Madrid, 23 feb (EFE).- EGO, la pasarela que promueve el talento de los diseñadores emergentes, ha puesto el punto y final este domingo a la 81 edición de Mercedes-Benz Fashion Week Madrid con propuestas de creadores que provienen de América Latina, Europa o Israel y tienen en España su campamento base para desarrollar su proyecto.
Es el caso de Micaela Clubourg (Buenos Aires, 1993) que con su firma Studio Cumbre, tras su paso por México, ha desfilado con prendas con las que pone en valor un textil como la lana.
"Vine a España porque me di cuenta de que aquí también se le daba importancia a este hilo", ha explicado la diseñadora a EFE que trabaja con técnicas artesanas en talleres de proximidad.
Una colección en la que unifica la tecnología que aporta la inteligencia artificial con sostenibilidad, elementos con los que busca resignificar un tejido tradicional con diseño contemporáneo.
Marta Mangano (Cambiago-Milán), fundadora de Rtama, ha tenido como inspiración también su paso por México DF y la comunidad que se crea en sus parques. A partir de ahí ha confeccionado una colección de punto con hilos desechados con la que ha creado "piezas únicas".
Precisamente, el diseñador invitado en esta edición llega de la capital mexicana. La peruana Sandra Weil, afincada en el país azteca, ha exhibido una colección que ha definido como "femenina y audaz", en la que el bustier ha sido el hilo conductor y en la que han destacado los bordados artesanos mexicanos en los que prima la versatilidad.
De origen sefardí, el israelita Ido Segev se estableció hace unos años en Barcelona desde donde dirige la firma Odis con la que ha presentado abrigos 'oversize', cazadoras de cuello alto, una moda vinculada al 'street style' a la que traslada un imaginario de emociones en el patronaje que va de la sombra hacia la luz.
El ibicenco Ismael Aguilar Bonet a pesar de su juventud se mueve como pez en el agua en el mundo de la música al que ha estado vinculado como estilista.
Con su firma, Bonet ha vestido a cantantes como Bad Gyal, la argentina Emilia y a Julieta que han lucido sus prendas "sexies y femeninas", ideales para estar encima de un escenario o para una noche de fiesta en tul de lycra, gasa de seda, piezas que se ajustan al cuerpo con escotes pronunciados.
También presente en el mundo de la música tras haber vestido a Vicco o a la cantante de trap La Zowi, David Moss (Guadalajara, 1990) ha apostado por prendas con mucho volumen, uno de sus vestidos esta confeccionado con más de 300 piezas de volantes, y ha creado piezas con neopreno y tejido efecto piel.
'Violetas' es el nombre de la colección de Aleixandri Studio, con la que su director creativo Marc Aleixandri (La Ràpita-Tarragona) quiere hacer un ejercicio de memoria histórica en una propuesta en la que rinde homenaje a los "travestis perseguidos en el franquismo".
Piezas en las que deconstruye uniformes de la época para crear atractivas toreras o bermudas. Uno de sus tops está realizado al estilo de banda de la victoria, "una manera de eliminar y reconducir los símbolos de opresión y transformarlos para empoderar" a las víctimas, apunta el diseñador, que ha realizado una bombers de lentejuelas con material reciclado.
Lis Domínguez ha recurrido a los recuerdos de su infancia y su fascinación por las sirenas para presentar con su firma Alineo Studio una colección con una "estética reconocible, pero sin recurrir a clichés" con transparencias, flecos y tul en tonos tan intensos como el rosa, violeta, azul y naranja, que ha acompañado con joyería realizada con resinas.
La novela 'Ana Karenina', de Leon Tolstoi, es la que ha inspirado a Antonio del Canto para realizar una colección de noche con mucho volumen en la que abundan los lazos y la pedrería. EFE
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