Peralada (Girona), 31 mar (EFE).- El festival de Peralada de Pascua bajó el telón este sábado con las aplaudidas actuaciones del pianista Javier Perianes y de la Orquesta y el Coro de la Ópera Real de Versalles, con cerca de 500 personas entre ambos recitales.
El Festival de Peralada inauguró el año pasado esta propuesta de Semana Santa, que este 2024 ha contado con seis actuaciones entre el jueves 28 y el sábado 30 con una ocupación superior al 90 %.
La iglesia del Carme del castillo de Peralada demostró ser un escenario perfecto para Perianes, que ya había visitado el municipio en 2004 dentro del Ciclo Grandes Pianistas.
La actuación del pianista de Huelva, con un carácter muy propio, combinando virtuosismo y emoción y delicadez y potencia, arrancó con el ‘Homenaje, Le tombeau de Claude Debussy’, de Manuel de Falla.
El concierto continuó como un diálogo con ‘La Puerta del Vino’ y ‘La sérenade interrompue’, de Debussy. La interpretación despertó y captó la atención y la emoción del público, que a los quince minutos de concierto premió al artista con los primeros aplausos.
La primera parte del programa se complementó con otra propuesta española, ‘El Albayzín’, de Isaac Albéniz, y terminó como había empezado, de la mano de De Falla, con ‘Fantasía Baetica’, un final apoteósico.
En la segunda parte Perianes, que disfrutó e hizo disfrutar, sacó a relucir ‘Las Goyescas’, de Enric Granados. En 2023 el pianista lanzó un nuevo disco con las seis piezas que conforman esta serie de Granados en la que se traducen en música algunas de las obras de Francisco Goya.
Con sus manos dio vida a los personajes goyescos ante la atenta mirada de las 240 personas presentes en la iglesia. Los cuadros que colgaban de las paredes contribuyeron a crear una atmósfera más que apropiada para la primera actuación del sábado, que se cerró con un bis también de Granados.
El concierto de Perianes sirvió como sustitución del que tenía que ofrecer el joven pianista coreano Yuncham Lin y que fue suspendido por un esguince en la mano.
Más tarde pisó el escenario la Orquesta y el Coro de la Ópera Real de Versalles, que llenó el escenario de talento y elegancia con la segunda actuación de la noche y la última del festival.
Las ocho voces femeninas, las dos violas de gamba, las dos tiorbas y el órgano hicieron viajar al público a Versalles, donde la Semana Santa es siempre un acontecimiento especial.
La formación francesa propuso un programa protagonizado por Marc-Antoine Charpentier y François Couperin y las ‘Leçons de Ténèbres’. Se trata de una composición específica para la Semana Santa y popularizada en Francia en el siglo XVII. Charpentier fue uno de los primeros en componer una obra de este tipo y las más famosas son las ‘Leçons’ de Couperin.
Bajo la dirección musical de Chloé de Guillebon, el conjunto inauguró su programa con los ‘Motetes para los tres días que preceden a la Cuaresma’, de Louis-Nicolas Clérambault para continuar con la ‘Primera lección de tinieblas para el Miércoles Santo’, de Couperin.
La siguiente propuesta fue ‘In monte oliveti’, de Charpentier, seguida de la ‘Segunda lección de tinieblas’, de Couperin. Luego sonó ‘Tristis est anima mea’, de Charpentier. Precedió la ‘Tercera lección de tinieblas’, de Couperin, interpretada a dos voces por las solistas Lili Aymonino y Gwendoline Blondeel.
El concierto acabó con el ‘Stabat Mater para las religiosas’, de Charpentier, además de dos bises reclamados por los presentes con aplausos.
Una larga ovación del público sirvió de punto y final a esta segunda edición de Pascua del Festival de Peralada, que también ha incluido propuestas de Vespres d’Arnadí, Bachelona Consort, Joan Magrané y BRAVA Performing Arts.
Estos tres días de música en el corazón del Empordà han servido cómo preludio a la programación de verano de esta 38ª edición del Festival de Peralada.
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