
Un acusado de intentar provocar un incendio en una oficina del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) situada en la calle Serrano de la capital ha asegurado en el juicio celebrado en la Audiencia Provincial de Madrid que su intención no era causar daños, sino "llamar la atención".
El altercado se produjo sobre las 13.40 horas del 16 de agosto de 2023, cuando el acusado accedió al local portando una garrafa con gasolina y un mechero, en un momento en el que la oficina se encontraba con numeroso público en su interior.
El procesado derramó parte del combustible en el suelo y, presuntamente, trató de prenderle fuego, generando una situación de grave peligro para trabajadores y usuarios. El incendio no llegó a producirse gracias a la intervención del personal de seguridad y de agentes de la Policía Nacional.
El acusado, que se ha negado a pactar con la fiscal, sostiene que solo quiso llamar la atención y que no pretendía incendiar el lugar, al que había acudido ara conseguir un subsidio.
Uno de los policías que acudió al lugar ha relatado en el juicio que se encontraba de servicio el 26 de agosto de 2023 cuando fue requerido por personas que gritaban alarmadas en la vía pública, en las inmediaciones de la Embajada de Rusia, en la calle Serrano, a mediodía y con la zona poco concurrida. "Pensamos que podía tratarse de un atraco, porque había gente muy asustada", explicó.
Al entrar en la oficina, el agente observó al acusado con una garrafa de gasolina en una mano y un mechero en la otra, tras haber vertido parte del combustible en el suelo. "Sin pensarlo, me abalancé sobre él para evitar que encendiera el mechero", ha narrado. Tras ello, ambos cayeron al suelo durante el forcejeo. "Mi objetivo era que no lo encendiera. Le sujeté la mano y otro compañero le quitó el mechero", añadió.
El policía ha señalado que parte del contenido de la garrafa --de unos seis litros y medio-- cayó sobre él durante la intervención. Tras ser reducido, el acusado se mostró "muy tranquilo", según su testimonio.
Como consecuencia de la actuación, el agente sufrió una intoxicación leve por inhalación de carburantes, que requirió asistencia médica y tardó dos días en curar, sin impedirle realizar sus actividades habituales.
Durante el forcejeo también se produjeron daños en el uniforme policial, valorados en 112,29 euros, y en un teléfono móvil iPhone XR propiedad de un tercero, tasados en 120 euros.
La Fiscalía considera que los hechos constituyen un delito de incendio en grado de tentativa y un delito leve de lesiones. Además de la pena de prisión, solicita tres meses de multa con una cuota diaria de seis euros.
Asimismo, interesa que el acusado indemnice con 120 euros al propietario del teléfono móvil dañado, con 100 euros al agente por las lesiones sufridas y con 112,29 euros al Ministerio del Interior por los daños ocasionados en el uniforme policial.

