
El padre Vladimir ofició una misa durante la mañana del domingo ante la oficina del Parlamento Europeo en Barcelona, donde se desarrolló un homenaje a Alexei Navalni con la presencia de cerca de 30 personas. De acuerdo con lo publicado por la prensa, los asistentes levantaron pancartas con inscripciones como “Heroes never die”, “Putin is a killer!” y “Don't give up!”, y depositaron flores y velas en recuerdo del opositor ruso, fallecido hace dos años en una prisión siberiana.
Según informó la agencia de noticias, el acto tuvo lugar en el passeig de Gràcia, donde se reunieron ciudadanos para reivindicar la figura de Navalni y expresar su rechazo al gobierno de Rusia. El homenaje coincidió con la difusión de nuevas declaraciones internacionales sobre las circunstancias del fallecimiento de Navalni, reforzando la dimensión global de la condena contra las autoridades rusas.
Durante esa misma jornada, los gobiernos de Alemania, Francia, Reino Unido, Suecia y Países Bajos sumaron nuevas críticas a Moscú por la muerte de Navalni, reportó la agencia de noticias. Según detallaron los cinco países, el ataque contra el activista involucró el uso de una neurotoxina potente, la epibatidina, procedente de una rana dardo originaria de Ecuador. Los gobiernos europeos resaltaron que esta toxina se clasifica como un arma química de acuerdo con la legislación internacional y que no se obtiene de manera natural en territorio ruso.
El medio detalló que las recientes investigaciones, avaladas por estos gobiernos, consideran que el envenenamiento por epibatidina constituye la causa más probable del fallecimiento de Navalni, debido a la toxicidad de la sustancia y los síntomas observados, lo que descarta la versión oficial rusa sobre una muerte por causas naturales. Rusia, por su parte, sostuvo que el activista murió por motivos naturales, pero los gobiernos implicados recalcaron que los indicios apuntan hacia el empleo ilegal de la neurotoxina y vinculan directamente al gobierno ruso con el hecho.
La epibatidina constituye una de las toxinas más potentes conocidas y su clasificación como arma química refleja el alto nivel de peligrosidad que implica su manipulación y uso. Según reiteraron los gobiernos europeos, su origen sudamericano y la imposibilidad de encontrarla en Rusia refuerzan la hipótesis de un ataque dirigido y planificado, lo cual ha generado que las protestas y homenajes en distintos países continúen a dos años del fallecimiento de Navalni.
La concentración de Barcelona se inscribe en una serie de actos conmemorativos y manifestaciones internacionales que, de acuerdo con la prensa citada, han incrementado la presión diplomática sobre el Kremlin. Los mensajes exhibidos durante la jornada en España buscaban recordar el legado de Navalni en la lucha política en Rusia y denunciar tanto su muerte como el contexto de represión política en el país.
Además del despliegue de pancartas y flores, la ceremonia religiosa encabezada por el padre Vladimir marcó un momento de recogimiento para los asistentes, quienes expresaron su solidaridad con la familia de Navalni y sus seguidores. Estos actos han sido replicados en otras ciudades europeas y subrayan la persistencia del reclamo internacional de justicia en torno al caso.
Los informes publicados señalan que la reacción coordinada de los gobiernos europeos apunta a mantener la atención sobre el caso Navalni y resaltar las implicancias legales y éticas de utilizar agentes químicos prohibidos en conflictos políticos. Las declaraciones emitidas por Alemania, Francia, Reino Unido, Suecia y Países Bajos remarcaron la preocupación compartida por la seguridad de los opositores en Rusia y la necesidad de investigar a fondo el uso de toxinas como la epibatidina, subrayando que este tipo de acciones constituyen violaciones claras del derecho internacional.
El acto en la capital catalana revela la magnitud internacional que ha adquirido el fallecimiento de Navalni y muestra cómo su figura sigue representando un símbolo para activistas y miembros de la sociedad civil europea. Según publicaron distintas fuentes, el recuerdo de Navalni mantiene vigentes los pedidos por mayor libertad política en Rusia y el fin de las acciones represivas contra la disidencia.


