Irene López, psicóloga: “Si te enorgulleces de ser una persona vitamina, hay una mala noticia para ti”

La paz mental puede perderse cuando siempre se busca alegrar a los demás

Guardar
Dos mujeres jóvenes hablando, una de ellas sonriendo
La psicóloga asegura que lo que algunos llaman empatía en realidad puede ser miedo al conflicto. Freepik

Existen personas que siempre transmiten buena energía, que hacen reír y que consiguen que otros vuelvan a casa con mejor humor. Son las llamadas personas vitamina, aquellas que parecen tener la fórmula para alegrar a los demás. Sin embargo, lo que muchos consideran una virtud puede esconder un costo invisible: la pérdida de la propia paz mental.

“Deja de ser la persona vitamina. Si te enorgulleces de ser esa persona que siempre entiende a todo el mundo, tengo una mala noticia para ti”, advierte la psicóloga Irene López en su última publicación de TikTok. Según la experta, lo que muchos llaman empatía en realidad puede ser miedo al conflicto. Algunas personas sienten una necesidad casi patológica de no molestar a los demás y de ser la madre, pareja o amiga perfecta, aquella que nunca da problemas.

López explica que mantener la armonía a toda costa tiene un precio. “Para no traicionarte a ti misma, vas a tener que decepcionar a los demás. Sí, y eso incluye a tu madre, a tu pareja, a tu amiga o a tu jefe. Si tu paz mental depende de que los demás estén contentos contigo, eso no es paz, es una condena”. La especialista asegura que, en muchos casos, las personas vitamina confunden su deseo de agradar con la verdadera empatía, lo que puede generar frustración, ansiedad y agotamiento emocional.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Las personas vitamina confunden su deseo de agradar con la verdadera empatía. (Imagen ilustrativa Infobae)

¿Qué es una persona vitamina?

Las personas vitamina son aquellas que transmiten buena energía y recargan el ánimo de quienes las rodean, según recoge Mundo Psicólogos. Su presencia logra que otros se sientan más positivos y entusiastas, con ganas de enfrentar los desafíos y disfrutar de la vida. No se trata únicamente de humor; también pueden abordar problemas y situaciones difíciles, pero siempre desde un enfoque optimista y resolutivo, evitando recrearse en la queja.

La psiquiatra y escritora Marian Rojas Estapé describe a estas personas de manera concisa: “Una persona vitamina es la que disfruta de tus cosas buenas incluso más que tú”. Según la escritora, la clave está en la capacidad de generar bienestar a los demás sin depender de la aprobación externa, siendo un estímulo positivo que ayuda a otros a crecer y a sentirse mejor con ellos mismos.

Las funciones sociales y la búsqueda de información serían herramientas que ayudan a la salud mental de los adultos mayores. (Freepik)
“Una persona vitamina es la que disfruta de tus cosas buenas incluso más que tú”. (Freepik)

Características de este tipo de persona

Las personas vitamina presentan ciertas características distintivas. Mantienen una escucha activa y empatía, prestando atención sin acaparar la conversación ni juzgar, comprendiendo las necesidades de los demás. Frente a los problemas buscan soluciones en lugar de recrearse en la queja.

Su optimismo permite ver el lado positivo de cada situación y ayudar a otros a aprender de los errores. Otra característica sería el sentido del humor, que hace que la convivencia con ellas resulte agradable y estimulante.

Además, evitan la crítica constante y no buscan sentirse superiores criticando a los demás. Viven el presente, concentrándose en el aquí y ahora, sin angustiarse por lo que ocurrió ni por lo que aún no llega. Su energía positiva se contagia sin imponerla y contribuye a crear un ambiente más relajado y esperanzador, tanto en el entorno laboral como en el personal.

Aun así, la psicóloga Irene López advierte que ser una persona vitamina no debe implicar ignorar los propios límites. Para irradiar energía positiva de manera genuina es fundamental escucharse y trabajar en el interior. La especialista concluye que, en última instancia, no se trata de agradar siempre a todos, sino de encontrar un equilibrio entre el bienestar propio y el de los demás.