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Por qué es importante limpiar las mochilas escolares y cómo hacerlo, según los expertos

Eliminar la suciedad acumulada durante el curso ayuda a conservarla en buen estado y evitar malos olores

Niños con mochilas. (Europa Press)
Niños con mochilas. (Europa Press)
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La vuelta al cole está a la vuelta de la esquina. Después de un verano largo, muchas personas ya piensan en ir preparando los materiales necesarios para que nuestros hijos empiecen el curso escolar con todo lo necesario.

A pesar de que muchas veces pensamos en libros, cuadernos o estuches, son pocos los que piensan en limpiar la mochila, pero es más importante de lo que la mayoría de personas creen.

Durante el curso, este accesorio está en contacto constante con distintas superficies y puede acumular polvo, restos de comida, manchas, sudor y malos olores. Además, los diferentes compartimentos pueden convertirse en lugares donde se acumulan restos de suciedad sin que nos demos cuenta.

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Por ello, antes de volver a llenarla con todo el material escolar, conviene dedicar unos minutos a revisar su estado y limpiarla correctamente. Sin embargo, no se puede hacer de cualquier forma, ya que el tejido y la cremallera se pueden terminar estropeando.

Cómo limpiar la mochila escolar

Según explica Totto, una marca de mochilas escolares, uno de los puntos más importantes es no meterla en la lavadora. A pesar de que puede ser lo más rápido, puede deteriorar el tejido y, en algunos casos, estropear las cremalleras.

En su lugar, lo recomendable es optar por una limpieza a mano. El primer paso consiste en vaciar por completo todos los compartimentos y bolsillos de la mochila y sacudirla para eliminar algunos restos que hayan podido quedar en su interior. También es conveniente revisar cada bolsillo para comprobar que no haya objetos olvidados.

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Después, se puede utilizar un paño suave humedecido con agua y jabón neutro para limpiar tanto el interior como el exterior. En las zonas que presenten manchas, es importante frotar con cuidado para no dañar el tejido. Una vez terminada la limpieza, se debe retirar cualquier resto de jabón con otro paño húmedo.

Por último, la mochila debe secarse completamente antes de volver a utilizarla. Lo más adecuado es dejarla abierta en un lugar ventilado y alejado de fuentes directas de calor, ya que estas podrían deteriorar algunos materiales. Este proceso debe hacerse, al menos una vez al mes, aunque se puede limpiar con más frecuencia.

Otras recomendaciones para cuidar la mochila

Más allá de la limpieza, existen algunos hábitos sencillos que pueden ayudar a prolongar la vida útil de la mochila y mantenerla en buenas condiciones durante todo el curso.

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Uno de los más importantes es evitar cargarla con objetos innecesarios, ya que un peso excesivo puede deteriorar las cremalleras, las costuras y las asas. También conviene distribuir los libros y cuadernos de manera equilibrada para evitar que el peso se concentre en una única zona.

Asimismo, es recomendable no dejar la mochila en el suelo cuando sea posible, especialmente en lugares donde pueda entrar en contacto con agua. Si se derrama algún líquido en su interior, hay que vaciarla y secarla cuanto antes para evitar que la humedad permanezca en el tejido.

Por último, conviene revisar periódicamente las costuras, cremalleras y asas para detectar pequeños desperfectos antes de que vayan a más. Una reparación a tiempo puede evitar que sea necesario sustituir toda la mochila.

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