Esta fruta que introdujeron los árabes en España ayuda al deseo sexual y retrasa el envejecimiento

Apreciada en zonas desérticas, su sabor y sus propiedades nutricionales hacen de esta fruta una joya para la dieta

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Macedonia de frutas (Shutterstock)

Entre las frutas más valoradas por su sabor y sus propiedades nutricionales destaca una con un característico sabor: la granada. Su interior se divide en varios lóbulos, separados por una membrana blanquecina, con numerosas semillas rellenas de una pulpa roja y jugosa.

Esta fruta, originaria del sur de Asia, Persia y Afganistán, es muy apreciada en las zonas desérticas dato que está protegida de la desecación gracias a su piel gruesa y coriácea. Esta fruta permitía que las caravanas la pudieran transportar a grandes distancias, sin que afectara en la conservación de sus apreciadas cualidades. En España, la granada se introdujo gracias a los árabes, y posteriormente fue exportada a América con la conquista. Así, su huella se encuentra documentada en múltiples textos antiguos.

Según datos de la Fundación Española de la Nutrición (FEN), la granada es una fruta con un bajo contenido energético. Por cada 100 gramos de producto aporta apenas 34 kilocalorías, una característica que la sitúa entre los alimentos recomendados para quienes buscan mantener una alimentación equilibrada y controlar la ingesta calórica sin renunciar al sabor.

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En cuanto a su composición mineral, destaca especialmente por su contenido en potasio. Este mineral desempeña funciones esenciales en el organismo, ya que contribuye al funcionamiento normal de los músculos y del sistema nervioso, además de participar en el equilibrio de los líquidos corporales. Aunque no se trata de una de las frutas más ricas en vitaminas, la granada aporta pequeñas cantidades de vitamina C y de varias vitaminas del grupo B, nutrientes necesarios para numerosos procesos metabólicos.

Granadas (Magnific)

Uno de los componentes que define el carácter de esta fruta es el ácido cítrico, responsable de su característico sabor ligeramente ácido. Según la FEN, este compuesto no solo influye en sus cualidades organolépticas, sino que también potencia la acción de la vitamina C presente en la pulpa, favoreciendo su aprovechamiento por parte del organismo.

Una fruta para proteger el deseo sexual

Sin embargo, buena parte del interés científico que despierta la granada está relacionado con sus compuestos fenólicos. Entre ellos destacan los taninos, sustancias que se encuentran principalmente en la corteza, así como en las láminas y tabiques membranosos que separan los granos. La presencia de estos compuestos puede percibirse fácilmente al consumir la fruta, ya que son responsables de la sensación áspera o astringente que deja en el paladar y en la lengua.

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Los taninos forman parte del grupo de los polifenoles, compuestos conocidos por su capacidad antioxidante. Estas sustancias ayudan a combatir la acción de los radicales libres, moléculas relacionadas con el envejecimiento celular y con diversos procesos degenerativos. Por esta razón, la granada ha sido objeto de numerosas investigaciones centradas en sus posibles efectos beneficiosos sobre la salud.

El Dr López Rosetti nos cuenta la importancia de consumir frutas y verduras.

Por otra parte, la granada también puede considerarse una fruta especial que encaja dentro de una dieta con alimentos afrodisíacos. Según la nutricionista Laura Zurita, la granada contribuye a la energía sexual y a cuidar los órganos reproductores. De hecho, “hasta el 30% del deseo sexual se puede mejorar con una nutrición adecuada”.

Gracias a esta combinación de bajo aporte calórico, contenido en potasio y presencia de compuestos antioxidantes, la granada se presenta como una alternativa saludable para incorporar a la dieta. Su versatilidad en la cocina permite consumirla sola, en ensaladas, zumos o postres, convirtiéndola en un alimento que une tradición gastronómica y beneficios nutricionales.