El hábito silencioso en la mesa que empeora la alimentación y eleva los riesgos de salud después de los 60

Pequeños hábitos en la cena pueden influir más de lo que parece en los hábitos nutricionales y el bienestar de los adultos mayores

Google icon
Un estudio brasileño vincula el uso del salero en la mesa con mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares en adultos mayores (Imagen Ilustrativa Infobae)

El consumo excesivo de sal está vinculado a problemas de salud pública en todo el mundo, especialmente entre las personas mayores. Diversos organismos internacionales, como la Organización Mundial de la Salud, han advertido sobre la importancia de reducir la ingesta de sodio para disminuir la prevalencia de hipertensión arterial y enfermedades cardiovasculares en la población.

Un reciente estudio realizado en Brasil revela que añadir sal en la mesa durante la cena está asociado con una alimentación deficiente y mayores riesgos de salud en adultos mayores. La investigación, publicada en la revista Frontiers in Public Health y detallada por Fox News, identificó diferencias entre hombres y mujeres, subrayando la necesidad de modificar este hábito para evitar enfermedades.

Relación entre añadir sal y hábitos alimentarios en adultos mayores

El hábito de agregar sal a la comida en la mesa aumenta la ingesta total de sodio, lo que suele estar vinculado a una dieta más pobre, especialmente por el bajo consumo de frutas y verduras. Este comportamiento eleva el riesgo de desarrollar presión arterial alta y enfermedades cardiovasculares en la población de adultos mayores de 60 años, según señala la Organización Mundial de la Salud y especialistas consultados por Fox News.

PUBLICIDAD

La encuesta analizó a más de 8.000 adultos mayores de 60 años entre 2017 y 2018. En ese grupo, el 10,9% afirmó que suele añadir sal en la mesa, con el hábito más común entre hombres (12,7%) que entre mujeres (9,4%), según datos recogidos por Fox News.

El hábito de añadir sal durante la cena aumenta la ingesta de sodio y contribuye a una dieta deficiente, según la OMS (Imagen Ilustrativa Infobae)

Además, el estudio muestra que este comportamiento está asociado a una menor ingesta de frutas y verduras. Entre los hombres que no llevaban una dieta para el control de la hipertensión arterial, la tendencia a añadir sal era más del doble respecto a quienes sí seguían esa alimentación. Los hombres que vivían solos presentaron un 62% más de probabilidad de consumir sal adicional comparados con quienes residían acompañados.

En las mujeres, la tendencia es similar. Aquellas que no seguían una dieta para controlar la presión arterial exhibieron un 68% más de probabilidades de añadir sal a la comida.

PUBLICIDAD

Para quienes no consumían fruta, la probabilidad subía en un 81%, y para aquellas que evitaban las verduras, la frecuencia de consumo adicional de sal aumentaba en un 40%. Las mujeres con una dieta rica en alimentos ultraprocesados también duplicaban la probabilidad de usar el salero en la mesa.

Riesgos para la salud asociados al consumo de sal

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que el consumo excesivo de sal contribuye a elevar la presión arterial y, con ello, el riesgo de enfermedades cardiovasculares, cáncer gástrico, obesidad, osteoporosis y problemas renales. De acuerdo con la OMS, el sodio se relaciona con unas 1,89 millones de muertes anuales a nivel mundial.

La recomendación internacional es limitar el consumo a no más de 5 gramos de sal por día, lo que equivale a menos de una cucharadita. Sin embargo, el hábito de añadir sal sobre la mesa continúa presente, sobre todo en adultos mayores, hombres y personas que viven solas.

La Organización Mundial de la Salud recomienda no superar los 5 gramos de sal diaria para reducir el riesgo de mortalidad por sodio (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cómo influyen los hábitos y el entorno en el consumo de sal en adultos mayores

La Dra. Débora Santos, coautora del estudio citada por Fox News, señaló que los factores sociales, como vivir solo o la falta de una planificación alimentaria estructurada, pueden influir en la frecuencia con la que se añade sal en la mesa. Estas condiciones tienden a favorecer elecciones alimenticias menos saludables.

La nutricionista Ilana Muhlstein, también consultada por el medio, subrayó que los hombres presentan una tendencia mayor a recurrir al salero. Muhlstein sostiene que esto podría estar relacionado con una menor preocupación por la retención de líquidos y otros efectos inmediatos del consumo elevado de sodio en los hombres. Además, quienes viven solos suelen depender más de comida para llevar, que caracteriza un mayor contenido de sal en comparación con los platos preparados en casa.

Ambas especialistas coincidieron en que la baja ingesta de frutas y verduras, unida al consumo frecuente de alimentos ultraprocesados, eleva la preferencia por añadir sal en la mesa, especialmente entre las mujeres.

Vivir solo o no seguir una dieta estructurada incrementa la probabilidad de consumir sal adicional y elegir alimentos menos saludables (Imagen Ilustrativa Infobae)

Muhlstein hizo hincapié en la importancia de que autoridades sanitarias y profesionales de la nutrición impulsen una alimentación basada en productos integrales, con menos procesados y reducción general del consumo de sal.

Alternativas saludables y consejos para una alimentación equilibrada

Frente al impacto del hábito de añadir sal, la Dra. Débora Santos sugirió incorporar condimentos naturales, hierbas aromáticas y jugos de cítricos como sustitutos en la preparación diaria de los alimentos. Estas medidas permiten reducir la sal sin renunciar al sabor. “Las estrategias prácticas, como evitar colocar el salero en la mesa, pueden modificar la costumbre y ayudar a disminuir el consumo de sal”, mencionó la investigadora en declaraciones recogidas por Fox News.

Muhlstein agregó que habituarse al sabor original de los alimentos facilita eliminar el salero de la mesa y, con ello, reducir posibles daños para la salud de quienes consumen sal en exceso.

Convertir la mesa en un entorno más saludable es posible mediante pequeños cambios cotidianos, lo que puede aportar beneficios sustanciales para los adultos mayores y sus familias.