Oliva de Plasencia (Cáceres), 13 ago (EFE).- Las carcajadas resonaron anoche en las ruinas romanas de Cáparra con "Miles Gloriosus", escrita hace más de veinte siglos por Plauto y que ahora Pep Antón y Antonio Prieto han reconvertido en un vodevil de manual en el que destacan un gran Carlos Sobera y un genial Ángel Pardo.
Tercera cita de la extensión cacereña del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, Miles Gloriosus, como obra, representa a la perfección cómo nació la comedia allá por el siglo II antes de Cristo y cuáles son los ejes de la misma: ritmo ajetreado, salidas y entradas rápidas de personajes, ovillos enredados de dimes y diretes y una carcajada constante cincelada a partir del dolor, las miserias y los vicios.
Con una adaptación libre de Antonio Prieto y bajo la dirección de Pep Antón, este Miles Gloriosus, encabezado por Carlos Sobera, ha cumplido de sobra con lo que los espectadores, que han abarrotado las gradas de Cáparra, buscaban al comprar su entrada, que no es otra cosa que abstraerse de su día a día y dejarse liar por el ovillo de Plauto mientras ríen y pasan un buen rato.
Lo cierto es que Sobera tiene tirón y eso no tiene discusión, de ahí que haya centrado las miradas del público, que nada más sentarse ha sido testigo de que el de Barakaldo tiene muchas tablas, sabe estar, interpretar, cantar -se atreve incluso con un cuplé- y conectar con el público.
También es cierto que el protagonismo de Sobera en esta obra se sostiene, entre otros engranajes, gracias al buen hacer de Ángel Pardo, el incombustible actor madrileño, que hace de esclavo de Miles, y que ha dejado sobre las tablas un trabajo extraordinario que brilla con luz propia.
Otro eje de este vodevil es la presencia sobre el escenario de Antonio Prieto, quien, además de haber hilvanado esta versión libre de Miles Gloriosus, tiene un papel en la obra digno de elogio.
Este espectáculo trata temas como el amor tóxico y la venganza, cuestionando la lealtad ante la tiranía.
Miles (Sobera) es un militar fanfarrón, pagado de sí mismo, obsesionado por el sexo y narcisista, que se cree más guapo que nadie y piensa que su forma de ser lo hace irresistible.
Nada más lejos de la realidad, porque quienes le rodean, entre ellos su amada Cornelia, papel que interpreta Silvia Vacas, y su esclavo Geta (Ángel Pardo), se ríen de él.
Con el apoyo de Minervina -una Elisa Matilla que sabe contagiar el caos ordenado del humor-, Plenilunio (David Tortosa), Selectus (Juanjo Cucalón), Porcia (Arianna Aragón) y Capadocio (Prieto), diseñan un plan para que Miles reciba "la misma pomada" con la que él trata a la gente y Cornelia afronte su amor real.
Lo cierto es que la pomada también tiene sello de Plauto, un autor que, tras poner de vuelta y media a los personajes malpintados y desdibujados como es el caso de Miles, siempre les da un toque de ternura al final de la obra.
Cáparra acogerá este domingo la cuarta y última propuesta en el marco del 69º Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida.
Así, cerrará el ciclo cacereño el espectáculo "¡Que salga Aristófanes!", de Els Joglars.
El reparto está formado por Ramón Fontserè, Pilar Sáenz, Dolors Tuneu, Javier Villena, Alberto Castrillo-Ferrer y Angelo Crotti. EFE
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