Un estudio revela el peso político de las mujeres de la élite leonesa en plena Edad Media

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León, 13 feb (EFE).- Las mujeres de la alta aristocracia del Reino de León ejercieron un protagonismo político y judicial mucho mayor del que tradicionalmente se les ha atribuido durante la plena Edad Media, según revela un reciente estudio.

El trabajo, publicado en la 'Revista de Humanidades', demuestra que condesas, abadesas y reinas no solo administraban amplios patrimonios, sino que también impartían justicia, resolvían pleitos, imponían penas y otorgaban fueros —un privilegio hasta ahora asociado casi en exclusiva al ámbito masculino o estrictamente regio—.

El trabajo al que ha tenido acceso EFE, firmado por la investigadora Luísa Tollendal Prudente, de la Universidad de Valladolid, analiza cientos de documentos cartularios conservados en monasterios e iglesias del Reino de León entre los siglos X y XII.

Estas fuentes muestran que la autoridad femenina estaba directamente vinculada al patrimonio que gestionaban y al estatus matrimonial que poseían en cada momento.

Lejos de ocupar un papel decorativo, las mujeres aparecían con frecuencia presidiendo pleitos o participando activamente en las decisiones judiciales junto a sus maridos.

El estudio documenta casos como el de las condesas Justa Fernández y Justa Pépiz, o Bronilde y Estefanía Sánchez, presentes en sentencias por delitos que incluían agresiones, raptos, violaciones o daños patrimoniales.

En estos juicios, las mujeres recibían compensaciones en forma de tierras, pagos o bienes muebles, lo que "evidencia su participación directa en el ejercicio del poder señorial", según el estudio.

En ocasiones, las aristócratas actuaban completamente solas, especialmente cuando enviudaban. La condesa Estefanía Sánchez, por ejemplo, resolvió en 1121 diversas reclamaciones de labradores que habían trabajado tierras de su propiedad, y otras figuras, como María Fróilaz II o la célebre condesa Sancha Muñoz, también presidieron decisiones judiciales sin tutor masculino.

Estos documentos, fundamentales en la configuración del poder medieval, han sido atribuidos históricamente a los reyes, pero la autora muestra que también fueron emitidos por condesas y abadesas.

Algunos ejemplos destacados son los fueros otorgados por la condesa Ildonza González en 1092 a sus collazos, o los de Estefanía Sánchez para los habitantes de Villarmildo en 1129, que fijaban tributos, exenciones y obligaciones militares.

Todas estas concesiones se realizaban en nombre propio y sin presencia masculina, lo que revela un margen de autonomía política significativo.

Sin embargo, el caso más sobresaliente es el de Urraca I de León (1109-1126), una reina en pleno derecho cuya autoridad no derivaba de su esposo, sino de su linaje.

Según el estudio, Urraca I fue la única mujer casada de su tiempo que concedió fueros sin la presencia ni la mención de su marido, incluso durante el turbulento matrimonio con Alfonso I de Aragón.

Entre sus primeras decisiones como monarca está un fuero emitido en 1109 para definir los derechos de la Catedral de León frente al realengo, una acción clave para afirmar su legitimidad como heredera de Alfonso VI.

 El estudio concluye que, aunque estas mujeres ejercieron un poder efectivo y visible, su autoridad se articulaba dentro de estructuras patriarcales cuyo objetivo final era preservar la herencia y el dominio de sus parentelas magnáticas.

Aun así, su capacidad para impartir justicia y ordenar la vida comunitaria demuestra que el papel femenino en la sociedad feudal leonesa fue mucho más activo, complejo y decisivo de lo que tradicionalmente se ha creído. EFE

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