Las píldoras anticonceptivas pueden aumentar los atracones de comida durante los días en que contienen hormonas, según recoge un estudio de la Michigan State University tras seguir a más de 400 mujeres durante 49 días consecutivos. La investigación abre la puerta al desarrollo de nuevas estrategias para reducir el riesgo.
El estudio, publicado en JAMA Network Open, ha seguido a 422 mujeres durante 49 días consecutivos y ha detectado más episodios de ingesta emocional cuando tomaban píldoras activas con estrógeno y progestágeno sintéticos que cuando pasaban a los comprimidos inactivos sin hormonas. El aumento apareció en el conjunto de la muestra y también en mujeres con antecedentes clínicos de atracón.
Se trata del primer estudio a gran escala sobre cambios en síntomas relacionados con los atracones asociados al uso de anticonceptivos orales. Las mujeres analizadas tomaban anticonceptivos orales combinados, es decir, formulaciones que incluyen estrógeno sintético y progestágeno. La estructura del tratamiento, con fases de pastillas activas y fases de placebo sin hormonas, permitió comparar dentro de cada participante qué ocurría en uno y otro momento del ciclo farmacológico.
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La comida como respuesta a emociones negativas
Los investigadores se centraron en la ingesta emocional, una forma de atracón en la que se consume comida en exceso en presencia de emociones negativas. Según Medical Xpress, el incremento fue estadísticamente significativo durante la toma de pastillas activas frente a las inactivas.
El efecto no fue universal. Kelly Klump, autora principal del estudio y profesora distinguida de la Fundación de Investigación de MSU en el Departamento de Psicología, ha explicado en declaraciones recogidas por este medio que “estos hallazgos son importantes porque ponen de relieve el posible impacto negativo de los anticonceptivos orales combinados en las mujeres”.
Klump ha matizado en la misma declaración que “no todas las mujeres del estudio desarrollaron atracones”. De hecho, “son seguros para muchas mujeres, y es probable que el riesgo se concentre en quienes tienen otros factores de riesgo”. La investigadora ha añadido a Medical Xpress que harán falta más estudios para identificar mejor quiénes son esas pacientes y avanzar hacia enfoques de medicina personalizada en salud femenina.
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El trabajo parte de una base previa: investigaciones anteriores ya habían sugerido que las hormonas ováricas, como el estrógeno y la progesterona naturales, desempeñan un papel relevante en el riesgo de atracón en mujeres. Los nuevos resultados apuntan a que las hormonas sintéticas de los anticonceptivos orales combinados también podrían elevar ese riesgo.
Automonitorización para evitar los atracones
El estudio ha encontrado además un segundo resultado: informar cada día sobre la presencia de atracones, una práctica descrita como automonitorización, se asoció con una reducción de la conducta de atracón entre las participantes. Ese descenso se observó incluso durante la toma de píldoras hormonales activas.
“Hemos visto que la automonitorización era una herramienta eficaz para mitigar el riesgo en las mujeres del estudio”, ha señalado Klump. También ha afirmado que “cuanto más podamos dotar a las mujeres de herramientas y educar a los profesionales médicos sobre estos riesgos, más eficaz podrá ser la atención”.
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A partir de esos datos, los autores plantean que formar a los profesionales sanitarios sobre los efectos de los anticonceptivos orales combinados en los atracones y sobre la utilidad del seguimiento diario puede ayudar a adoptar una atención más personalizada para las mujeres con mayor vulnerabilidad.