Veranos más calurosos, sueldos bajos y un precio de la electricidad disparado: los españoles, entre los europeos que más caro pagan el cambio climático

Un estudio sitúa a España entre los cinco países europeos más vulnerables al calor extremo por la combinación de olas de calor, menor renta disponible y un coste energético al alza

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Dos jóvenes se refrescan en una fuente. (EFE/HUGO DELGADO)

España se ha convertido en uno de los países europeos donde el cambio climático tiene un mayor impacto directo sobre la economía doméstica. Un estudio de la firma DataPulse Research sitúa al país entre los cinco más vulnerables de Europa junto a Italia, Grecia, Malta y Chipre por una combinación de factores que agrava el coste del calor extremo: veranos cada vez más intensos, salarios inferiores a la media europea y un acceso todavía limitado a sistemas de refrigeración en los hogares.

La métrica que utiliza el informe no se centra únicamente en la temperatura, sino en la capacidad real de las familias para adaptarse al calor. El estudio analiza factores variables como el aumento de las olas de calor, el precio de la electricidad y el nivel de ingresos. El resultado refleja cuánto pesa económicamente protegerse del calor en cada país europeo.

En el caso de España, esa presión crece año tras año. Según los últimos datos del INE, la renta mediana por persona se sitúa en 19.250 euros netos anuales, claramente por debajo de la media europea. Esa diferencia limita la capacidad de muchos hogares para asumir un gasto energético que cada verano se vuelve más necesario.

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España duplica las olas de calor en cuatro décadas

Las olas de calor en España se han duplicado en apenas cuarenta años. Entre 1980 y 2000 se registraban entre 10 y 12 episodios por década, mientras que entre 2010 y 2020 la cifra ascendió a 24, según datos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). La agencia calcula que la temperatura media anual en España aumentó 1,57 grados centígrados entre 1961 y 2023. Además, solo durante el verano de 2025, las olas de calor provocaron más de 3.600 muertes en el país.

Fuente: DataPulse Research

La situación se agrava por la limitada implantación de sistemas de refrigeración en el parque residencial español. Según un estudio de Idealista publicado en 2024, únicamente el 41% de las viviendas en España dispone de aire acondicionado, aunque el cambio climático ha transformado los sistemas de refrigeración en un gasto prácticamente imprescindible para millones de familias.

El calor extremo golpea más a los países con salarios bajos

El estudio subraya que el sur de Europa soporta una doble presión: temperaturas más elevadas y salarios inferiores a los del norte del continente. Mientras Luxemburgo registró salarios medios cercanos a los 50.000 euros en 2024 y Noruega superó los 40.000 euros, España apenas rozó los 20.000 euros anuales, por debajo de la media europea de 23.800 euros, según Eurostat. La vulnerabilidad aumenta cuando esa menor renta se combina con el coste energético. Aunque España no tiene la electricidad más cara de Europa, el peso relativo de la factura sobre los ingresos familiares sigue siendo elevado.

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Alemania lidera el precio de la electricidad en Europa con 39,4 céntimos por kilovatio hora (kWh), seguida de Dinamarca con 37,6 céntimos. España se sitúa alrededor de los 24 céntimos por kWh, ligeramente por debajo de la media europea registrada por Eurostat en el segundo semestre de 2024.

Sin embargo, el informe destaca que el problema no es únicamente cuánto cuesta la electricidad, sino cuánto representa respecto al salario disponible. En Alemania, los ingresos están un 16,4% por encima de la media europea, lo que amortigua parcialmente el impacto energético. En España ocurre lo contrario: salarios más bajos reducen la capacidad de adaptación frente al calor extremo de los últimos años.