Jose Oliva
Barcelona, 10 mar (EFE).- "El arte no cura, pero sí tiene capacidad de consolarnos", sostiene el historiador del arte francés Thomas Schlesser, que recorre la historia del arte a partir de 52 obras maestras en su primera novela, 'Los ojos de Mona', un fenómeno editorial en la última Feria del Libro de Fráncfort.
'Los ojos de Mona' (Lumen) narra la historia de una niña de diez años que descubre que está a punto de quedarse ciega, y durante las 52 semanas de visión que le quedan, su abuelo decide llevarla a los museos más ilustres de París para admirar, en cada visita, una sola obra.
En una entrevista con EFE, Schlesser ha dicho que, si bien el libro "transmite la impresión de que el arte tiene esa capacidad terapéutica, curativa, se ha de tener en cuenta que estamos rodeados de gente enferma y de gente cuyo trabajo consiste en curar, por eso es excesivo decir que el arte puede curar".
Y añade: "Nos gusta exaltar esa virtud del arte, porque así nos permite atribuirnos un papel muy bonito y sin embargo, como historiador del arte yo creo que tiene la capacidad de consolar, que ya es mucho".
El autor cree que la novela ofrece "una visión muy subjetiva de la historia del arte, porque al fin y al cabo, es una novela, y al final ofrece una visión que no es exhaustiva, pero sí muy bella".
En ese recorrido, abuelo y nieta contemplan obras de Botticelli, Leonardo, Rafael, Tiziano, Miguel Ángel, Hals, Rembrandt, Vermeer, Canaletto, Turner, Courbet, Manet, Monet, Degas, Cézanne, Van Gogh, Klimt, Mondrian, Kandinsky, Duchamp, Frida Kahlo, Picasso, Pollock, Basquiat o Louise Bourgeois, que cuelgan de las paredes del Louvre, el Museo de Orsay y el Beaubourg-Centro Pompidou.
La novela surgió de un trance personal, "el no nacimiento de una criatura" y eso inspiró su deseo de "imaginar a una niña ideal que se acabó convirtiendo en Mona", que fue creciendo en su cabeza mientras trabajó en el libro durante diez años.
Sin ánimo de culpabilizar a quienes recorren los museos rápidamente, entre grandes multitudes o con el móvil en la mano, Schlesser propone en su novela es "pasar un tiempo muy largo ante las obras, hacer un esfuerzo para enfrentarse a una obra de arte, aunque no sea fácil, porque la recompensa obtenida es enorme".
Aceptando que hay museos masificados como el Louvre, el Prado o el Metropolitan, "hay muchísimos museos pequeños fuera de las grandes ciudades".
Schlesser atribuye el éxito de la novela, convertida en superventas en Francia y que se va a traducir a treinta lenguas, a "la dimensión universal del arte y también a la relación que muestra entre el abuelo y Mona, que apela a gente de todo el mundo".
Para la selección de las obras, el autor se ha guiado por el personaje del abuelo, que tiene una cultura clásica, pero al mismo tiempo una amplitud de miras, que llevan a Mona a ver un fresco de Botticelli pero también a descubrir la fotografía de la mano de una pionera inglesa como Julia Margaret Cameron.
Preguntado por el activismo medioambiental que recurre en sus acciones a encadenarse a cuadros en los museos o mancharlos con salsa de tomate, Schlesser no puede evitar expresar "mucha tristeza", porque es "el símbolo de que se ha interrumpido el diálogo" y tiene la sensación de que "nos estamos pegando un tiro en el pie".
Aún resulta más doloroso, agrega el autor, que se ataque con sopa las obras de artistas que en su época también sufrieron humillaciones, como es el caso de Claude Monet, y que si viera estas acciones se le rompería el corazón.
"El arte al final es de todos, el patrimonio artístico es algo que todos podemos contemplar libremente, es un espacio de generosidad, de compartir, y deberíamos dedicar todas nuestras energías a conservarlo", comenta Schlesser, quien subraya que su novela también lanza un mensaje en favor de la colecciones permanentes de los museos.
Schlesser ya ha firmado la adaptación cinematográfica de 'Los ojos de Mona', que "está en manos de un productor francés muy importante", del que todavía no puede desvelar su nombre. EFE.
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