El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado este jueves que España pedirá a Bruselas que reconozca a Ceuta y Melilla como regiones ultraperiféricas (RUP), una fórmula que permitiría a ambas ciudades acceder a un régimen fiscal más favorable y a otras ventajas comunitarias. La propuesta forma parte de la estrategia del Ejecutivo para “reforzar la presencia de Europa en Ceuta y Melilla” y lograr, según ha defendido Sánchez en el Congreso, una “integración plena” de las dos ciudades en la Unión Europea, que incluiría también su incorporación a la unión aduanera y una representación permanente en el Comité de las Regiones
El estatus de región ultraperiférica está definido en los artículos 349 y 355 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE). Se aplica a territorios que, pese a formar parte plena del bloque comunitario y estar sujetos a su legislación, se enfrentan a desventajas por su lejanía del continente europeo, su condición insular, su reducido tamaño, su topografía o su dependencia económica de un número limitado de sectores productivos.
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Para compensar esas limitaciones, la Unión Europea adapta sus políticas en áreas clave como el comercio, la fiscalidad, las zonas francas, la agricultura y la pesca, además de flexibilizar las normas de ayudas estatales y las condiciones de acceso a los fondos estructurales. Según el Parlamento Europeo, alrededor de cinco millones de personas viven actualmente en estas regiones, algunas de las cuales registraron un crecimiento poblacional significativo por la inmigración interna.
Los beneficios concretos que otorga el estatus
El reconocimiento como RUP conlleva ventajas en varios frentes. En materia presupuestaria, estas regiones reciben financiación adicional de fondos europeos como el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), con techos de cofinanciación de hasta el 85% para proyectos de infraestructura y servicios públicos, frente al 80% habitual en el resto de la Unión Europea. La Unión Europea destinó 1.928 millones de euros adicionales del FEDER para estas regiones en el período 2021-2027, a los que se suman 281 millones de euros para el objetivo de cooperación territorial conocido como Interreg D.
El estatus también habilita ayudas estatales flexibles: el derecho comunitario permite excepciones en materia de competencia para autorizar subvenciones públicas que en el resto del territorio nacional estarían prohibidas, como bonificaciones al transporte de mercancías y pasajeros entre estas regiones y el continente. A esto se suma la posibilidad de aplicar regímenes fiscales y arancelarios propios o diferenciados, con exenciones o reducciones de determinados impuestos indirectos que abaratan el coste de vida y la importación de productos básicos.
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En el ámbito agrícola, estos territorios cuentan con fichas financieras específicas, como el programa POSEI, financiado por el Fondo Europeo Agrícola de Garantía, que compensa las dificultades de producción y comercialización derivadas del aislamiento geográfico. El estatus también facilita el acceso a fondos de investigación y desarrollo orientados a la transición verde, dado que el clima y la ubicación de estas regiones favorecen proyectos en energías renovables, biodiversidad marina y adaptación al cambio climático.
El caso de Canarias, único territorio español con esta condición, el archipiélago cuenta con un Régimen Económico y Fiscal (REF) que aplica el Impuesto General Indirecto Canario (IGIC), con un tipo general del 7% frente al 21% del IVA peninsular, y sostiene la Zona Especial Canaria (ZEC), que permite a las empresas inscritas tributar al 4% en el Impuesto de Sociedades, según precisa la Agencia Tributaria. El mismo marco financia compensaciones al transporte de mercancías y pasajeros entre las islas, la península y el resto de la Unión Europea, y da cobertura a los fondos del programa POSEI destinados a sostener la producción agrícola y ganadera local.
Por qué Ceuta y Melilla no encajan en esta categoría automáticamente
Actualmente existen nueve regiones ultraperiféricas reconocidas por el derecho comunitario. Cinco corresponden a departamentos de ultramar franceses: Martinica, Mayotte, Guadalupe, Guayana Francesa y Reunión, a los que se suma la comunidad de ultramar de San Martín. Portugal aporta dos regiones autónomas, Azores y Madeira, mientras que España cuenta con Canarias.
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Ni Ceuta ni Melilla cumplen con los requisitos tradicionales que exige la figura de región ultraperiférica: ninguna de las dos es una isla ni se encuentra a una distancia suficiente de la península ibérica, condiciones que sí satisfacen los nueve territorios reconocidos hasta ahora.
Ceuta y Melilla sí comparten otros rasgos con las regiones ultraperiféricas existentes, como la reducida superficie territorial y la dependencia económica de sectores limitados. A esto se agrega una condición geopolítica que ningún otro territorio europeo posee: son la única frontera terrestre entre la Unión Europea y el continente africano.
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