La creencia de que todo despido cumple con la legalidad coloca a muchos trabajadores en una posición vulnerable frente a su empleador. Para la abogada Virginia López, aceptar de entrada que un despido es legal representa uno de los errores más frecuentes y puede limitar las posibilidades de defensa del trabajador desde el primer momento.
Según ha expuesto López en su TikTok (@tuabogadalaboralista), “aquí está la clave que nadie te dice: la mayoría de los despidos no están tan bien hechos como parece”. Esta afirmación parte de su experiencia al analizar los pasos básicos que permiten detectar irregularidades en las notificaciones de despido en un tiempo muy breve.
La ley establece un plazo de veinte días hábiles para impugnar un despido. Dentro de ese margen, cualquier error en la redacción de la carta, en el cálculo de la liquidación o en el cumplimiento del procedimiento legal puede servir como argumento sólido para una reclamación. Virginia López subraya que, si el empleador no detalla correctamente los hechos, no aporta pruebas o incurre en errores al calcular la indemnización, el despido puede considerarse improcedente o incluso nulo.
Carta y defensa del trabajador
Uno de los puntos críticos señalados por la abogada es la necesidad de revisar minuciosamente la carta de despido. “¿Describe hechos concretos con fechas, datos, conductas claras? ¿O es un texto genérico lleno de frases vacías? Si no está bien detallado, ya hay un problema”, advierte, y destaca la importancia de que el documento cumpla con todas las especificaciones legales.
La obligación de la empresa no se limita a enunciar los motivos del despido. Según Virginia López, “no basta con que la empresa lo diga, tiene que poder demostrarlo, porque si no lo acredita, el despido se cae”.
Además, la normativa exige que se respete el preaviso cuando corresponde y que el trabajador tenga la oportunidad de exponer su defensa. “¿Han seguido los pasos legales o te han echado sin más? ¿Había preaviso cuando correspondía? ¿Te han dado opción a defenderte?”, cuestiona la abogada al describir las deficiencias habituales en estos procesos.
La situación personal del trabajador también puede ser determinante en la calificación jurídica del despido. La experta señala que, si la persona se encontraba de baja médica, estaba embarazada, tenía reducción de jornada, reclamaba derechos o se hallaba en una situación protegida, puede tratarse de un despido nulo. En estos casos, la ley otorga el derecho a recuperar el puesto de trabajo y la sanción para la empresa es mayor que la de un despido improcedente.
Errores en pagos y plazos para reclamar
En el aspecto económico, la abogada advierte sobre la frecuencia con la que se presentan errores en los cálculos de las indemnizaciones y finiquitos. “¿Te han explicado cómo calculan la indemnización o el finiquito, o simplemente te han dado una cifra para que firmes? Porque ahí es donde suelen esconderse los errores importantes”, afirma López, quien recalca que estos fallos pueden traducirse en pagos menores a los que realmente corresponden.
El momento en que se produce el despido también puede ofrecer indicios sobre su legalidad. La experta indica que son especialmente relevantes los despidos que ocurren inmediatamente después de que el trabajador presenta una queja, solicita vacaciones, reclama horas extras o se niega a realizar tareas irregulares. En su opinión, estas situaciones suelen responder más a represalias que a causas objetivas.
La abogada concluye que la falta de revisión y el desconocimiento legal favorecen a las empresas. “Lo que pasa es que no se revisan. Por eso, no te quedes con la primera impresión ni con lo que te dice la empresa, porque tienes solo veinte días hábiles para reaccionar. Y pasado ese plazo, incluso un despido claramente ilegal se queda como está”, advierte Virginia López.