Una mujer encuentra 35 grabados firmados por Rembrandt mientras limpiaba su desván: cada uno podría valer hasta 130.000 euros

Fue su abuelo quien, a principios del siglo pasado, por “solo unos florines” y cuando los grabados “no eran nada del otro mundo”, se hizo con las piezas, reencontradas décadas más tarde abandonadas en una caja fuerte

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Durante los meses de confinamiento por la pandemia del Covid-19, cuando todo el mundo buscaba algo con lo que distraerse en casa, Charlotte Meyer decidió adentrarse en el ático de su casa familiar en Ámsterdam. Entre objetos de otras épocas y cajas olvidadas, una pequeña caja fuerte llamó su atención. Al abrirla, se encontró con una carpeta llena de dibujos y grabados que, a simple vista, no parecían gran cosa. Sin embargo, al revisar los papeles con más detenimiento, algo empezó a llamar la atención de Charlotte: varias de esas hojas llevaban una firma inconfundible, la de Rembrandt.

La primera reacción fue incredulidad, de no tener claro si serían auténticos o simplemente copias sin valor. Charlotte dejó pasar algo de tiempo antes de recurrir a expertos, por si resultaban ser falsificaciones. Al final, sin embargo, pidió ayuda a especialistas en arte, y su respuesta fue casi inmediata: “Charlotte, no tienes ni idea de lo que tienes aquí”, le dijeron, según relató en una entrevista con Omroep Gelderland.

Lo que guardaba en casa eran 35 grabados originales de Rembrandt, ocultos durante años en la caja fuerte familiar. Estas piezas, hasta ahora desconocidas para el público, se exhibirán por primera vez en el Museo Stedelijk de Zutphen a partir del 21 de marzo, junto a otras obras del pintor.

Un abuelo coleccionista cuando los grabados “no eran nada del otro mundo”

El origen de este inesperado tesoro se remonta a principios del siglo XX. El abuelo de Charlotte, aficionado al arte, fue quien reunió la colección en una época en la que los grabados no despertaban demasiado interés. “En aquella época a nadie le interesaban los grabados. No eran nada del otro mundo”, recuerda ella. Según Charlotte, su abuelo adquirió 35 piezas distintas “por tan solo unos florines”, una cantidad que, ajustada a la inflación, hoy equivaldría a varios miles de dólares.

Sin embargo, ese importe es insignificante en comparación con el valor actual de los grabados de Rembrandt. Algunas pinturas del artista que han sido redescubiertas recientemente alcanzan cifras de hasta 20 millones de dólares. Los grabados no llegan a tanto, pero según registros de la casa de subastas Heritage Auctions han llegado a venderse por entre 20.000 y 150.000 dólares.

Entre los grabados encontrados en el ático destaca Cocinera de panqueques, una estampa de 1635 que forma parte de una serie presente en museos como el Metropolitan de Nueva York o el Rijksmuseum de Ámsterdam. La colección también incluye Tributo a la moneda, una obra conservada en la National Gallery of Art de Washington que muestra a Jesús respondiendo sobre los impuestos con la frase: “Dad al César lo que es del César y a Dios, lo que es de Dios”.

Otra de las estampas es La adoración de los pastores, donde Rembrandt despliega su dominio de la luz y la sombra. En la escena, el Ángel de la Anunciación aparece en el centro con una explosión de luz que sorprende a los pastores. El blanco y negro del grabado revela una gama de matices y detalles que recuerdan el talento pictórico del maestro holandés.

El repertorio de Rembrandt también incluye una amplia serie de autorretratos, tanto en óleo como en papel. En la carpeta hallada por Charlotte figura Autorretrato con sombrero de piel, fechado en 1630. La fascinación de Rembrandt por la luz se aprecia en las sombras proyectadas sobre su rostro, un recurso que utilizó en varias ocasiones y que acabó trasladando también a sus cuadros al óleo, como el pequeño autorretrato de ese mismo año conservado en el Museo Nacional de Estocolmo.