Tubos Reunidos: Los aranceles de Trump, claves en el estallido de la crisis

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Roberto Cubero

Vitoria, 30 ene (EFECOM).- Tubos Reunidos (TR) aplicará un despido colectivo en sus dos plantas principales tras haber perdido su principal mercado, el estadounidense, por los aranceles de Trump al acero, elevados al 50 % desde junio.

La empresa vasca, con unos 1.400 empleados, ha anunciado hoy la presentación de un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) en sus plantas de Amurrio (Álava) y de Trápaga (Bizkaia), las dos principales. Tiene otras dos en Subillabide (Álava), y Houston (Texas).

Será el próximo 9 de febrero cuando dé los detalles de los trabajadores afectados por este despido colectivo.

Inicialmente, el origen del problema de TR estuvo en la fuerte competencia en el mercado internacional por la gran presencia de fabricantes chinos que ofertan precios bajos.

El vecino de Tubos Reunidos, Tubacex -están en el mismo valle alavés-, ha conseguido reconvertirse especializándose en tubos premium, lo que no ha logrado TR.

Así, antes del covid, TR perdía dinero, y con la pandemia, en el 2021 recibió un préstamo de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) por importe de 112 millones de euros.

La inyección fue positiva y logró tres años de beneficios, entre 2022 y 2024, de 28 millones en ese último ejercicio.

Pero tras este periodo de bonanza, el año pasado llegaron los aranceles de Trump, primero del 25 % y luego del 50 % a partir del 1 de junio.

El impacto fue inmediato, ya que Estados Unidos era el principal mercado de la compañía alavesa, con una cuota del 45 % de las ventas.

La empresa enviaba los tubos desde sus factorías vascas a la de Houston, donde los afinaba, pero la subida de los aranceles los hizo no competitivos.

Así, en el primer semestre del año pasado -las últimas cuentas conocidas- perdió 28 millones, pérdidas que se supone habrán aumentado en el segundo semestre, al elevarse aún más los aranceles. A ello se une una situación financiera complicada, con una deuda de 244 millones.

Por ello, en octubre pasado decidió paralizar la planta texana, con su repercusión directa en las vascas, de donde salían los tubos. Se calcula que la producción en Amurrio ha caído en un 40 %.

Además de parar Houston, la empresa aplicó en otoño a los trabajadores vascos un ERTE (expediente temporal), que ahora se va a convertir en un despido colectivo.

También ha cambiado de presidente, nombrando a Joaquín Fernández de Piérola en sustitución de Josu Calvo, aunque es no ejecutivo. Carlos López de la Heras continúa como primer ejecutivo de la compañía.

Por si fuera poco, en diciembre se vio envuelta en una investigación de la Audiencia Nacional por sus pagos como asesor a Vicente Fernández, expresidente de la SEPI, investigado por el tribunal.

Ahora, el futuro se presenta complicado. Además de la falta de mercado, su situación financiera, entre pérdidas y deuda, la aplicación del ERE se prevé traumática.

El sindicato mayoritario en los dos comités de empresa de Amurrio y Trápaga es ELA, que ya ha anunciado su oposición al ERE y que tomará medidas contra el mismo. ELA es un sindicato que no duda en recurrir a la huelga, previsible en este caso.

Habrá que ver las decisiones que tomará la SEPI, a la que TR tiene que devolver los 112 millones, los bancos acreedores y las instituciones vascas, que de momento se han mostrado "muy preocupadas" por la situación.

El Gobierno vasco ha entrado en los últimos años en el capital de varias empresas, como Talgo o Ayesa, pero para garantizar el "arraigo" y que no se fueran al extranjero, evitando participar en firmas en crisis. EFECOM