Ya ha finalizado la primera semana del juicio por el caso Koldo y durante cinco sesiones ya han desfilado por el estrado nombres como Víctor Ábalos, Jessica Rodríguez, Claudia Montes o Carmen Pano. Una semana cargada más de anécdotas y cotilleos que pasos reales en la dirección de intentar dilucidar la inocencia o culpabilidad de los tres acusados: José Luis Ábalos, Koldo García y Víctor de Aldama.
Y es que, a parte de lo que se ve en los medios, estas primeras jornadas han estado marcadas también por lo que no se dice: la creciente tensión entre la abogada de Koldo, Leticia de la Hoz y el fiscal Alejandro Luzón; las sonrisas de Ábalos; las expresiones de indignación de Koldo o el misterioso collar de Jessica estuvo jugando durante toda su intervención sin que lo pudieran captar las cámaras.
Unas anécdotas que no han hecho más que acompañar a unas testificales, que más que centrarse en el tema principal del juicio, la compra fraudulenta de mascarillas durante la pandemia, han versado principalmente sobre la vida más personal de los implicados y otras temáticas que rodean el caso.
Sí que hay que destacar una de las pocas menciones al tema de las mascarillas, con la que dio comienzo este juicio. En las declaraciones escritas de Francina Armengol y Víctor Ángel Torres, la presidenta del congreso indicó que en ningún momento fue contactado por Ábalos o su ex asesor y el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática aseguró que no dio “ninguna orden” durante estas contrataciones. A partir de ahí, comenzó el espectáculo.
El hijo y el hermano
La familia directa de los dos principales imputados, Ábalos y Koldo, ha sido uno de los protagonistas, sobre todo durante la primera sesión. Víctor Ábalos, primogénito del exministro, fue el primero en declarar para defender que nunca ha sido “el custodio del dinero de nadie”, contradiciendo a los informes de la UCO que marcaron la instrucción.
Explicó que nunca había hablado en clave con Koldo García: “Cuando hablábamos de café, era café de Colombia, nada más”, en referencia a la conclusión que llegaron los investigadores de que la palabra ‘café’ significaba tener que hablar por móviles desechables y no ser detectados.
Aprovechó su turno de palabra para denunciar la “brutal campaña reputacional” que ha sufrido desde que se dio a conocer este caso, llegando a tener “cero ingresos” y obligado a pasearse por los platós televisivos para ayudar a su padre desde su ingreso en prisión.
Más larga fue la declaración del hermano de Koldo, Joseba García, que, tras negarse a responder a las preguntas que no fueran de su abogada, ya que se encuentra imputado en otra de las piezas del caso Koldo, estuvo dando vueltas y vueltas sobre las mismas ideas.
Relató cómo recogió dos sobres con dinero de la sede del PSOE en Ferraz para su hermano, cómo hizo un favor a Aldama al recibir y entregarle unos documentos desde República Dominicana o el momento en el que fue parado por la Guardia Civil llevando un sobre a Ábalos, que, según su versión, fue abierto por los agentes.
También habló largo y tendido sobre su relación con Jessica Rodríguez, a la que no llegó a definir como amiga, pero sí como una persona muy cercana. “Cuando se iba de vacaciones, me dejaba las llaves de su piso para que cuidara de su gato”, aseguró.
Jessica, la amante que lo dejó todo por un ministro
Las palabras de Joseba fueron contradichas esa misma tarde por la propia Jessica Rodríguez. Según ella, solo coincidió con el hermano de Koldo en una ocasión, antes de entrar a trabajar en Ineco, que se tomaron café juntos. Esa contratación es la que la ha sentado en la silla de los testigos y no tuvo ningún problema en admitir que cobraba sin realizar ningún trabajo.
Sin embargo, en la misma línea que Joseba, sí mencionó a su gato. “Lo adopté por el Señor Ábalos”, relató, ante la mirada de incredulidad del exministro. Y es que, si hubo un punto fuerte en su declaración fue la relación de amor que ambos compartieron.
Desde que se conocieron en octubre de 2018 “fuera de Madrid”, según indicó, hasta su ruptura en noviembre de 2019, porque Ábalos no quería divorciarse de la que en ese momento era su tercera mujer, lo que Jessica no quiso aceptar. Casi un año de relación que permitió a Jessica ser contratada en dos empresas públicas, Ineco y Tragsatec, gracias a la intermediación del exministro y tener un piso en plena Plaza de España pagado por Aldama, en el que estuvo muchos años después del fin de la relación.
“Yo creo que se sentía culpable porque me hizo cambiar toda mi vida y al final no abandonó su vida de familia”, es la razón que dio para que no dejará de cuidarla.
Claudia Montes, la ‘amiga’ que no sabía que estaba “enchufada”
Siguiendo la estela de Jessica, llegó el turno de Claudia Montes, la amiga de Ábalos también enchufada en una empresa pública, en este caso Logirail. Conoció al exministro en un mitín y de allí comenzaron lo que describió como una “amistad”. “Me culturizo mucho en temas de política”, indicó.
Su estrategia se distanció de la llevada a cabo por Jessica, ya que en todo momento defendió su trabajo en el puesto. Ella simplemente se quejó a Ábalos de que estaba trabajo, pero como “una queja entre amigos”. De allí él presuntamente empezó a mover sus hilos, pero según la versión de la testigo él nunca le dijo que estuviera “enchufada”.
De sus principales controversias, fue un expediente que estuvieron a punto de abrirle por haber faltado más de ocho días a su trabajo. Según su versión, cuando consiguió este trabajo en el proyecto de los trenes turísticos de lujo, le ofrecieron una oficina que no era “adecuada”. Era un sitio muy pequeño, donde estaba “contra la pared”.
Por esta razón estuvo una época sin acudir a su puesto, pero se defendió en que, durante sus horas de trabajo, iba a la biblioteca de Oviedo a leer libros, todos “sobre trenes”.
Las primeras menciones al PSOE
Durante estas jornadas también se ha podido escuchar, aunque en contadas ocasiones, menciones al Partido Socialista Español (PSOE). Una de las primeras fue la ya indicada por Joseba García, en la que aseguró haber ido a la sede de Ferraz a recoger los sobres de dinero para su hermano Koldo.
En esta línea, reconoció que sí era conocedor de la “mecánica habitual” de su hermano, en la etapa de asesor de Ábalos, de ir con tres sobres “atendiendo a si los gastos eran del PSOE, del Ministerio o gastos personales”. “Sí, era una manera de llevar su contabilidad o su control”, dijo.
Sobre Ferraz también ha habaldo la empresaria Carmen Pano, que una vez más ha contado su historia sobre las dos bolsas de dinero en efectivo que entregó en esta sede. Una historia que ha contado ya más de una vez en una Sala Judicial, ya que es una de las implicadas de la trama de Hidrocarburos en la Audiencia Nacional, pero que está vez ha tenido dificultades para explicar del todo.
Primero eran dos entregas de 45.000 euros sacadas por ella misma del banco tras haber recibido las pertinentes transferencias en su cuenta del empresario Claudio Rivas, pero para más adelante relatar que una de ellas se la entregó un “emisario” del propio Rivas en su casa.
También le han bailado las cantidades, ya que en la segunda entrega al parecer faltaron 10.000 euros que no ha sabido explicar si Aldama se los pidió un día antes de entregarlo, un día después, ni tampoco ha sabido relatar con exactitud cuántos viajes acabó realizando a la sede de Ferraz.