El ministro de Transportes, Óscar Puente, vuelve al Congreso de los Diputados para informar sobre un nuevo accidente ferroviario en la red de alta velocidad española, tan solo 10 meses después de rendir cuentas en la Cámara Baja por el desastre en Adamuz, que se cobró la vida de 46 personas el pasado mes de enero. Esta vez lo hará para informar sobre el choque de trenes en Urda el pasado martes, un accidente en el que han muerto al menos 69 personas y cuyas causas, como las de Adamuz, todavía siguen sin esclarecerse.
La situación es distinta a la de hace diez meses. Esta vez no será frente al hemiciclo, sino en la Diputación Permanente, el organismo que asume las funciones de las cortes cuando estas son disueltas. Y es que el accidente se ha producido en plena precampaña electoral, un condicionante que añade todavía más voltaje a la trifulca política. Si PP, Junts y Vox pidieron la dimisión del ministro en el primer accidente, ahora también lo hacen partidos del bloque de investidura como Podemos, el BNG, Bildu o el PNV.
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Así lo expresó la portavoz de la formación jeltzale, Maribel Vaquero, que deslizó que, si el ministro no dimitía por voluntad propia, era Sánchez quien debía cesarle. “Es inasumible que pasara por segunda vez en un periodo de diez meses [...] no hay que hacer más barro con este tema, pero en un Estado democrático de derecho lo lógico sería asumir responsabilidades”, afirmó.
Sumar y ERC exigen explicaciones, todavía sin pedir la dimisión
El resto de socios, entre ellos el Frente Amplio, heredero de Sumar, todavía no levanta la mano, pero sí han exigido al ala socialista del Ejecutivo que asuma “responsabilidades” y transparencia. La coalición que ahora lidera Ada Colau fue el primer grupo en registrar la solicitud de comparecencia del ministro socialista. Desde ERC también aguardan a las explicaciones “tal y como hemos exigido”, subrayan fuentes del partido republicano, que emplazan cualquier valoración a lo que su portavoz, Gabriel Rufián, disponga en la misma Diputación Permanente.
Desde la oposición, el PP ha empezado a elevar el tono después de asumir una tregua política en los momentos críticos del accidente. El presidente Alberto Núñez Feijóo ha sido muy contundente con la decisión de Sánchez de mantenerle en el cargo y la vincula al puro cálculo electoral. “Aún no han entregado los cuerpos a las familias y están con sondeos para saber si el cese les perjudica”, aseveró en una intervención desde la sede nacional del partido este lunes tras reunirse con los barones territoriales y la cúpula del partido.
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El PP, que ve como las encuestas le dan una victoria incontestable, ha optado por evitar la hipérbole y ha reorientado su estrategia a mostrar el perfil gestor de Núñez Feijóo: “España no necesita al frente de sus instituciones a un influencer. Necesita alguien que quiera y sepa gobernar. Y con toda humildad digo: Yo sí sé hacerlo”, añadió.
Vox y PP también atacan en los tribunales, mientras que Ferraz cierra filas
Se espera que Vox siga con el mismo tono bronco con el que salió desde el principio, en las horas más críticas del accidente. El partido de Santiago Abascal fue el único que no suspendió sus actos de precampaña y aprovechó sus dos intervenciones programadas para denunciar que el Gobierno desviaba dinero para infraestructuras en “mordidas”. “Nosotros dijimos que estar de luto no significa dejar de trabajar. Vox no está de fiesta ni con bailecitos. Está en una campaña electoral lanzando un mensaje muy contundente a los españoles: Nos tenemos que defender de una organización criminal”, afirmó Abascal.
Al margen de la ofensiva política, tanto PP como Vox se personarán como acusación popular en la investigación que asume el Tribunal de Instancia de Orgaz. No obstante, el camino judicial será mucho más lento que el político. Los antecedentes de los últimos accidentes, entre ellos el de Angrois, donde fallecieron 80 personas, no tuvieron sentencia firme hasta 13 años después.
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¿Cómo afronta la comparecencia el PSOE? Con mucha inquietud. “Todo apunta a que la actitud de los socios va a ser dura”, reconoce una fuente socialista consultada por Infobae. Pedro Sánchez ha instruido a Ferraz cerrar filas con el ministro pese a las voces que consideran que Puente está más que amortizado. El presidente secunda la tesis que defendió en rueda de prensa el ministro socialista, quien puso el foco en el error “inexplicable” de un solo trabajador en el Centro de Regulación y Control de Atocha, pese a que el desastre llegó cuando todos los sistemas de seguridad fallaron. La simplificación del desastre no parece convencer ni a los grupos, ni a los propios trabajadores ferroviarios, quienes han cargado duramente contra el ministerio por la saturación en la carga de trabajo de los centros de control y la falta de inversión pese a la liberalización del sector.
El mismo martes, el Ejecutivo planea aprobar el primer decreto de ayudas a los afectados por el accidente, que contempla un esquema de indemnizaciones muy similar al ya aprobado tras la tragedia de Adamuz. Sánchez insiste en que la prioridad es buscar la “verdad” sobre el incidente, pero mantiene que lo prioritario es la reparación de las víctimas.
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