Adrián R. Huber
Solda (Italia), 12 feb (EFE).- Hace diez meses estaba ingresada en un hospital, con graves lesiones; y no pocos pensaban que no volvería a la alta competición. Pero este jueves, la italiana Federica Brignone, de 35 años, no sólo contradijo las predicciones, sino que logró la victoria más importante de toda su carrera deportiva, al proclamarse nueva campeona olímpica de supergigante en los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina d'Ampezzo (Italia), ganando la prueba de esa disciplina disputada este jueves en la estación de los Dolomitas que completa la nomenclatura de esta cita invernal.
'Fede' logró este jueves el único trofeo que le faltaba en su muy brillante palmarés al cubrir la pista Tofana, de 2.105 metros de longitud -con salida a 2.195 metros de altitud y un desnivel de 635- en un minuto, 23 segundos y 41 centésimas; exactamente 41 menos que la francesa Romane Miradoli, que capturó la medalla de plata; en una carrera en la que la austriaca Cornelia Hütter -tercera, a 52 centésimas- se hizo acreedora, en su última comparecencia olímpica, al bronce.
Brignone -que sucede en el historial de la prueba a la suiza Lara Gut-Behrami, ganadora del oro hace cuatro años en los Juegos de Pekín- nació en Milán y acaba de ganar en Cortina d'Ampezzo, uniendo las dos localidades que dan nombre a la XXV edición de los Juegos de invierno. Rubricando, al mismo tiempo, una nuevo capítulo de ensueño en el libro de la historia olímpica.
Su madre, Maria Rosa Quario, sumó cuatro victorias y 15 podios el siglo pasado en la Copa del Mundo, pero ella ya había superado con creces a su progenitora, al convertirse en la única mujer italiana en ganar la general de esa competición. Dos veces, además.
La gran Deborah Compagnoni es triple campeona olímpica y mundial, pero nunca ganó el Globo de Cristal.
Ahora, Brignone ya puede presumir de ser la gran dama del esquí italiano: la única de su país que lo ha ganado absolutamente todo en el deporte rey invernal.
'Fede', que capturó su segunda Copa del Mundo la pasada temporada -la primera la había ganado cinco años antes-, se lesionó gravemente poco después, el 3 de abril, al sufrir una brutal caída en la segunda manga del gigante de los campeonatos de Italia. Como consecuencia de la misma, se rompió tibia y peroné, así como los ligamentos cruzados de la rodilla izquierda.
Muchos pensaban que no cumpliría su deseo de retirarse después de estos Juegos. Pero Brignone -doble campeona mundial, la segunda el año pasado, con ocho medallas en grandes eventos y 37 victorias en la Copa del Mundo- no compite por casualidad con la imagen de un tigre en su casco. Y este jueves, la 'tigresa' del deporte rey invernal ha vuelto a dar gran zarpazo; que, visto lo visto, quizá no sea el último, porque también apuntará alto en el gigante del próximo domingo.
En los Juegos de PyeongChang (Corea del Sur), hace ocho años, Brignone -doble campeona mundial y, ahora, con nueve medallas en grandes eventos- había capturado bronce en el gigante. Hace cuatro, en los de Pekín, logró plata en esa disciplina y otro bronce en la combinada. Y en los Juegos de su país, barnizó en oro las cicatrices que luce en sus rodillas.
"Es increíble, no pensaba que fuese posible ganar hoy. Me consideraba una 'outsider', pero aquí estoy. No tuve miedo a cometer errores y ahora tengo este oro. Es alucinante", comentó tras ganar el 'súper', la tigresa de Milán, que -antes de acabar décima el descenso olímpico del pasado domingo- sólo había disputado dos pruebas de la Copa del Mundo: el gigante de Kronplatz (Italia), que acabó sexta; y el supergigante de Crans Montana (Suiza), en el que fue decimoctava.
Ya hubiese sido un éxito haber participado en estos Juegos. Lo que ha hecho Brignone este jueves, al convertirse asimismo en la medallista olímpica más veterana de la historia del esquí alpino, sencillamente roza el milagro.
Marcó la primera referencia buena, con el dorsal 6; y nadie la superó. La alemana Emma Aicher -que ya tiene dos medallas en estos Juegos- se salió de recorrido justo después, con el 7. La checa Ester Ledecka, oro olímpico de la disciplina en PyeongChgang, donde hizo historia al capturar títulos en dos deportes distintos (también ganó en snowboard)- se cayó, con el 8.
Y otra italiana, Sofia Goggia, tampoco completó recorrido, tras salir con el dorsal 9.
La eslovena Ilka Stuhec, que vivió épocas mejores, también se salió de recorrido con el dorsal 17; y la estadounidense Breezy Johnson, nueva campeona olímpica de descenso, tampoco completó el recorrido con el 19.
Increíble, pero cierto: Brignone -tercera italiana en ganar oro olímpico en 'súper', después de Compagnoni (1992, Albertville, Francia) y de Daniela Ceccarelli (2002, Salt Lake City, EEUU)- se acabó llevando la victoria. Y, con ella, la gloria eterna. EFE

