
La viuda del médico internista fallecido en el 'pique' mortal de la M-30 de julio de 2021 ha relatado en el juicio cómo su marido murió en sus brazos en el Hospital 12 de Octubre, al que llegó horas después del accidente sin saber lo que había pasado en los túneles de la vía y señalando que a partir de ese momento su mundo "se hizo añicos".
Juan Alfredo López, de 38 años y natural de Lugo, regresaba esa mañana del Hospital Fundación Jiménez Díaz. Ese día, no le tocaba trabajar pero le pidieron acudir de voluntario para valorar a personas contagiadas por Covid.
Al lado de la testigo, los dos acusados del homicidio del médico han escuchado atentos su relato. Se enfrentan a penas de hasta quince años de prisión por delitos de conducción temeraria con desprecio por la vida, homicidio y lesiones.
Visiblemente emocionada pero tranquila en sus palabras, Laura Pineda ha narrado ante el jurado cómo fue el último día de Juan y el impacto devastador que su pérdida ha tenido en la familia.
"Soy la mujer de Juan y la madre de sus dos hijos", ha comenzado su declaración explicando que aquella mañana su esposo no tenía previsto acudir al hospital, pero decidió hacerlo de manera voluntaria para atender a pacientes contagiados con el virus.
Según ha detallado, el médico, internista de profesión y especializado en urgencias, había estado en primera línea durante toda la pandemia, encadenando "turnos infinitos". Ese día salió del hospital a las once de la mañana y a las 11.08 horas le hizo una llamada avisando de que llegaría al rato.
ESPERABAN UN SEGUNDO HIJO
La viuda ha recordado que pocos días antes, el 8 de julio, ambos habían recibido la noticia de que esperaban su segundo hijo. Durante su testimonio, ha relatado que su hijo mayor perdió la sonrisa el día del siniestro y le pregunta en ocasiones por qué su "papa no está". "Saben que su padre les adoraba", ha añadido. Ambos menores han necesitado tratamiento psicológico y terapia para afrontar la situación.
La mujer ha contado cómo vivió las horas posteriores al accidente, sin noticias de su marido. "No le encontraba. Fui llamando a hospitales hasta que llamé al 12 de Octubre. Pensaba que estaba vivo. "A las cuatro me dijeron que había sufrido un accidente de alto impacto. No entendía nada. Pude entrar al box y murió en mis brazos".
En su intervención, ha querido destacar también la calidad humana de su marido. "Era una persona maravillosa, noble y amable. Todas las mañanas desayunábamos juntos. Ese día, me dormí, escuché un portazo y no le volví a ver. Ahora siento que tengo que honrar quién era", ha concluido.
Tambien han comparecido los padres de la víctima mortal, quien han relatado lo que ha supuesto perder "a la persona más importante de sus vidas". "No hay dinero que pague esta muerte", ha dicho el padre de Juan.
"NOS QUERÍA MATAR"
En la sesión también ha comparecido la exnovia de uno de los acusados, quien ha asegurado al jurado que el otro procesado les persiguió pensando en aquellos momentos que les quería matar. En un momento del relato, la mujer ha perdido los nervio al dirigirse al jurado gritando que el procesado les quería matar.
Según el relato, aquella mañana había comenzado con normalidad al volver a casa después de pasar la noche en un hotel. La situación cambió al entrar en un túnel de la M-30, donde se encontraron con un vehículo más lento.
"Paco dio las largas para que se quitara, le adelantamos, pero empezó a venir detrás. Nos seguía, y yo gritaba a Paco que acelerase. Se ponía a nuestro lado y giró el volante para que chocáramos", ha narrado agregando que el otro conductor les miraba con "cara de loco" y les lanzó por la ventana un objeto.
"Nos quería matar, y yo gritaba a Paco: acelera. Y al final se chocó Pensaba que me iba a matar, estaba en shock. Todo pasó muy rápido", ha añadido visiblemente nerviosa y chillando. Tras el impacto, llamaron inmediatamente a la Policía.
Durante la sesión también han declarado varios testigos presenciales de lo ocurrido. Uno de ellos, que auxilió a la víctima, ha relatado que al llegar al lugar el conductor siniestrado "no tenía pulso". "Llamé a emergencias. Estaba balbuceando, no decía nada", explicó.
Otro testigo ha afirmado que los vehículos "iban haciendo carrera y esquivando coches". "No era una persecución, me dio la impresión de que era una carrera. Iban a 180 kilómetros por hora", ha señalado.
En la misma línea, un tercer testigo recordó el fuerte ruido previo al impacto. "Empecé a escuchar un sonido como de Fórmula 1, como de carreras. Tras el impacto, el coche se deformó, se arrugaba. Lo tengo grabado en la mente", añadió. Según su testimonio, la víctima logró salir del vehículo tras el choque, aunque estaba herida: "Le dije que se sentara, le dolía la pierna, y llamé a emergencias".
Los agentes confirmaron ayer que el test a uno de los conductores arrojó resultado positivo en cocaína, cannabis, MDMA y otras sustancias estupefacientes. Este extremo refuerza la tesis de la Fiscalía, que sostiene que no se trató de un accidente fortuito, sino de una conducta consciente y extremadamente peligrosa.
Las acusaciones insisten en que los procesados participaron en una carrera ilegal, plenamente conscientes del riesgo de causar un resultado fatal. Por el contrario, las defensas mantienen que los hechos deben calificarse como un homicidio imprudente y cuestionan tanto las mediciones de velocidad realizadas por la Policía Municipal de Madrid como la relevancia del consumo de drogas en la responsabilidad penal.
El juicio continuará en los próximos días con más pruebas periciales y testificales, mientras el jurado deberá determinar si la secuencia captada por las cámaras responde a una imprudencia grave o a un comportamiento con dolo eventual.

