
Sasha Montenegro, cuyo nombre verdadero era Aleksandra Aćimović Popović, fue una destacada actriz de origen yugoslavo que se convirtió en un símbolo de belleza y talento en México durante las décadas de los 70 y 80. Su fallecimiento este 14 de febrero, a causa de un derrame cerebral por cáncer de pulmón, ha traído su belleza extraordinario a la mente de los mexicanos.
Nacida el 20 de enero de 1946 en Bari, Italia, de padre serbio y madre italiana, su familia se trasladó a México cuando era joven, donde Sasha comenzaría una prolífica carrera en la industria cinematográfica.
Montenegro primero captó la atención del público mexicano y latinoamericano a través de su participación en el cine de ficheras, un género que ganó popularidad en México durante los años 70 y que se caracteriza por su enfoque en la comedia erótica. Sasha demostró ser más que una cara bonita; su presencia en pantalla combinaba una innegable belleza con una habilidad actoral que le permitía desempeñar diversos roles, desde los puramente cómicos hasta los dramáticos.
La belleza de Sasha Montenegro, con sus marcados rasgos europeos, cabello oscuro y figura estilizada, se convirtió en parte de su marca personal. Sin embargo, era su carisma y la inteligencia con la que abordaba cada papel lo que verdaderamente la diferenciaba. No se limitó al cine de ficheras y exploró otros géneros, trabajando con destacados directores y compartiendo créditos con algunos de los actores más reconocidos de su tiempo.
Además de su trabajo en cine, Sasha tuvo una presencia notable en el teatro y en la televisión, demostrando su versatilidad como actriz. Su belleza, si bien era indudable y frecuentemente discutida, no definía el conjunto de su carrera. Montenegro se destacó por buscar roles que le permitieran demostrar su rango actoral, más allá de los estereotipos a los que muchas actrices de su época estaban relegadas.
A lo largo de su carrera, Sasha Montenegro se convirtió en un ícono de la cultura popular mexicana, recordada no solo por su físico sino también por su contribución al cine y al entretenimiento. Su legado perdura en las numerosas películas y programas de televisión en los que participó, que continúan siendo parte del imaginario colectivo de diversas generaciones.












