La detención del expríncipe Andrés el pasado 19 de febrero marcó un antes y un después en una institución que ha visto como en los últimos meses su reputación caída en picado. Las supuestas relaciones del exduque de York con Virginia Giuffre solo eran la punte de un iceberg que el Departamento de Justicia de Estados Unidos ha terminado por desintegrar en sus publicaciones.
El hermano de Carlos III y Representante Especial para Comercio Internacional e Inversión entre 2001 y 2011 habría compartido información con Jeffrey Epstein y sus amigos que podría poner en juego la seguridad de Reino Unido. Por ello, el pasado jueves, la policía de Thames Valley lo habría detenido unas horas acusado de un supuesto delito de mala conducta en el ejercicio de funciones públicas y revelación de secretos de la Corona. Este hecho histórico, sumado a los supuestos delitos sexuales, han colmado el vaso de una sociedad británica que tiene bajo la lupa a una de las monarquías más importantes del mundo.
Ante esta situación, el príncipe Guillermo estaría trazando un plan para revitalizar la monarquía británica y devolver la confianza del público a la institución. Según han afirmado fuentes cercanas a la familia real a The Mirror, el futuro rey está decidido a apoyar a su padre, Carlos III, y a introducir cambios estructurales profundos que garanticen transparencia y responsabilidad.
Según fuentes reales, la visión del hijo de Lady Di, que apareció este domingo 22 de febrero en los premios BAFTA junto a su mujer Kate Middleton, se inspira en un modelo “corporativo” de gestión, con estructuras claras de rendición de cuentas y supervisión interna. “Existe un claro reconocimiento de que los problemas en torno a Andrew Mountbatten-Windsor han afectado la confianza pública y hay una voluntad unida de cambiarla. El príncipe de Gales tiene un enfoque claro y está decidido a ayudar al rey en todo lo posible para restablecer esa confianza con el público y, a largo plazo, implementar sus propios cambios”, aseguran.
En las últimas semanas, el heredero ha mostrado un interés abierto en liderar una monarquía más transparente y conectada con la ciudadanía. En una entrevista con el actor canadiense Eugene Levy para su serie Reluctant Traveler, el príncipe subrayó: “No le temo… disfruto de ese cambio”, refiriéndose a su visión de futuro como monarca. Y, según han confirmado al citado medio: “Quiere garantizar que la institución siga siendo idónea para su propósito y está muy centrado en cómo esto se relaciona con el público”.
El príncipe y la princesa de Gales han apoyado públicamente las medidas adoptadas por el rey para colaborar con la policía en la investigación sobre la conducta de Andrés, así como la intención del Gobierno británico de excluirlo de la línea de sucesión al trono. Aunque cualquier cambio de este tipo requeriría la aprobación del Parlamento y de los 14 reinos, las conversaciones preliminares ya han comenzado, según los medios británicos.
Una institución cercana a la sociedad
El plan de Guillermo refleja en gran medida la organización de la Fundación Real, que él y la princesa han dirigido de manera innovadora, con un equipo ejecutivo y una estructura moderna de gestión. Tal y como afirman al citado medio, “tanto el príncipe como la princesa de Gales están a favor de una estructura más corporativa para la institución. Están inmersos en la complejidad de sus labores públicas y caritativas, y trabajan con un estilo diferente al de otros miembros de la familia. Cuando Guillermo empezó en el ducado de Cornualles, su misión era revolucionar el mundo y cuestionar por qué las cosas se hacen como se hacen”.
La rendición de cuentas es un eje central de su estrategia. “Quieren que la monarquía sea conocida por todo lo que hace bien, que sea un vehículo de cambio para el bien y en beneficio de los demás. Debe ser adecuada para su propósito”, añaden las fuentes. Una visión que busca alejarse de la opacidad que ha caracterizado la gestión de algunos miembros de la familia real y de los cortesanos que tradicionalmente se han encargado de proteger la reputación institucional.
Frente a este panorama, Guillermo se prepara para asumir la sucesión con una filosofía clara: modernizar la institución, reforzar la transparencia y asegurar que la monarquía permanezca relevante y confiable para los ciudadanos. Según informan a The Mirror: “En este momento, la familia y el país necesitan estabilidad, pero llegará un momento en que él mismo implementará sus propios cambios para garantizar que la rendición de cuentas y el propósito sean la prioridad no solo de su función, sino también de la de la institución”.
Muy atento a la actualidad
La preocupación de Guillermo por la conducta de su tío no es nueva. A principios de este mes, se conoció que habría expresado a la difunta reina Isabel II y a su padre que Andrés debería haber sido retirado de la vida pública tras la desastrosa entrevista de 2019 en BBC Newsnight. Aunque el exduque negó todas las acusaciones, su actitud y gestos en su conversación con la cadena nacional creó más desconfianza que tranquilidad en la población.
Actualmente, Scotland Yard continúa revisando la antigua residencia de Andrew, Royal Lodge, en Windsor, como parte de la investigación. Aunque no se han presentado nuevas denuncias de delitos sexuales desde la publicación de documentos relacionados con Epstein, la presión pública y las llamadas de figuras como el exjefe de protección real Dai Davies exigen que se mantenga el ojo en él.