Entre Huelva, Sevilla y Cádiz se encuentra uno de los parques nacionales más importantes de España: Doñana. No obstante, los últimos años, sus más de 100.000 hectáreas preocupan a los ecologistas debido al deterioro constante del espacio natural. Y es que, en los últimos cuarenta años, tanto la acción humana como el cambio climático han provocado algunas transformaciones en las marismas del parque. Debido a ello, la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) reiteraba hace apenas un mes que el impacto de estos dos factores ha modificado el hábitat de las aves invernantes, así como las poblaciones de gansos y patos del Paleártico occidental, que abarca Europa, el norte de África y zonas de Asia occidental.
Con las imágenes satelitales del pasado 21 de abril, en las que se veía cómo el parque recuperaba 582 litros por metro cuadrado en El Rocío -una cifra inédita desde 2010- e incluso regresaban algunas especies que habían abandonado, parecía que el recinto se recuperaba poco a poco. No obstante, las fuertes lluvias del inicios de año solo sirvieron para “una recuperación superficial”, como informaba en enero Greenpeace. Al final, “los niveles del acuífero siguen en estado de ‘alerta roja’”, debido a diversos factores: los pozos ilegales, la lenta reconversión agrícola o el vertido de agua “con alto contenido en metales pesados”, enumeraba la asociación.
Pese a estas dificultades, los investigadores de un estudio de la EBD-CSIC presentado en 2025 resaltaron que hasta ahora no se ha registrado la desaparición total de ninguna especie y que, además, hay que tener en cuenta que los sistemas mediterráneos, como estas lagunas, presentan una notable capacidad de adaptación a las variaciones climáticas. Sin embargo, el Doñana ha vuelto al foco desde el domingo al crearse un incendio en el paraje La Algaida en Almonte (Huelva), que ya ha arrasado 330 hectáreas del parque nacional.
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El 59 % de las lagunas temporales de Doñana ha desaparecido
La ‘Doñana Expedition’ dio inicio a la protección oficial por parte del Estado de este enclave en 1952. A partir de este año se realizaron distintas expediciones para visibilizar y salvar el territorio de un inminente proceso de desecación e industrialización. Este esfuerzo internacional se alargó varios años hasta la creación oficial del Parque Nacional en 1969, según la información de la EBD-CSIC. Sin embargo, el ecosistema empezó a sufrir un deterioro cada vez más importante y definitivo desde la década de los 80.
Con el análisis de las imágenes satelitales registradas entre 1984 y 2018, publicado en la revista Science of the Total Environment, se puede observar que el 59 % de las lagunas temporales de Doñana ha desaparecido y el terreno seco de sus cubetas ha sido colonizado por vegetación terrestre como matorrales y pinos. Aunque las consecuencias de las sequías, originadas por el cambio climático, tienen mucho que ver con esta evolución, lo cierto es que la situación se ha agravado por la sobreexplotación del acuífero subterráneo debido a la agricultura de invernaderos (frutos rojos) y las extracciones de agua del resort turístico de Matalascañas.
Todo ello terminó en la desecación de las lagunas, por primera vez, en 2022, que según la Fundación Descubre, algunas fueron en algún momento permanentes, como la de Santa Olalla. Así, tras los últimos cuarenta años de cambios ambientales, las aves que habitaban en las marismas han ido cambiando; hoy predominan aves como el pato cuchara en detrimento de especies que antaño eran muy comunes, como el ánsar común. Por este motivo, el gran “manto verde” que desvelaron las imágenes a finales de abril fue tan importante: se había creado un nuevo entorno seguro para la reproducción masiva de somormujos, garzas reales, milanos, moritos y flamencos.
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Sin embargo, el tramo final de la primavera ha estado marcado por la tensión de los incendios a finales de mayo en Almonte. Hubo concretamente dos focos de fuego: el del Corral de Félix, que fue extinguido en unas seis horas, y el del paraje La Algaida, mucho más amenazante al mantenerse aún activo con fuego subterráneo y tras avivarse con las fuertes ráfagas de viento. Recordemos además que este último se acercó peligrosamente hasta la Vereda de Sanlúcar. Algo que ha generado una gran preocupación por el inminente paso de las hermandades de Cádiz, sumado al estado vulnerable del espacio al registrar 50 conatos e incendios forestales el año pasado.
El incendio que se ha llevado 330 hectáreas
El incendio forestal que afecta al paraje Rincón del Membrillo, en Almonte (Huelva), dentro del Parque Nacional de Doñana, continúa activo desde el pasado domingo, pero “confinado”, según el consejero de Sanidad, Presidencia y Emergencias, Antonio Sanz Cabello. Entre el despliegue de medios, el Servicio de Extinción de Incendios Forestales de Andalucía (Plan Infoca) ha matizado el envío de cinco helicópteros —tres pesados y dos semipesados—, dos aviones anfibios pesados, un avión de coordinación y observación del Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, además de maquinaria pesada y siete vehículos autobombas.
También han contado con la colaboración de 130 bomberos forestales, cinco técnicos de operaciones, el director del Centro Operativo Provincial, agentes medioambientales y celadores. No obstante, “tener dos decenas de agentes de medio ambiente es insuficiente, a todas luces, para vigilar, controlar y proteger las 128.000 hectáreas del Espacio Natural Doñana, 54.000 de las cuales conforman el Parque Nacional”, señaló ayer la organización Ecologistas en Acción, a modo de crítica de la gestión de la Junta de Andalucía, en un comunicado. Asimismo, han denunciado una deficiente gestión forestal, acusando que los restos de pinos cortados abandonados en el suelo funcionaron como combustible, agravando el riesgo en un entorno que soporta una fuerte presión por la multitudinaria afluencia de romeros y vehículos.
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Del mismo modo, minutos más tarde, la Estación Biológica de Doñana del CSIC ha mostrado su preocupación por la evolución del incendio y ha compartido imágenes satelitales que evidencian la magnitud del siniestro. “El fuego afecta principalmente a las dunas y corrales de Marismillas, en el sector sureste del Parque Nacional de Doñana, una zona de enorme valor ecológico y clave para la biodiversidad”, han remarcado. Según sus primeras estimaciones, la superficie afectada ya ronda las 330 hectáreas, aunque la nubosidad impide una valoración precisa.
Por su parte, Enrique Mateos, presidente del Consejo de Participación de Doñana, ha subrayado que el incendio “está dentro del Parque Nacional, dentro del área de máxima conservación, y es una zona bastante particular porque en muy poco espacio confluyen los grandes ecosistemas de Doñana”. De este modo, el especialista ha indicado en una entrevista con la Cadena SER en Huelva que a “corto plazo habrá que ir pensando en medidas, preimplementar medidas de restauración una vez que el incendio pase”.
Mateos también ha explicado que el fuego “está quemando sobre todo zonas de pinar y monte bajo, sobre todo”. Y es que, como ha detallado, “el pino por su biología genera una gran cantidad de hojarasca, lo que son las acículas de los pinos, que tapizan el suelo; eso se está quemando y también especies típicas de monte mediterráneo”, ha agregado. Además, ha matizado que, a pesar de las palabras tranquilizadoras del consejero de Emergencias, lo cierto es que las “elevadas temperaturas que no son típicas de este momento del año”, se han dificultado las labores de extinción.
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