Los alimentos que mejoran las capacidades cognitivas: desde las nueces al chocolate negro

Una alimentación rica en agua y omega-3 favorece la memoria, la concentración y protege el cerebro frente al deterioro cognitivo

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Las nueces y el chocolate
Las nueces y el chocolate negro mejoran las capacidades cognitivas. Freepik

Pensar también agota. La alimentación y el cerebro mantienen una relación directa que afecta al rendimiento mental en todas las etapas de la vida. Aunque el encéfalo representa solo el 2% del peso corporal, necesita cerca del 20% de toda la energía que consume el organismo, lo que revela la magnitud de su demanda metabólica. Incluso las actividades que no requieren movimiento físico consumen recursos: la masa de neuronas precisa un suministro constante de energía, ya sea para resolver problemas complejos o para tareas cotidianas.

La energía que alimenta al encéfalo proviene tanto de aminoácidos esenciales, obtenidos a través de la dieta, como de los no esenciales, aquellos que el propio cuerpo puede sintetizar. Sin embargo, ya no basta con ingerir calorías. Hay alimentos que, por su composición molecular, fortalecen la resistencia de las neuronas y contribuyen a la aptitud mental, según informa National Geographic.

La hidratación se destaca entre los factores clave. El agua es esencial para mantener la transmisión nerviosa y el rendimiento cognitivo, señala el estudio Efectos dosis-respuesta de la suplementación con agua sobre el rendimiento cognitivo y el estado de ánimo en niños y adultos. La deshidratación puede dar lugar a confusión, irritabilidad, letargia e incluso pérdida de la función cerebral. Además, se ha observado que quienes mantienen un nivel óptimo de hidratación alcanzan mejores resultados en pruebas de inteligencia.

Una correcta hidratación ayuda a
Una correcta hidratación ayuda a las capacidades cognitivas. (iStock)

Una fuente de ácido graso: verduras de hoja verde, semillas de lino, nueces y salmón

El omega-3 se reconoce como un componente fundamental para el cerebro. Este ácido graso puede encontrarse en verduras de hoja verde, semillas de lino y nueces, que contienen ácido α-linolénico. El organismo lo metaboliza en ácido docosahexaenoico, crucial para la estructura y función neuronal. Los pescados grasos, como el salmón y las sardinas, también son fuentes valiosas de este nutriente.

Asimismo, el papel del omega-3 se extiende más allá de la homeostasis: interviene en procesos cognitivos, en el estado de ánimo y en la protección de las neuronas frente a la inflamación y el deterioro propio del envejecimiento.

Frutas como los arándanos y las fresas se han vinculado con la prevención del deterioro cognitivo, recogen en el estudio Ingesta dietética de bayas y flavonoides en relación con el deterioro cognitivo. Gracias a su alto contenido de flavonoides, estos frutos favorecen la defensa contra el estrés oxidativo y la inflamación, dos factores que aumentan con la edad y que pueden afectar la salud neuronal.

Las fresas y los arándanos
Las fresas y los arándanos previenen del deterioro cognitivo. (Imagen ilustrativa Infobae)

El chocolate negro y la dieta equilibrada

El chocolate negro ocupa un lugar especial en este contexto. Sus propiedades vasodilatadoras y antioxidantes ayudan a mejorar el uso de los recursos cognitivos, facilitando la concentración y reduciendo la fatiga. Además, promueve la plasticidad neuronal y la generación de nuevas conexiones, lo que beneficia tanto la memoria como el aprendizaje.

La presencia de fenilalanina y la capacidad del chocolate negro para estimular la liberación de endorfinas contribuyen a la sensación de placer y bienestar. Así, este alimento se convierte en un aliado no solo del rendimiento cerebral, sino también del ánimo.

La composición de la dieta influye de manera significativa en el funcionamiento del cerebro. Una alimentación rica en azúcares simples puede dificultar la concentración y perjudicar el rendimiento en ámbitos como la atención, la función ejecutiva, el lenguaje o la memoria espacial. En contraste, los alimentos de bajo índice glucémico parecen favorecer la atención y la capacidad funcional.