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Abren diligencias contra un hombre por interrumpir misas durante nueve meses en una parroquia de Gran Canaria

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El Tribunal de Instancia de San Bartolomé de Tirajana (Gran Canaria) ha ordenado la apertura de diligencias contra un hombre responsable de interrumpir durante nueve meses las celebraciones religiosas y amenazar a sacerdotes y fieles de una parroquia de la localidad situada en el sur de Gran Canaria.

Así lo ha informado la Fundación Española de Abogados Cristianos en un comunicado en el que celebra que la Justicia hasta adoptado esta decisión tras una querella presentada por la propia entidad.

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La misma se puso al consideró los hechos constitutivos de los delitos de interrupción de culto, amenazas y coacciones, ya que "la conducta del investigado no se limitó a incidentes aislados, sino que perturbó de forma continuada las celebraciones religiosas y generó un clima de intimidación, violencia y miedo entre los miembros de la comunidad parroquial".

Aquí, Abogados Cristianos recordó que los episodios comenzaron en septiembre de 2025 y se prolongaron durante aproximadamente nueve meses.

En ese periodo, el hombre accedía repetidamente al interior del templo mientras se celebraban las misas y las interrumpía mediante gritos, insultos y amenazas dirigidos contra los responsables de la parroquia y los propios fieles.

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Al respecto, la Fundación apuntó que la reiteración de estos episodios provocó que numerosos miembros de la comunidad parroquial denunciaran los hechos; dando lugar a una investigación de la Policía Nacional y a la posterior detención del responsable en Maspalomas.

En paralelo, el responsable ha sido condenado en otro procedimiento por tres delitos leves de vejaciones injustas cometidos contra tres personas vinculadas a la parroquia de San Fernando. La sentencia le ha impuesto multas económicas y le prohíbe acercarse a menos de 100 metros de las víctimas, incluyendo expresamente la propia parroquia.

La presidenta de Abogados Cristianos, Polonia Castellanos, ha comentado que "durante nueve meses los fieles de esta parroquia tuvieron que soportar amenazas, insultos e interrupciones simplemente por acudir a misa. Ningún cristiano puede verse obligado a practicar su fe con miedo por el acoso continuado de una persona".

"Que la Justicia investigue estos hechos es imprescindible para dejar claro que atacar la libertad religiosa y tratar de impedir por la fuerza el culto católico tiene consecuencias", concluyó.

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