El brote de hantavirus a bordo del MV Hondius ha vuelto a poner el foco en un escenario que no es nuevo para la comunidad internacional ni para España. Pasajeros confinados, incertidumbre sanitaria y gestión en mitad del océano por enfermedades infecciosas que exigen decisiones rápidas y, en ocasiones, incómodas.
Si bien es cierto que los expertos insisten en que el hantavirus no tiene capacidad de propagación, o que es “muy bajo” con respecto a otros conocidos, el protocolo exige aislamiento, identificación de contagios y, si es necesario, evacuar.
Una hoja de ruta que ya se puso en ocasiones anteriores, con enfermedades muy distintas, pero con el mismo denominador común: la convivencia forzada en un crucero. Dos casos, en 2019 y 2025, sirven como referencia para saber cómo actuar en este nuevo.
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El barco de los cienciólogos y la carrera contrarreloj
La historia del Freewinds empezó con un resfriado. En abril de 2019, una tripulante danesa de 28 años llegó a Curaçao con síntomas que parecían banales. Sin embargo, el 29 de abril, los análisis de sangre confirmaron que tenía sarampión.
El barco, que era propiedad de la Iglesia de la Cienciología y utilizado para retiros espirituales, ya había zarpado con destino a Santa Lucía con unas 300 personas a bordo.
Las autoridades de la isla respondieron con la prohibición total de desembarque y 100 vacunas gratuitas entregadas al médico de a bordo. Pero vacunar a alguien ya expuesto no evita el contagio, y el barco tuvo que regresar a Curaçao, donde llegó el 4 de mayo.
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Allí, un equipo médico tomó 277 muestras de sangre que fueron enviadas a los Países Bajos para su análisis. Solo 41 personas, las que pudieron demostrar documentalmente que estaban vacunadas, recibieron autorización para desembarcar antes de que terminara el periodo de observación.
El resto esperó a bordo durante aproximadamente 14 días en total. Afortunadamente, no hubo ningún fallecido.
Cien enfermos en mitad del Atlántico
Seis años después, el AIDAdiva partió de Hamburgo el 10 de noviembre de 2025 con 2.007 pasajeros y 640 tripulantes rumbo a dar la vuelta al mundo en 133 días. Hizo escalas en Boston, Nueva York, Charleston y Miami. Y antes de que terminara el mes, el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades recibió la notificación oficial: brote de norovirus a bordo.
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El balance final fue de 114 afectados, 106 pasajeros y 8 tripulantes. El agente causante fue identificado como la variante GII.17, una cepa con una capacidad infectiva especialmente alta ese invierno. Los síntomas (vómitos, diarrea y dolor abdominal) son los típicos de una gastroenteritis aguda y suelen remitir en uno a tres días.
En este caso no hubo cuarentena, pero sí era obligatoria aislarse en el camarote durante al menos 48 horas para cada persona con síntomas. Se desinfectó de forma intensiva todas las superficies y se suspendieron las actividades grupales.
Destino Tenerife
El crucero MV Hondius tiene previsto atracar en el puerto de Tenerife dentro de tres días. Los pasajeros serán evaluados una vez allí y los que lo necesiten deberán guardar cuarentena en el hospital Gómez Ulla. En el caso de los 14 españoles a bordo, serán trasladados a Madrid.
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