A partir de los 40 años, el cerebro se empieza a deteriorar mucho más rápido, según los científicos

El periodo comprendido entre los 40 y los 59 años se asocia a un mayor desequilibrio metabólico

Guardar
Un grupo de amigos haciendo un puzzle (Freepik)
Un grupo de amigos haciendo un puzzle (Freepik)

A medida que envejecemos, nuestro cuerpo y nuestra mente comienza sentirlo de manera paulatina. En los últimos años, la ciencia se ha ocupado por investigar qué ocurre a nivel cognitivo cuando vamos cumpliendo años. De hecho, las investigaciones han logrado establecer una edad bastante concreta a la que comienza el deterioro cerebral.

Ha sido un equipo de investigadores de la Clínica Mayo quienes han detectado, según publican en la revista PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences), los tres momentos vitales en los que el cerebro humano experimenta los cambios de mayor impacto a lo largo de la vida adulta. De acuerdo con el estudio, el proceso de desestabilización metabólica se iniciaría a los 43,7 años.

No obstante, el deterioro no terminaría aquí, puesto a los 66,7 años se produce la fase de deterioro más acelerado y a los 89,7 años esa evolución entra en una fase de meseta. Según el estudio, el periodo comprendido entre los 40 y los 59 años se asocia a un mayor desequilibrio metabólico, por lo que constituye el intervalo crítico para intervenir sobre los hábitos de vida que puedan ralentizar el deterioro cognitivo.

Las primeras manifestaciones de envejecimiento cerebral suelen coincidir con el inicio de la madurez, en torno a los 40 años. Ya en la década de los 40, los circuitos cerebrales sufren cambios notables que pueden traducirse en efectos de desestabilización y pérdida de sincronización neuronal. Por este motivo, los hábitos mantenidos entre los 40 y los 60 años tienen una influencia directa sobre la velocidad de progresión del deterioro.

Además, el informe subraya la importancia de intervenir si los factores de estilo de vida no son óptimos en esas décadas, puesto que es en este intervalo donde las medidas preventivas resultan más eficaces. Las personas con resistencia a la insulina o trastornos metabólicos deben prestar especial atención a estos periodos de transición, dado que estas condiciones agravan la desestabilización identificada en el informe.

La neuróloga Miriam Emil Ortíz ha redactado un curso con una serie de pautas para retrasar la enfermedad del Alzheimer

Los tres momentos críticos en la evolución del cerebro

El equipo sostiene que es el estrés metabólico que actúa como principal detonante del deterioro cognitivo asociado a la edad. Este estrés obedece tanto a déficits nutricionales como a la inactividad física o el mantenimiento de situaciones de estrés crónico. Cada una de estas variables incide en la manera en que se manifiestan los cambios metabólicos en el cerebro durante la vida adulta. Por ello, el estudio insiste en la relevancia de vigilar tanto la dieta como el ejercicio y el control del estrés desde la mediana edad. De acuerdo con los autores, la gestión adecuada de estos factores puede modificar la trayectoria del envejecimiento cerebral.

La investigación advierte, en concreto, que el equilibrio metabólico y la estabilidad cerebral se ven comprometidos de forma especial en los periodos arriba mencionados, y que los efectos pueden verse potenciados en personas con problemas de insulina. Por esta razón, el informe recomienda monitorizar y controlar estos parámetros para minimizar la aceleración de la desestabilización cerebral en los momentos críticos señalados.

Aunque el envejecimiento constituye un proceso natural e inevitable, los expertos del estudio resaltan que la toma de decisiones saludables en el día a día permite suavizar el impacto del declive cognitivo. Las prácticas relacionadas con la alimentación equilibrada, la actividad física regular y el manejo eficaz del estrés se mantienen como pilares fundamentales para quienes deseen ralentizar los efectos observados en las etapas de madurez y vejez.