Así afecta el cambio climático a las alergias: “El polen desencadena síntomas con mayor facilidad y más intensidad”

El calentamiento global y la contaminación del aire impulsan una respuesta exagerada del sistema inmune

Guardar
La contaminación atmosférica en ciudades como la Ciudad de México agrava las alergias al reaccionar con el polen y formar compuestos más irritantes. (Universidad Autonóma Metropolitana)
La contaminación atmosférica en ciudades como la Ciudad de México agrava las alergias al reaccionar con el polen y formar compuestos más irritantes. (Universidad Autonóma Metropolitana)

La entrada de la primavera empieza a notarse tanto en el tiempo como en el estado de salud. Los cerca de ocho millones de alérgicos que viven en España saben que les espera una estación intensa en cuanto a niveles de polen, avivados por un invierno lluvioso y más cálido de lo normal.

Para aquellos que sufren reacciones ante las gramíneas, Comunidad de Madrid, Extremadura y Andalucía serán de las peores regiones que visitar: las autonomías superarán los 5.000 granos de polen por metro cúbico durante la primavera, según las predicciones de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC).

El clima tiene mucho que ver con estos niveles tan intensos de polen y, con unas temperaturas cada vez más cálidas, el problema no hace más que crecer. Según explicó el doctor Pedro Ojeda, alergólogo y coordinador de la Comisión de Comunicación de la SEAIC, durante un encuentro con la prensa el pasado 18 de marzo, “el cambio climático está modificando de forma clara el calendario polínico. Tradicionalmente, cada planta tenía un periodo de polinización bastante predecible, pero el aumento de las temperaturas y los cambios en las precipitaciones están haciendo que muchas especies empiecen a liberar polen antes en el año y durante más tiempo”.

En la práctica, esto tiene una traducción sencilla: las temporadas de polen empiezan antes y acaban mucho más tarde, perjudicando la vida de quienes sufren alergias. “Algunos árboles comienzan a polinizar semanas antes de lo habitual y ciertas gramíneas o malezas mantienen niveles de polen elevados durante más meses. Además, en muchos casos, no solo aumenta la duración de la temporada, sino también la cantidad de polen en el aire”, indicó el doctor Ojeda.

Peores síntomas durante más tiempo

Una mujer con alergia al polen (Shutterstock)
Una mujer con alergia al polen (Shutterstock)

Para los alérgicos, el problema es doble: no solo se alargan sus síntomas en el tiempo, sino que estos pueden volverse más intensos. “La combinación de contaminación y polen es especialmente problemática”, advirtió el alergólogo, pues “la mayor concentración de polen y su interacción con la contaminación ambiental puede aumentar su capacidad alergénica”.

La contaminación del aire irrita las mucosas respiratorias e incluso “puede dañarlas directamente”, explicó el especialista. “Las partículas contaminantes, como las procedentes del tráfico, especialmente partículas de escape de motores diésel o algunos gases oxidantes, alteran la barrera protectora del epitelio de la nariz y de los bronquios, y también de la piel. Cuando esa barrera se lesiona, las células de la mucosa reaccionan liberando unas moléculas llamadas alarminas, que, como su nombre indica, son señales de alarma para el sistema inmunitario“, dijo ante los medios.

Las lluvias abundantes pueden propiciar que se adelante e intensifique la polinización de ciertas plantas, lo que puede derivar en una sintomatología más fuerte de las alergias estacionales al polen (Europa Press)

Las alarmitas avisan al sistema inmunitario de un daño en la barrera mucosa, favoreciendo una respuesta de tipo alérgico. “Si en ese momento aparece el polen u otro alérgeno ambiental, el sistema inmunitario ya estará preactivado. El alérgeno penetrará con más facilidad por la mucosa dañada y se encontrará con un entorno inflamatorio que favorece la reacción alérgica", expresó el doctor Ojeda.

Los contaminantes debilitan la barrera de la mucosa y activan señales inmunológicas proalérgicas, lo que hace que el polen desencadene síntomas con mayor facilidad y a menudo con más intensidad”, concluyó.