¿Cuál es el mejor cubrebocas para evitar contagiarse de sarampión? Esto se sabe

El uso de estos dispositivos, aunado a la vacunación, ayuda a reducir drásticamente el riesgo de contagiar el virus

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Ante el reciente brote, autoridades
Ante el reciente brote, autoridades sanitarias han llamado a usar este instrumento en escuelas y espacios cerrados. Diseño: (Jesús Tovar Sosa/Infobae)

El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa que se transmite por el aire a través de gotas respiratorias y aerosoles cuando una persona infectada tose, estornuda o incluso habla.

Debido a su facilidad de propagación, especialistas en salud pública subrayan que la medida más eficaz para prevenirlo es la vacunación; sin embargo, el uso de cubrebocas puede funcionar como una herramienta complementaria de protección, especialmente en contextos de brotes o exposición cercana.

¿Cuál es el mejor cubrebocas para prevenir el sarampión?

Los expertos coinciden en que los respiradores de alta eficiencia, como el N95, KN95 o equivalentes, ofrecen la mejor protección frente a virus que se transmiten por el aire. Estos cubrebocas están diseñados para filtrar al menos el 95% de las partículas pequeñas suspendidas en el ambiente cuando se ajustan correctamente al rostro.

En comparación, los cubrebocas quirúrgicos brindan una protección intermedia, ya que ayudan a bloquear gotas respiratorias, pero no sellan completamente el rostro, lo que reduce su eficacia frente a partículas más pequeñas. Las mascarillas de tela, por su parte, ofrecen un nivel de protección menor y su eficacia depende del número de capas y del ajuste.

Algunas opciones pueden ser más
Algunas opciones pueden ser más eficientes para prevenir el contagio. Foto: (Archivo Infobae)

Dado que el virus del sarampión puede permanecer en el aire hasta por dos horas en espacios cerrados donde estuvo una persona infectada, el uso de un respirador bien ajustado puede disminuir significativamente el riesgo de inhalar partículas virales, sobre todo en hospitales, escuelas o lugares con alta concentración de personas.

¿Qué tan eficiente es usar cubrebocas?

El cubrebocas puede reducir la probabilidad de contagio, pero no elimina completamente el riesgo. El sarampión es uno de los virus más contagiosos que existen: una persona infectada puede transmitirlo a entre 12 y 18 personas susceptibles en su entorno. Por ello, aunque el cubrebocas ayuda, no sustituye otras medidas preventivas.

En contextos de brote, la Secretaría de Salud ha recomendado el uso de mascarillas en centros de salud y espacios cerrados o en caso de contacto con personas enfermas. También es útil para evitar que una persona contagiada transmita el virus a otros durante el periodo infeccioso, que inicia días antes de que aparezca el exantema o erupción cutánea.

La vacunación, la principal protección

La herramienta más efectiva para prevenir el sarampión es la vacuna triple viral (SRP), que protege contra sarampión, rubéola y parotiditis (paperas). Esta vacuna forma parte del esquema nacional de vacunación en México y en muchos países del mundo.

Aunque el cubrebocas puede ser
Aunque el cubrebocas puede ser ayuda, el principal método de prevención del virus es la vacunación. EFE/ Felipe Gutiérrez

Se aplican dos dosis para lograr una protección superior al 95%. Las personas vacunadas tienen una probabilidad muy baja de enfermar, y además se contribuye a la llamada inmunidad colectiva, que protege a quienes no pueden vacunarse por razones médicas.

¿Cuáles son los síntomas del sarampión?

Los primeros síntomas incluyen fiebre alta, tos, escurrimiento nasal y conjuntivitis. Posteriormente aparecen pequeñas manchas blancas dentro de la boca (manchas de Koplik) y, días después, una erupción rojiza que inicia en el rostro y se extiende al resto del cuerpo.

El sarampión puede provocar complicaciones graves como neumonía, encefalitis e incluso la muerte, especialmente en menores de cinco años y personas con sistemas inmunológicos debilitados.

En conclusión, el cubrebocas —especialmente los de alta eficiencia— puede ser una medida adicional útil en situaciones de riesgo, pero la vacunación sigue siendo la estrategia fundamental para prevenir el sarampión y sus complicaciones.