Radiografía del relato de Julio Martínez: qué coincide con la documentación que maneja el juez Calama y dónde empiezan las lagunas de su versión

El análisis de la documentación incorporada al procedimiento muestra que buena parte de las afirmaciones de Julio Martínez ya habían sido reconstruidas por la investigación, aunque el empresario no logró concretar ante el juez algunos de los extremos más delicados de su versión

Google icon
El empresario Julio Martínez Martínez y el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero (Montaje Infobae)

Julio Martínez Martínez llegó este martes a la Audiencia Nacional con un relato perfectamente construido. Apenas unas horas antes había entregado al juez José Luis Calama un escrito en el que describía a José Luis Rodríguez Zapatero como el verdadero director de las gestiones para lograr el rescate de Plus Ultra. Ante el magistrado se ratificó prácticamente punto por punto: insistió en que el expresidente “marcaba los pasos”, que dirigía la estrategia desde Análisis Relevante y que él se limitaba a ejecutar las instrucciones que recibía.

Sin embargo, una revisión de la documentación del sumario, a la que Infobae tuvo acceso tras el levantamiento parcial del secreto de las actuaciones, permite comprobar que buena parte de esas afirmaciones no constituyen una novedad. La UDEF llevaba meses sosteniendo esa misma tesis y el propio juez la asumió en el auto dictado el pasado mes de mayo para acordar nuevas diligencias. Las diferencias aparecen cuando el interrogatorio abandona el terreno de las afirmaciones generales y entra en los detalles: ahí, Martínez ya no consigue explicar cómo sabe algunas de las acusaciones más graves que dirige contra el expresidente.

El escrito que presentó antes de declarar dibuja un esquema muy claro. Según su versión, Zapatero era quien captaba clientes, quien decidía qué estrategia debía seguirse y quien daba las instrucciones que luego ejecutaban él y el resto de integrantes de Análisis Relevante. Plus Ultra habría llegado a la consultora por mediación del expresidente y, una vez iniciadas las gestiones, era él quien iba indicando cada uno de los pasos que debían darse para intentar conseguir financiación pública.

PUBLICIDAD

Ese relato encaja, casi palabra por palabra, con el que ya había reconstruido la investigación. En el auto del 18 de mayo, Calama sostiene que las diligencias practicadas permiten afirmar, en esta fase de la instrucción, la existencia de una “estructura organizada y estable” dirigida por José Luis Rodríguez Zapatero. El magistrado lo sitúa “en el vértice de la estructura”, le atribuye el “liderazgo estratégico” de la red y sostiene que desde su oficina se impartían instrucciones y se coordinaba la actividad del entramado investigado.

La coincidencia alcanza también al papel que desempeñaba el propio Julio Martínez. Mientras este martes se presentó ante el juez como un simple intermediario que actuaba siguiendo órdenes, el auto ya lo describía como el responsable de la captación de clientes y de la gestión operativa de los encargos, es decir, como la persona encargada de ejecutar las decisiones estratégicas que, según la hipótesis de la investigación, se adoptaban en la cúspide de la organización.

Una cronología que el sumario ya había reconstruido

Otro de los pilares de la declaración fue la secuencia de las gestiones realizadas para intentar salvar a Plus Ultra. Martínez aseguró que el primer objetivo consistió en obtener financiación bancaria mediante créditos avalados por el ICO y que, una vez descartada esa vía, la estrategia pasó a centrarse en el Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas (FASEE), gestionado por la SEPI.

PUBLICIDAD

El empresario Julio Martínez Martínez a su llegada este martes a la Audiencia Nacional (EFE/J.J. Guillén)

Tampoco ahí la investigación se encontró con un relato nuevo. Esa cronología ya aparece reconstruida con detalle en el sumario a través de los mensajes intervenidos a los responsables de la aerolínea. El auto recoge cómo, desde marzo de 2020, Rodolfo Reyes plantea la necesidad de encontrar apoyos políticos para acceder a las ayudas públicas, cómo se suceden las conversaciones para intentar llegar a Zapatero y cómo, tras fracasar la opción de los créditos ICO, las gestiones terminan orientándose hacia el futuro fondo de rescate de la SEPI.

La resolución incorpora incluso conversaciones que coinciden con varios de los episodios relatados ahora por Martínez. Entre ellas figura el mensaje en el que Rodolfo Reyes pregunta si pueden recurrir a Zapatero para conseguir apoyo político para Plus Ultra; otro en el que comunica que ya se ha tendido el “puente” con el expresidente; la conversación en la que Julio Martínez Sola informa de que Manuel Fajardo le ha trasladado que “me llama Zapatero”; o aquella en la que se hace referencia a una conversación de once minutos entre el expresidente y el vicepresidente de la compañía aérea. También aparecen reflejadas las reuniones mantenidas con responsables del Ministerio de Transportes y los contactos posteriores relacionados con la tramitación del rescate.

Dónde empiezan las lagunas

Las diferencias aparecen cuando el relato de Julio Martínez entra en aquellos aspectos que la investigación todavía trata de esclarecer. Es el caso de la comisión del 1%. El empresario volvió a sostener que Plus Ultra abonó ese porcentaje por las gestiones realizadas para obtener el rescate. La existencia de una remuneración equivalente al 1% no nace únicamente de su testimonio: la UDEF localizó un contrato incorporado al sumario en el que se pactaba precisamente ese porcentaje. La incógnita que sigue abierta es otra distinta: si ese acuerdo respondía a un servicio real de consultoría o si, como sospechan los investigadores, ocultaba el pago de una comisión por las presuntas influencias desplegadas durante la tramitación del rescate, así como quién fue finalmente el beneficiario de esos fondos.

Pero la principal grieta de la declaración no apareció al hablar del dinero, sino al intentar explicar el origen de su conocimiento. Según ha podido saber Infobae, cuando el juez le preguntó cómo sabía que Zapatero había realizado determinadas gestiones para conseguir el rescate, Martínez mantuvo su versión general, pero no pudo concretar con quién habló el expresidente, qué reuniones mantuvo personalmente, qué interlocutores tuvo dentro de la SEPI o del Gobierno ni de dónde procedía esa información.

Esa ausencia de concreción tampoco encuentra respaldo en el sumario. El auto de Calama reconstruye numerosas conversaciones entre los distintos integrantes de la presunta red y recoge abundantes referencias a contactos con Zapatero o a gestiones atribuidas a su entorno. Sin embargo, no incorpora una comunicación directa del expresidente explicando a Julio Martínez qué actuaciones concretas había realizado ni identifica una conversación en la que este reciba esa información de primera mano.

Así ha sido la llegada a la Audiencia Nacional del empresario Julio Martínez, investigado en el caso Plus Ultra y socio del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero.

Algo parecido ocurre con otra de las ideas que el empresario sostuvo ante el juez: que fue Zapatero quien consiguió el rescate. La investigación atribuye al expresidente un papel central en la presunta red de influencias y sostiene que dirigía la estrategia para favorecer los intereses de sus clientes, pero la documentación judicial no identifica un acto concreto mediante el que ordenara o decidiera personalmente la concesión de la ayuda. La decisión administrativa siguió correspondiendo a los órganos competentes de la SEPI, mientras que la instrucción centra sus sospechas en la existencia de gestiones e influencias desplegadas durante la tramitación del expediente.

De esa forma, la declaración de Julio Martínez deja una doble fotografía. Por un lado, consolida un relato que ya figuraba ampliamente desarrollado en la investigación judicial y que coincide con la reconstrucción realizada por la UDEF y asumida provisionalmente por el juez. Por otro, mantiene como afirmaciones personales algunos de los extremos más comprometidos para el expresidente, precisamente aquellos sobre los que, cuando llegó el momento de explicarlos ante el magistrado, el empresario no logró aportar un soporte documental o un conocimiento directo que permitiera sostenerlos con el mismo grado de detalle.