Sandías, melocotones, cerezas, albaricoques, ciruelas... En los meses más áridos del verano, las frutas no deben faltar en nuestras mesas. Un postre, desayuno o snack natural y de temporada que apetece especialmente en los días de más calor, pues son refrescantes y nos aportan una hidratación extra necesaria. Y si hay una fruta que encuentra durante estas fechas su momento de oro, esa es el melón.
Jugoso, ligero, dulce y refrescante, el melón es uno de esos alimentos que nunca falta en la cesta de la compra en estas fechas. Una fruta de un sabor delicioso que, desgraciadamente, no siempre se encuentra en las condiciones perfectas para su consumo. Un melón demasiado verde o maduro en exceso pierde por completo su sabor y su textura, estropeando la experiencia de este manjar veraniego.
Para evitar caer en este error, la clave está en saber elegir en nuestra frutería o supermercado de confianza. Existen muchos mitos sobre cómo comprobar el estado de un melón, trucos que van desde golpearlos hasta escuchar su sonido al moverlos. Pero el frutero Raúl Cardaba, creador de contenido y divulgador de conocimientos sobre frutas y verduras, tiene sus propios consejos para encontrar la pieza perfecta.
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Conocido en redes sociales como Frutero Tiktokero, el frutero compartía sus trucos en un breve vídeo. “Puede que tengas en tu mano el mejor melón del verano, pero como no esté maduro, te vas a comer un pepino”, advertía el frutero, avisándonos del cambio tan radical de sabor que presenta este fruto.
“Busca melones con muchas cicatrices. No porque las cicatrices hagan mejor al melón, sino porque los mejores melones tienen muchas de ellas”, comienza explicando. En algunas variedades de melón, como en el piel de sapo, la presencia de grietas se interpreta como una buena señal. Es un indicativo de calidad, ya que la presencia de rayas quiere decir que el melón posee una menor concentración de agua y, por lo tanto, un sabor más intenso.
Otro detalle a tener en cuenta se encuentra en los extremos de esta fruta, en el pedicelo, ese pequeño tallo o rabillo que sostiene el fruto y lo mantiene unido a la planta. “¿Veis el culito que ya está bien seco? Eso es un indicador”, nos aclara el creador de contenido.
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El último consejo del frutero nos anima a convertirnos en balanzas humanas, fijándonos en el peso del producto. “Que tenga un peso considerable te indica que el melón está perfecto para abrirlo”, asegura Cardaba. Cuando tengamos un melón en la mano, debemos hacer una comparación entre el tamaño y el peso; para que el melón esté listo para consumir, el tamaño y el peso deben ser proporcionales. Un melón muy grande y que pese poco es un indicador de que el melón está pasado.
Propiedades nutricionales del melón
La jugosa y dulce pulpa del melón no solo nos ofrece un riquísimo sabor, sino que también cuida y protege nuestra salud gracias a sus múltiples nutrientes. Según datos de la Fundación Española de la Nutrición (FEN), el melón está compuesto en un 92 % por agua, lo que lo convierte en una de las frutas con mayor contenido hídrico. Esta característica lo hace ideal para mantenerse hidratado, especialmente en verano o tras la práctica de ejercicio físico.
Además, al tener apenas un 6 % de azúcares naturales, su aporte calórico es muy bajo en comparación con otras frutas, lo que lo hace especialmente atractivo para quienes siguen dietas hipocalóricas o buscan controlar su peso. Asimismo, contiene cantidad apreciable de vitaminas y minerales. De acuerdo con los informes de la FEN, una porción de 300 gramos de melón cubre hasta el 75 % de la ingesta diaria recomendada de vitamina C, un nutriente conocido por su función antioxidante y por su papel en el fortalecimiento del sistema inmunológico.
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