Pilar Palazuelos
Santander, 16 feb (EFE).- Alrededor de un millar de frailecillos han aparecido muertos o en mal estado durante este fin de semana en playas y en la costa de la franja norte de España a consecuencia de las borrascas y el mal tiempo que se han registrado en las últimas semanas.
En Cantabria, durante el fin de semana han sido 150 los frailecillos hallados en la costa en esa situación y cuatro de ellos están ya siendo tratados en el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre del Gobierno regional, según indican a EFE fuentes de este Ejecutivo.
El responsable de la organización conservacionista SEO/BirdLife en Cantabria, Felipe González, detalla a EFE que la aparición de aves marinas en las costas es un fenómeno habitual, sobre todo en invierno, cuando afecta especialmente a especies invernantes del grupo de los álcidos (frailecillos, alcas y araos).
Debido al tren de borrascas que ha atravesado la Península Ibérica desde hace más de 15 días están apareciendo numerosas aves marinas en la costa.
Felipe González señala que estas aves comenzaron a verse especialmente en Galicia, entre las Rías Baixas y la Costa da Morte y después han ido apareciendo en Cantabria y Asturias. En total, en la franja norte ya han aparecido en torno a un millar.
Los principales afectados por estos episodios climatológicos son los frailecillos atlánticos.
Se trata de una especie pelágica, que se confunde con los pingüinos, pero que en su caso vuela y que tiene un pico rojo curvo muy característico.
Cría en el norte de Europa, en países como Islandia, Noruega, Irlanda, o Reino Unido y baja hasta la Península a pasar el invierno.
Puesto que la mayor parte de su ciclo vital durante el invierno transcurre en alta mar, estas aves se debilitan cuando hay temporales al luchar contra las tormentas y por las dificultades para pescar.
Por ello, muchas de ellas acaban muriendo de agotamiento e inanición.
"No es la primera vez que pasa", subraya Felipe González, que incide en que, cuando "se encadena borrasca tras borrasca", estas aves no se pueden mover a otros sitios a alimentarse, no pueden pescar y "básicamente, al cabo de dos o tres semanas, sus reservas se agotan y empiezan a morir".
En 2014 hubo un episodio similar y también pasó algo parecido hace cuatro años.
SEO/BirdLife insiste en que, en caso de encontrar un ave en esta situación, no hay que tocarla porque hay alerta de gripe aviar.
Se debe llamar al 112, porque los agentes del medio natural pasan a recoger las aves y las llevan a analizar.
"Algunos llegan vivos y se trasladan al centro de Recuperación de Fauna del Gobierno de Cantabria", añade. EFE


