"Naufragios", de Vanina Spataro, un canto luminoso a la soledad y al amor no correspondido

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Málaga, 7 mar (EFE).- La productora argentina Vanina Spataro ha dado el salto a la dirección de largometrajes con 'Naufragios', una película intimista, luminosa y "contemplativa", según sus propias palabras, donde los vínculos entre las personas van más allá de las edades o el sexo, y son más fuertes que la familia, el orgullo o la vergüenza.

"La película habla de soledades, de amores no correspondidos, tal vez de sufrimientos que no son confesados, pero que, a medida que va transcurriendo la película, pincelada a pincelada, como las que va dando el protagonista (encarnado por Alfonso Stort), se va revirtiendo a través de la amistad para encontrar una salida y retomar sus vidas con más bríos", ha explicado la directora en una rueda de prensa.

La cinta, que concurre en el 27 Festival de Málaga en la Sección Oficial a concurso, transcurre en una idílica playa de Uruguay, La Pedrera, en un otoño en el que va cayendo la luz y el sol aún broncea la cara de Maite, una joven bonaerense (Sofía Palomino) que llega a instalarse en la antigua casa de su tía para alejarse de los demonios de un desamor.

Sus vecinos son tan variopintos como adorables: el 'guardavidas' de la playa, un veinteañero musculoso y adorable (Lautaro Bettoni), una médica retirada entrada en años y en carnes que es pura libertad (ideal en el papel la actriz trans Maiamar Abrodos), el pintor (Stort) y su amante, Adriana (Romina Peluffo).

Ella, que vive de limpiar las casas de sus amigos y es oriunda del pueblo, es la "única con una realidad diferente" a esta cuadrilla y quien les mantiene con los pies en el suelo, explica Spataro.

Este tipo de películas, ha confesado el reconocido actor de 'La noche de 12 años' (2018), "dan una unión artística interesante (a los actores), porque cuatro, cinco semanas, aislados en una playa, nos convierte en un circo que se traslada por distintos lugares para ir haciendo una historia", apunta, antes de confesar que rodó con una sensibilidad a flor de piel pues hacía seis días que había fallecido su padre.

Hay otro personaje, un marinero que aparece tirado en la playa en medio de un temporal, en un momento en el que la película parece virar a lo fantástico, pero no, aclara Spataro, el giro no es al misterio, sino para "despertar" a los personajes, "por eso hay un poco de violencia -indica-, que hace que se abran, se unan y estén en disposición de construir algo nuevo".

El aislamiento "es un poco metáfora de lo que somos como personas -agrega Spataro-, esto que nos hace creer en cosas que no son reales y que hace despertar. Esa es la función del marinero, que es un absurdo que aparezca y más absurdo que ellos crean que puede ser la salida de algo. Pero sin embargo los moviliza, les da un puntapié para que cada uno se anime a contar lo que no podía sacar".

Como explica la productora Agustina Chiarino, 'Naufragios' es una película de "presupuesto muy contenido", pero posible gracias a la coproducción: "Nosotros no tenemos televisión ni posibilidad de financiación por ese medio, pero sí podemos coproducir, en Uruguay -afirma- estamos bien".

"Pero el caso de Argentina es el inverso", ha añadido Spataro, nacida en Buenos Aires.

Allí "viven un momento muy difícil para la cultura en general. El cine argentino, tan prolífero, con participaciones en todos los festivales, está muy cuestionado. Si tiene sentido que el estado financie el cine cuando, como productora, afirmo que toda la inversión que se haga en el cine vuelve al país, es una industria que se realimenta", protesta la cineasta.

Minutos antes, el veterano cineasta argentino Sebastián Borensztein, que presentó su filme 'Descansar en paz', criticaba esos recortes y a Javier Milei por decir que la cultura "le arrebata los recursos a los jubilados o los comedores populares".

Si el país cercena estos recursos, dijo Borensztein, "lo pagará en el futuro, porque cercena una parte importante de su propia identidad". EFE

aga/oli

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