Un instituto obliga a los estudiantes a dejar su móvil antes de entrar a clase: “Los profesores no confían en nosotros”

La medida contó con el apoyo del 81% de los padres

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Los alumnos debe dejar el teléfono móvil en una taquilla. (AP Foto/Esteban Félix)

Desde el inicio del curso en septiembre, los alumnos de un instituto deben dejar sus teléfonos móviles en unas taquillas instaladas en cada aula. Así, el Instituto Gabriel-Fauré, en Francia, busca combatir las trampas en los exámenes, mejorar la concentración y reducir la dependencia digital. No obstante, no todos los estudiantes la noticia con mucho entusiasmo.

“Esta decisión se tomó tras varios meses de deliberación, en particular por la falta de concentración en clase y los intentos de copiar en los exámenes. Esto es especialmente importante ahora que la evaluación continua representa el 40% de la calificación en Bachillerato”, ha explicado Nicolás Solana, director del centro, al medio La Déspêche. Sin embargo, algunos alumnos han dado con el vacío legal: los relojes inteligentes. “Por el momento no tenemos una solución. Sigue siendo un problema que seguro que irá en aumento”, ha añadido Solana.

La iniciativa surgió tras una encuesta en abril de 2025. El 81% de los padres respaldó la medida. No pasó lo mismo por la parte del alumnado. El 61% considera que su móvil no afecta a su concentración, aunque el 50% reconoce algún grado de dependencia y el 13% admite una alta adicción.

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Un instituto obliga a los estudiantes a dejar su móvil antes de entrar a clase. (Pixabay)

“Esta forma de adicción sigue presente y es un verdadero problema de salud pública”, ha enfatizado Solana. En este sentido, el impacto en el sueño también es preocupante, con el 39% de los estudiantes reconociendo que el teléfono perjudica parcialmente la calidad del descanso, y el 14% asegurando que el efecto es considerable.

No obstante, al mismo tiempo, para muchos alumnos, la medida refleja desconfianza y ruptura de la relación con los profesores. “No confían en nosotros”, ha afirmado un estudiante. “Solo usamos el móvil para ver la hora”, ha añadido otro. “Es inútil porque, aunque lo tuviéramos en el bolsillo, los profesores podrían ver si hacemos trampa, pero les da más tranquilidad”.

El Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes ha propuesto a las comunidades autónomas que en Educación Primaria y Secundaria no se utilice el teléfono móvil en horario lectivo. (Fuente: Ministerio de Educación)

Evaluación positiva, según la administración

Cinco meses después de su implementación, la dirección considera los resultados alentadores. “Tanto los estudiantes como los profesores coinciden en que la instalación de las taquillas ha mejorado la concentración en clase. Todos se sienten un poco más relajados”, ha señalado el director.

En el instituto profesional de Montsoult, donde cursan 600 alumnos, se aplicó una política similar con cajas colectivas para los móviles. Una estudiante de 18 años ha admitido que al principio fue difícil: “Soy adicta al teléfono. Pero me ayudaba a concentrarme”. También ha sacado mejores notas: “Han subido. Antes sacaba un 4 o un 5. Ahora, mi promedio ronda un 7”.

La directora Françoise Rossi ha remarcado que la norma funciona mejor cuando se convierte en consenso: “Fue aceptado globalmente desde el momento en que la norma se volvió colectiva”. La profesora Christine Antunes ha agregado: “Muchos altercados se debieron al uso de los teléfonos. Vemos que los estudiantes están mucho más concentrados”.

Fuera del aula, los estudiantes
Fuera del aula, los estudiantes vuelve a “sus viejos hábitos”. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El desafío de la dependencia digital

A pesar de los avances, la dependencia digital persiste fuera del horario escolar. Algunos han admitido pasar “fácilmente entre 11 o 12 horas” frente a la pantalla. Sin embargo, el desafío ahora se presenta en los colegios. “600 taquillas para estudiantes, ni siquiera sé cómo organizarlas… Se requiere un enfoque diferente si queremos prohibirlo en toda la escuela”, dice la directora.

Además, existe el incremento del absentismo si la política se endurece demasiado. Para ella, la prioridad sigue siendo la educación y la prevención. “El problema es que, al volver a casa, vuelven a caer en sus viejos hábitos”, ha concluido Rossi.