La UE ya sugiere que los europeos deberían viajar menos para ahorrar energía por la guerra de Irán y ante una “interrupción prolongada” del suministro

El comisario Jørgensen envía una carta a los ministros del ramo para que consideren reducir el consumo de petróleo y gas en sus respectivos países

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Una mujer observa las pantallas informativas en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. (Eduardo Parra/Europa Press)
Una mujer observa las pantallas informativas en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. (Eduardo Parra/Europa Press)

La onda expansiva económica por la guerra en Irán comenzó por el combustible. Hasta los más ajenos al conflicto, incluso en los países en los que se rechaza y denuncia, caso de España, los ciudadanos sufren las consecuencias. Los gobiernos están avisando de que puede ser duradero, por lo que actúan para tratar de amortiguar el golpe. En nuestro país, con un primer paquete de medidas anticrisis que apunta en varias direcciones. Por ahora, desde el ejecutivo no se ha lanzado mensaje ninguno de contención, no se habla de escasez, no se apela a la responsabilidad individual, a cambiar hábitos.

Sí lo ha hecho Bruselas. La Comisión Europea está pidiendo a los países miembros que valoren reducir el consumo de petróleo y gas, sobre todo en el sector del transporte, a modo de preparación ante una “interrupción prolongada” del suministro. Lo hace a través de una carta firmada por Dan Jørgensen, comisario de Energía, a la que ha tenido acceso el medio de comunicación Politico. En este escrito, Jørgensen, socialdemócrata danés, expresa abiertamente su temor a que lo que ahora es un problema de precios empiece a serlo de suministro debido a la gran dependencia del Golfo Pérsico.

"Argelia es un suministrador estable, fiable y constante de gas", ha ensalzado el ministro de Exteriores español.

De carestía a escasez

El comisario se dirige a los ministros competentes en Energía, con los que se reúne este martes de urgencia. Por España acude Sara Aagesen. Solicita Jørgensen a sus colegas que consideren trasladar en sus gobiernos la conveniencia de “medidas voluntarias de ahorro”, lo que podría traducirse en inducir a los ciudadanos a coger menos el coche o tomar menos vuelos, en definitiva desplazarse solo en caso de necesidad, y reservar el combustible a fines más esenciales, algo que ya está sucediendo en algunos países asiáticos. La creciente escasez, dice la carta, se ve agravada por la "disponibilidad limitada de proveedores alternativos y capacidad de refinación dentro de la Unión Europea”.

"Los Estados miembros -se puede leer en la misiva, según Politico- deben abstenerse de adoptar medidas que puedan aumentar el consumo de combustible, limitar la libre circulación de productos petrolíferos o desincentivar la producción de las refinerías de la Unión". Asimismo, el alto funcionario de Energía insta a los países que aumenten la adopción de biocombustibles para reemplazar los productos derivados de combustibles fósiles. Lo que ofrece Jørgensen a los países es la capacidad de anticiparse, que no puedan decir que no estaban avisados si la guerra se prolonga y, como pronostica, se pasa de la carestía a la falta de recursos.

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Atasco en el Paseo de la Castellana de Madrid. (Alejandro Martínez Vélez/Europa Press)

Diez recomendaciones

Consistiría en adoptar medidas que fueron habituales en la década de los 70, durante las crisis petroleras. La Agencia Internacional de la Energía ha difundido un listado con diez recomendaciones para el ahorro, que pasan por el fomento del teletrabajo -para evitar los desplazamientos derivados-, el uso del transporte público, reducir la velocidad máxima en autovías y autopistas en 10 kilómetros por hora, el acceso a las ciudades en función de la matrícula o cocinar con electridad. Indica el organismo que de llevarse a cabo, los ciudadanos ganarían en calidad de vida y su bolsillo se lo agradecería, gastando sensiblemente menos en los desplazamientos.

El IPC de marzo en España escaló hasta el 3,3% interanual por el encarecimiento de los carburantes, pero es solo un “efecto inmediato”, revela Funcas en un estudio informe publicado este lunes. La subida del combustible incide en el transporte, eleva los costes agrícolas y presiona al alza a los fertilizantes y otras materias primas esenciales. Es por esto que concluya que lo que viene después son los alimentos, la cesta de la compra. Solo en el mejor de los escenarios que plantea, si bien el menos probable, la guerra cesará pronto y la economía española habrá sido capaz de encajar el golpe. Carlos Cuerpo, vicepresidente, lamenta la “enorme incertidumbre con respecto a la duración”.