Ávila, 08 mar (EFE).- La abulense Sara Escudero, delegada de Cruz Roja Española en Polonia, donde trabaja en la acogida de ucranianos tras la invasión rusa, destaca la "extrema vulnerabilidad" que sufren las mujeres y las niñas en cualquier situación de emergencia o crisis humanitaria.
Escudero lo sabe bien, ya que ha recorrido medio mundo para participar en varias crisis humanitarias derivadas de catástrofes naturales en muchos casos, aprovechando su preparación como ingeniera en Obras Públicas.
Desde agosto de 2020 se encuentra en Varsovia y desde allí atiende a EFE coincidiendo con la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, que a su juicio debe ser "una oportunidad para mostrar el apoyo y el reconocimiento a todas las mujeres " que, como ella, "luchan y seguirán luchando por la igualdad de derechos en cualquier lugar y situación".
En su opinión, el Día de la Mujer es "365 veces cada día", si bien considera que "lo importante" del 8M es "visibilizar la lucha por la igualdad de las mujeres" ya que, aunque el mundo "ha evolucionado mucho en los últimos años", no lo ha hecho igual "para todas en todas partes".
"Para mí -el 8M- es un día de agradecimiento por todas las mujeres que han luchado para que hoy, yo pueda tener mis derechos, ser libre y mi propia capacidad para tomar decisiones", ha argumentado esta abulense que se hizo voluntaria de Cruz Roja hace casi tres décadas.
En este sentido, lamenta que "aún queden muchos derechos en juego, demasiadas desigualdades y muchas circunstancias complejas que hay que defender y a las que tenemos que buscar una salida", ya que "la vida en otros países es aún muy diferente a lo que se vive en España o en Europa", pese a "los muchos retos que quedan aún por delante".
Desde su punto de vista, "el gran logro" es seguir avanzando, porque "es importante no dar ningún paso atrás en la lucha por los derechos de las mujeres y las niñas", con el objetivo de que encuentren "un espacio seguro, inclusivo y equitativo en todas partes".
"Por desgracia, aquí o allí, tenemos otras muchas realidades como las relacionada con trata de mujeres, la violencia de género, la falta de protección o la prohibición por ir a la escuela, tener una vida digna o poder incluso luchar por tus derechos", describe Sara Escudero.
Tres años después de que Rusia invadiera Ucrania, Sara Escudero señala que las fronteras están "más tranquilas" y ya no se contabilizan 20.000 llegadas diarias a Polonia, como sucedía durante las primeras semanas.
Sin embargo, el número de personas que actualmente viven en Polonia o en alguno de los países vecinos está "más o menos estable o con cierto repunte", teniendo en cuenta que siguen llegando personas "con mayores dificultades de integración, situaciones complejas y extrema vulnerabilidad".
Por ello, Escudero observa que la vida "sigue siendo muy complicada para millones de personas" en su entorno, así como para "miles de millones de mujeres en muchos lugares del mundo", ya que "esta complejidad, ya no solo habla de cubrir las necesidades básicas de las personas, sino también de entornos seguros, igualdad de oportunidades y acompañamiento psicosocial".
Esta mujer de 47 años es la única de Cruz Roja Española que reside en Polonia, donde cuenta con el apoyo de otra compañera "en remoto", que suele acudir de forma periódica a la capital polaca, donde cuenta igualmente con el trabajo de quienes componen la oficina de gestión.EFE
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