Madrid, 3 abr (EFE).- El cine fantástico y de terror en España pertenece a un ciudadano llamado Jacinto Molina que un día decidió convertirse en Paul Naschy. Un documental que se estrena este viernes se adentra en su personalidad para descubrir la vida y obra de un icono que en España encontró dolor y, fuera de España, gloria.
Víctor Matellano dirige 'Llámame Paul', escrito por él mismo y por Ángel Sala. Habla con EFE sobre esta revisión de la biografía de un actor, guionista y director que, durante 30 años, hizo más de 100 interpretaciones en cine y televisión, escribió casi 40 películas y dirigió 16.
Un actor, guionista y director que en 1998, en Nueva York, a donde acudió invitado por un famoso cónclave sobre el cine de terror, descubrió que era una eminencia mundial del género: firmó decenas y decenas de autógrafos y le pusieron a la misma altura de referencias como George A. Romero o Wes Craven.
Desde entonces hasta su fallecimiento en 2009, Naschy conoció la gloria de los homenajes y los premios (Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en 2001), y abrazó una emoción largamente buscada: su dedicación al cine, a ese cine, "mereció la pena".
Cuenta Matellano que esto fue lo que le dijo a su hijo Sergio poco antes de morir, pero no siempre pensó así.
"Yo le conocí después del duro ataque al corazón que sufrió. Conozco a un señor desarraigado de su tierra, de su profesión y personalmente. Pero eso fue cambiando. Antes de morir, saboreó las mieles de la reivindicación. Ahora es más incluso", señala.
Campeón de España de halterofilia y figurante en algunas megaproducciones como 'Rey de reyes' antes de dedicarse al cine, Jacinto Molina se convirtió en Paul Naschy tras el estreno de 'La marca del hombre lobo' en 1968. Al licántropo debe gran parte de su fama y su gloria.
Nunca lo tuvo fácil. Al recelo de la industria sobre su cine se sumó la censura del franquismo, que Matellano cree que derivó en una clara "autocensura", sobre todo en cuanto a estilo. "Aprendió la fórmula: hachazos sí, desnudos no", destaca.
Fuera de España encontró más facilidades, y no sólo por la distribución de versiones de sus películas más fieles al original, sino también por la mejor receptividad del género. También por eso se hizo llamar Paul.
El documental recorre la biografía entera del actor y director, desde los miedos infantiles. Matellano recurre para ello al montaje de imágenes de Naschy y de sus películas y a las voces en off de un actor y una actriz que trabajaron con él, Jack Taylor y Caroline Munro, y del especialista en doblaje Héctor Cantolla, que fue quien dobló siempre a Naschy.
Mientras las voces de Taylor y Munro representan un contenido "guionizado", Cantolla recita pasajes autobiográficos escritos por el propio Naschy.
Pasajes a los que se asoman, también, la vocación y el hambre de reconocimiento de la profesión. "Pero la industria se aprovechó de su filón", destaca Matellano, quien recuerda una anécdota significativa:
"Escribió un guión llamado 'Exorcismo' antes de que se viera aquí 'El exorcista'. Algún productor vio 'El exorcista' o se enteró de qué iba. Llamaron a Naschy, se hicieron retoques en su historia y la rodaron a toda velocidad. 'Exorcismo', dirigida por Juan Bosch, protagonizada por Naschy, se estrenó en España antes que 'El exorcista' y fue un éxito". EFE
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