Las relaciones de pareja forman parte de una de las áreas más complejas de la vida. Compartir la vida con otra persona implica mucho más que sentimientos, ya que en ella participan factores como las expectativas, la confianza, la convivencia, los proyectos de futuro y la forma en la que cada uno entiende el amor.
Por eso, cuando una relación termina, no siempre resulta sencillo aceptar que ese vínculo que durante un tiempo ocupó un lugar tan importante ya no forma parte del presente. Una ruptura de pareja supone, en muchos casos, enfrentarse a un proceso de duelo. No se trata únicamente de dejar de estar con alguien, sino de aprender a convivir sin esa persona y reordenar las prioridades.
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Además, este proceso no siempre es lineal y cada persona necesita su propio tiempo para asimilar lo ocurrido. En este contexto, hacer un duelo sano resulta fundamental para poder avanzar.
Sin embargo, hay ciertos indicios que pueden mostrar que todavía no se ha cerrado la herida. La psicóloga Ainhoa Vila ha explicado tres frases que pueden indicar que una persona todavía no ha conseguido superar su ruptura.
Señales que demuestran que no has superado a tu ex
La primera de ellas es “estoy genial, mejor que nunca”. Según explica la psicóloga, esta frase puede convertirse en una señal de alarma cuando se repite constantemente, especialmente si se pronuncia poco tiempo después de la ruptura y con demasiada insistencia.
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En estos casos, más que describir cómo se siente realmente la persona, podría estar intentando convencerse a sí misma de que ya ha conseguido superar la situación. “El que de verdad está bien no necesita anunciarlo cada día, simplemente lo está y punto”, señala la psicóloga. De esta forma, repetir que todo va bien puede convertirse en una manera de ocultar el dolor y evitar enfrentarse a ciertas emociones incómodas.
La segunda frase que destaca la psicóloga es “ya lo he superado, pero él está fatal”. En este caso, la atención continúa puesta en la expareja, aunque sea desde una posición aparentemente superior. Para Vila, la necesidad de saber cómo se encuentra la otra persona y de destacar que está peor puede indicar que todavía existe una herida relacionada con la ruptura.
“Si de verdad te diera igual, no sabrías, para empezar, ni siquiera cómo está él, ni te haría falta”, explica. La psicóloga considera que detrás de esta actitud puede existir una búsqueda de justicia o de reconocimiento después del daño sufrido.
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Por último, Ainhoa destaca una de las frases clásicas después de una ruptura: “prefiero no volver a enamorarme, porque así estoy mucho más tranquilo”. En este caso, la persona puede interpretar su decisión de no volver a tener pareja como una elección relacionada con la tranquilidad o la libertad.
Sin embargo, la psicóloga señala que también puede esconder miedo a volver a sufrir. Después de una experiencia dolorosa, evitar nuevas relaciones puede convertirse en un mecanismo de protección.
Para la experta, estas tres frases tienen algo en común: no hablan necesariamente de cómo se encuentra la persona, sino de las estrategias que utiliza para protegerse del dolor. Convencerse de que todo está bien, situarse por encima de la expareja o decidir no volver a enamorarse pueden ser diferentes maneras de evitar enfrentarse a un duelo que todavía no ha terminado.
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