Soplo cardíaco: qué es, síntomas y cómo prevenirlo

Este sonido inusual del corazón no tiene por qué representar un riesgo grave para la salud

Un paciente en una consulta de cardiología (Freepik)

Aunque el término puede generar preocupación, el soplo cardíaco no siempre está relacionado con una enfermedad grave. En realidad, un soplo es un sonido adicional o inusual que el médico detecta al escuchar el corazón con un estetoscopio. Este sonido se produce cuando la sangre fluye de manera turbulenta a través de las cavidades cardíacas o de las válvulas.

El corazón funciona como una bomba que impulsa la sangre gracias al trabajo coordinado de sus cuatro válvulas, las cuales se abren y cierran para permitir el paso adecuado del flujo sanguíneo. Cuando este proceso ocurre de forma normal, los sonidos cardíacos son rítmicos y definidos. Sin embargo, si la sangre circula con mayor velocidad de lo habitual o atraviesa una zona estrecha o alterada, puede generarse un ruido similar a un silbido o soplido, que es lo que el especialista identifica como soplo.

La Clínica Mayo distingue entre soplos inocentes y soplos anormales. Los soplos inocentes son comunes en bebés, niños y adolescentes, y también pueden aparecer en adultos en situaciones como el embarazo, la fiebre o el ejercicio físico intenso. En estos casos, el corazón tiene una estructura normal y el soplo no representa un riesgo para la salud ni requiere tratamiento específico, más allá del seguimiento médico habitual.

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En cambio, los soplos anormales pueden estar asociados con problemas en las válvulas cardíacas, como el estrechamiento conocido como estenosis o el cierre incompleto denominado insuficiencia. También pueden relacionarse con defectos congénitos presentes desde el nacimiento. En personas mayores, el endurecimiento o la calcificación de las válvulas puede ser una causa frecuente.

Síntomas del soplo cardíaco

En la mayoría de los casos, los soplos inocentes no provocan síntomas y se descubren de manera incidental durante un examen físico de rutina. No obstante, cuando el soplo está vinculado a una enfermedad cardíaca, pueden presentarse señales que requieren atención médica.

Entre ellas se encuentran la dificultad para respirar, especialmente durante el esfuerzo o al estar acostado, el dolor en el pecho, la fatiga excesiva, los mareos o desmayos y la coloración azulada de los labios o las uñas, conocida como cianosis. También puede aparecer hinchazón en las piernas, el abdomen o el cuello. En recién nacidos y lactantes, los signos de alerta incluyen problemas para alimentarse, bajo aumento de peso o respiración acelerada.

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¿Es posible prevenir un soplo?

En cuanto a la prevención, la Clínica Mayo señala que no todos los soplos pueden evitarse, especialmente aquellos causados por defectos congénitos. Sin embargo, sí es posible reducir el riesgo de enfermedades cardíacas que podrían derivar en un soplo anormal. Mantener una alimentación equilibrada baja en sal y grasas saturadas, realizar actividad física de forma regular, controlar la presión arterial y los niveles de colesterol, evitar el consumo de tabaco y tratar adecuadamente enfermedades como la diabetes son medidas fundamentales para cuidar la salud del corazón.

En el caso de las mujeres embarazadas, una atención prenatal adecuada contribuye a disminuir el riesgo de anomalías cardíacas en el bebé. Asimismo, el tratamiento oportuno de infecciones como la fiebre reumática puede prevenir daños en las válvulas cardíacas.

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