionadas con estas sustancias entre junio de 2023 y agosto de 2024. La DEA, por su parte, reportó 4.300 informes sobre nitazenos en su laboratorio forense desde 2019.

En Sinaloa y Baja California, InSight Crime constató que algunos productores conocían los nombres de estas sustancias e incluso afirmaban haberlas adquirido en China. No obstante, su comprensión era superficial: tres de ellos las describían como “precursores” del fentanilo, no como opioides independientes.

“Todo forma parte de lo mismo. Es parte del componente de fentanilo”, dijo el coordinador del laboratorio en Culiacán a InSight Crime.

Las autoridades mexicanas no han reportado incautaciones de nitazenos ni emitido alertas sobre su presencia en el mercado. Aun así, los vendedores chinos identificados por InSight Crime en la web convencional y la web oscura ya los comercializan activamente como “los opioides más nuevos y potentes”, con precios desde 50 dólares por pocos gramos y promesas de envío internacional sin restricciones.

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