Pensar una y otra vez en lo malo que ocurre es algo que muchas personas experimentan a diario. La mente parece quedarse atrapada en comentarios hirientes, errores o situaciones incómodas, como si fuera imposible cambiar de rumbo. Esta tendencia puede generar angustia, afectar el ánimo y complicar las relaciones con los demás.
La experta Lybi Ma, editora en Psychology Today, explica que este patrón mental no es una casualidad. Según Ma, el cerebro está diseñado para fijarse en lo negativo como un mecanismo de supervivencia. “Estamos programados para obsesionarnos con la tristeza y las amenazas”, afirma la experta, lo que nos ayuda a estar alertas pero también nos puede dejar atrapados en bucles de preocupación y malestar.
Identificar este hábito mental es el primer paso para cambiarlo. Aunque la negatividad resulta más compleja que la positividad, Ma sostiene que podemos intervenir y modificar la manera en que procesamos los eventos desagradables. Con algunos consejos simples y prácticos, es posible dejar de lado la obsesión por lo malo y recuperar el equilibrio emocional.
Por qué es tan fácil obsesionarse con lo negativo
El cerebro humano responde con más fuerza a los estímulos negativos que a los positivos. Diversos estudios psicológicos, como los realizados por Paul Rozin y Edward Royzman, han demostrado que imágenes o experiencias desagradables generan una mayor actividad cerebral.
Este sesgo negativo no solo afecta el recuerdo de situaciones puntuales, sino que también puede influir en la visión que tenemos de las personas y de nosotros mismos. Es común centrarse en los defectos de los demás o reaccionar de forma defensiva ante cualquier crítica. Lybi Ma advierte que este patrón puede dañar las relaciones a largo plazo, ya que nos lleva a fijarnos más en lo que no funciona que en los aspectos positivos. Además, la experta explica que tendemos a anticipar problemas en el futuro y a repasar una y otra vez los errores del pasado. Esto puede aumentar la ansiedad y hacernos perder de vista los logros y momentos agradables.
Consejos útiles para dejar de obsesionarse con las cosas malas
El primer consejo de Lybi Ma es reconocer el patrón mental negativo. Ser consciente de que el cerebro tiende a exagerar lo malo ayuda a tomar distancia y a cuestionar la importancia real de esos pensamientos. Cuando surge una preocupación o un recuerdo desagradable, Ma recomienda preguntarse si realmente merece tanta atención o si se le está dando más peso del que tiene.
Otra estrategia sencilla consiste en comparar la carga emocional de distintas experiencias. Si tienes dos recuerdos con el mismo valor emocional, intenta centrarte en el más neutral o positivo, en lugar de dejar que el negativo ocupe todo el espacio mental. Según Ma, este ejercicio ayuda a equilibrar la perspectiva y a rebajar la intensidad de las preocupaciones.
También es útil frenar la repetición mental de errores. Cuando la mente insiste en recordar una equivocación, la experta sugiere recordar que todos cometemos fallos y que la mayoría no son tan graves como parecen. Cambiar el enfoque hacia lo que se ha aprendido o hacia las acciones positivas recientes puede reducir la tendencia a obsesionarse.
Por último, Lybi Ma recuerda que la negatividad es compleja y requiere trabajo consciente para ser superada. No se trata de ignorar las dificultades, sino de darles el espacio justo y no permitir que dominen los pensamientos. Con práctica y atención, es posible dejar de lado la obsesión por lo malo y dar paso a una vida mental más sana y equilibrada.