El crucero Hondius, afectado por un brote de hantavirus y con 151 personas a bordo, ha entrado sobre las 7:00 de la mañana (hora peninsular) en el puerto de Granadilla de Abona, en el que permanecerá fondeado hasta que los pasajeros y la tripulación desembarquen. De momento no han desarrollado síntomas de este virus que solo se transmite entre personas por contacto íntimo y prolongado.
La llegada del buque ha generado un nuevo desencuentro entre el Gobierno central y el Ejecutivo canario. Durante la madrugada, el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, comunicó que había ordenado prohibir la entrada y el fondeo del buque en el puerto de Granadilla de Abona, pero la gestión de este puerto corresponde a la Administración General del Estado por su consideración de interés general, lo que limita las competencias autonómicas en este ámbito. Para ordenar la llegada y el fondeo del MV Hondius en Tenerife, la Marina Mercante se ha apoyado en el artículo 299 de la Ley de Puertos.
La resolución justifica la decisión señalando que es necesario prestar asistencia sanitaria a bordo y que existen limitaciones para mantener a los pasajeros en el buque por más tiempo. Según el documento, las autoridades consideran que el control sanitario resulta más efectivo en un puerto equipado para este tipo de situaciones que dejando el barco en alta mar, según recoge Europa Press.
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Clavijo, por su parte, ha criticado la falta de coordinación con el Gobierno central y ha denunciado no haber recibido información suficiente ni informes detallados sobre la situación médica de los pasajeros. Asimismo ha reiterado que el Gobierno autonómico no cuenta con certezas plenas sobre la ausencia de riesgos.
Un complejo operativo logístico
El dispositivo diseñado por las autoridades para desembarcar a los pasajeros hasta al aeropuerto Tenerife Sur, a unos diez kilómetros del puerto, se realizará bajo un amplio despliegue sanitario y de seguridad y, antes de salir del barco, se les realizará un examen médico para comprobar que continúan sin síntomas. Los primeros en bajar serán los 14 ciudadanos españoles, según ha explicado la ministra de Sanidad, Mónica García. Un avión militar los espera en la pista para llevarlos a Madrid, donde cumplirán cuarentena en el Hospital Gómez Ulla.
El resto de los pasajeros saldrá del barco por grupos de cinco y según su nacionalidad. La mayoría de los aviones que los llevarán a sus países ya están en la isla, y los dos restantes llegarán a lo largo de este domingo.
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Todos deberán utilizar mascarillas FFP2 tanto en el desembarco como en los traslados, mientras que los equipos de asistencia actuarán protegidos con trajes y material especializado. A bordo del MV Hondius permanecen cuatro expertos, enviados esta semana para coordinar y supervisar la respuesta sanitaria frente al brote detectado durante la travesía. Este brote de hantavirus ha causado la muerte de tres personas.
Ni es nuevo ni es como el Covid
Cabe recordar que el hantavirus se propaga principalmente a través de roedores y tiene una transmisibilidad muy baja entre humanos, pues requiere un contacto íntimo prolongado. Numerosos investigadores han destacado que, aunque se han reavivado temores a una nueva propagación masiva, “no existen motivos para que la población se alarme” y han recordado que este virus “no tiene nada que ver con el Covid”.
“Aunque el hantavirus presenta alta mortalidad si infecta a una persona, el riesgo de infección es muy bajo; la tasa de reproducción -el número promedio de nuevas infecciones causadas por una persona infectada- está por debajo de uno, a diferencia del Covid, que llegó a casi cinco”, ha explicado en entrevista con Infobae la directora del Centro de Investigaciones en Sanidad Animal (CISA), Noemí Sevilla. El hantavirus es un patógeno zoonótico bien estudiado, endémico de ciertas regiones y vinculado a la presencia de roedores silvestres, que actúan como reservorios. Por esa razón, los casos suelen limitarse a las zonas donde habitan estos animales.
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