Ainhoa Vila, psicóloga: “Estas tres frases indican que te están invalidando emocionalmente”

Estas expresiones, repetidas en el tiempo, pueden llevar a la desconfianza hacia uno mismo y a la culpa, por lo que se genera una autocensura emocional

La invalidación emocional no siempre se detecta a través de gritos o palabras hirientes, sino con expresiones que buscan desacreditar los sentimientos propios. (Freepik)

En cualquier conflicto interpersonal, ya sea de pareja, familiar o laboral, no todo lo que duele se manifiesta en forma de grito o comentario hiriente. A veces, el daño se cuela de manera más silenciosa, envuelto en frases aparentemente razonables, incluso bienintencionadas. Son palabras que poco a poco van erosionando la seguridad emocional de quien las recibe.

En esos escenarios, una de las dinámicas más frecuentes y a la vez más invisibles es la invalidación emocional, un fenómeno que aparece cuando una persona minimiza, cuestiona o desacredita lo que la otra siente. No se trata de estar o no de acuerdo, sino de negar legitimidad a la experiencia emocional ajena. Algo que, sostenido en el tiempo, puede generar confusión, culpa y una profunda desconfianza hacia uno mismo.

La invalidación emocional no siempre se detecta de forma fácil, ya que a menudo se disfraza de objetividad, de racionalidad o incluso de ayuda. Sin embargo, como señalan los profesionales de la salud mental, sus efectos pueden ser especialmente dañinos porque actúan de forma constante y normalizada.

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La invalidación emocional puede generar culpa y desconfianza en los sentimientos propios. (Freepik)

La psicóloga Ainhoa Vila advierte de que hay expresiones que funcionan como auténticas señales de alarma en consulta. “Tres frases que me indican que te están invalidando emocionalmente y que, cuando las escucho como psicóloga digo: ‘uy, cuidado’”. Según explica, cuando estas frases aparecen de manera reiterada, no hablan de acompañamiento emocional ni de deseo de comprensión, sino que son un indicativo de que “tus emociones no están siendo legitimadas”.

“No es para que te pongas así”

La primera de ellas es directa y bastante dañina demoledora: “Lo estás interpretando fatal”. Vila subraya que esta frase no busca aclarar una situación ni ofrecer otro punto de vista desde el respeto, “sino que está poniendo en duda la percepción que tú tienes”. El efecto puede ser grande: “Te está enseñando a desconfiar de lo que ves, de lo que sientes e incluso de lo que intuyes”.

La segunda expresión es una de las más normalizadas socialmente, pero no por ello menos problemática. “La segunda la he escuchado un montón: ‘No es para que te pongas así esta situación’”. Vila señala que esta frase es todo lo contrario a la regulación emocional: “Está hablando de un control emocional de forma externa porque se te indica cómo tú deberías sentirte en lugar de intentar comprender cómo tú te estás sintiendo”.

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La tercera frase apunta directamente a la identidad de la persona que sufre. “Siempre te lo tomas todo superenserio”. Para la psicóloga, aquí no hay espacio para la escucha. “No está habiendo una intención de comprender, sino que hay una etiqueta que busca reducir tu experiencia emocional a un rasgo molesto de tu carácter”.

Estas tres expresiones, aunque distintas en forma, comparten un mismo núcleo. “No están explorando cómo tú te estás sintiendo, sino que están desacreditándolo”. Un proceso que, repetido en el tiempo, puede llevar a la persona a cuestionarse constantemente si tiene derecho a sentir lo que siente.

Desde la psicología, recuerda Vila, la invalidación emocional no siempre adopta formas explícitas de agresión. “No siempre se ve como gritar o atacar, sino que a veces es ir corrigiendo, etiquetar o reinterpretar constantemente las vivencias de la otra persona”, algo que termina por sembrar la duda en uno mismo, llevando a la autocensura emocional.

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