Miles de estudiantes se han preparado durante meses para la selectividad, con jornadas intensas de estudio y presión por alcanzar la nota de corte de la carrera deseada. Sin embargo, cuando los resultados no son los esperados o directamente no se logra la puntuación necesaria, la sensación de que “todo se acaba” es habitual. Pero no es así. Aunque para muchos lo parezca en ese momento, suspender la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) no cierra el acceso a la universidad.
La selectividad es la vía más común para entrar en la educación superior, pero no es la única. Además, el sistema contempla varias formas de “suspender”. Por un lado, cuando la media de la fase obligatoria es inferior a 4. Por otro, cuando la combinación entre la nota de Bachillerato (que cuenta un 60%) y la calificación de la fase obligatoria (40%) no alcanza un mínimo de 5. En cualquiera de estos casos, el estudiante obtiene un “no apto”.
Cabe recordar que la prueba se estructura en dos fases. Está la fase obligatoria, en la que el alumnado examina asignaturas troncales como Lengua Castellana y Literatura, Historia de España, Lengua Extranjera y la materia específica de modalidad (como Matemáticas, Latín u otras según el itinerario cursado). Y la fase voluntaria, que permite subir nota y mejorar la calificación de admisión para el acceso a determinadas carreras universitarias.
PUBLICIDAD
Ahora bien, este resultado no es definitivo. No superar la PAU no implica quedarse sin opciones, ya que el estudiante puede presentarse tantas veces como desee en convocatorias posteriores. Además, la nota de acceso siempre se calcula teniendo en cuenta la mejor calificación obtenida, de modo que, si en un nuevo intento se mejora el resultado, esta sustituye a la anterior. En la práctica, el sistema registra únicamente la puntuación más alta, por lo que los intentos previos no penalizan al estudiante, según explican en el medio especializado Selectividad Academy.
Convocatoria extraordinaria: la segunda oportunidad
En caso de no estar conforme con las calificaciones, el estudiante puede solicitar una revisión del examen, que será corregido por un segundo evaluador. Este proceso puede mantener la nota, aumentarla o incluso reducirla, ya que la prueba se vuelve a corregir íntegramente. Si tras la revisión la calificación sigue siendo insuficiente, la siguiente opción es presentarse a la convocatoria extraordinaria, que se celebra pocas semanas después de la ordinaria y ofrece una nueva oportunidad para acceder a la universidad ese mismo año.
Eso sí, quienes concurran a esta convocatoria deben tener en cuenta que las plazas de los grados con mayor demanda suelen haberse adjudicado en gran parte durante el proceso ordinario. Si el resultado tampoco es el esperado, siempre queda la posibilidad de preparar de nuevo la prueba y presentarse a la convocatoria ordinaria del año siguiente. En ese caso, los intentos anteriores no penalizan al estudiante, ya que el sistema conserva siempre la mejor calificación obtenida.
PUBLICIDAD
Universidades privadas y otras vías de acceso
Repetir la PAU no es la única alternativa para quienes no han conseguido la nota necesaria. De hecho, cada vez más estudiantes optan por cambiar de estrategia y acceder a la universidad a través de un Ciclo Formativo de Grado Superior. Para matricularse basta con contar con el título de Bachillerato y, una vez finalizados los estudios, se puede acceder directamente a la universidad con la nota media del ciclo. Si la carrera elegida exige una nota de corte elevada, únicamente sería necesario presentarse a la fase específica para mejorar la puntuación.
Otra opción son las universidades privadas, que en muchos casos cuentan con procesos de admisión propios. Además del expediente académico, estos centros pueden valorar entrevistas personales, pruebas internas u otros méritos, por lo que superar la selectividad no siempre constituye un requisito indispensable para obtener una plaza.
El sistema universitario también contempla otras vías para perfiles concretos, como la prueba de acceso para mayores de 25 años o el acceso para mayores de 40 años mediante la acreditación de experiencia laboral relacionada con los estudios que se desean cursar.
PUBLICIDAD
En definitiva, suspender la PAU o no alcanzar la nota de corte no significa el fin del mundo ni renunciar a estudiar una carrera universitaria. El sistema educativo español ofrece diferentes itinerarios para llegar al mismo destino, ya sea repitiendo la prueba o accediendo a través de otras vías como la Formación Profesional o los procesos de admisión propios de algunas universidades.