Marta Jiménez, neuropsicóloga: “Los sueños no reflejan momentos exactos del día, pero sí emociones”

Dormir activa procesos mentales que reorganizan vivencias internas y permiten que afloren estados anímicos que pueden haber pasado desapercibidos durante la vigilia

Los sueños pueden tener relación con las emociones vividas durante el día. (Freepik)

Muchas personas se despiertan por la mañana con una gran confusión debido a sus sueños: escenas inconexas, personajes imposibles, emociones intensas... Ante ese desconcierto, se tiende a buscar un significado que explique por qué nuestra mente ha acudido a esos escenarios durante la noche.

Por ello, han surgido diccionarios de sueños, interpretaciones universales y símbolos cerrados prometen descifrar lo que ocurre cuando dormimos. Sin embargo, la ciencia lleva tiempo desmontando esa idea de traducción directa. Los sueños no funcionan como un lenguaje cifrado con claves fijas, y pretender encontrar siempre un significado claro puede ser tan frustrante como engañoso.

Aun así, descartar los sueños como simples productos aleatorios tampoco resulta del todo preciso. Aunque muchos son caóticos y difíciles de reconstruir, otros parecen tocar temas reconocibles: preocupaciones, miedos, deseos o recuerdos que, durante el día, pasan desapercibidos.

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El sueño funciona como una "terapia emocional nocturna". (Freepik)

La neuropsicóloga Marta Jiménez parte de una idea clara: los sueños no son una reproducción fiel de la realidad cotidiana. “Los estudios más recientes muestran que los sueños no reflejan hechos exactos del día, pero sí emociones”, explica en uno de sus vídeos de TikTok (@martajimenezpsicología). Es decir, lo que aparece durante el sueño no suele ser lo que ocurrió, sino cómo se vivió.

El sueño como “reproductor” de las emociones vividas

Desde esta perspectiva, el contenido onírico estaría más relacionado con el estado emocional acumulado que con los acontecimientos concretos. Jiménez señala que, cuando una persona atraviesa periodos de tensión emocional, esa carga tiende a colarse en sus sueños. “Si durante el día o varios días has vivido con estrés, rabia o miedo, vas a soñar situaciones que te hacen sentir igual, aunque no sean las mismas”, afirma.

Esta idea conecta con una de las funciones más estudiadas del sueño, especialmente de la fase REM: el procesamiento emocional. Durante la noche, el cerebro reorganiza recuerdos y experiencias, debilitando algunos vínculos y reforzando otros. En ese proceso, las emociones juegan un papel central. Por eso, los sueños pueden resultar desproporcionados, intensos o incluso absurdos: no buscan coherencia narrativa, sino activar estados afectivos.

Jiménez recurre a una metáfora para explicar este fenómeno. “Es como si tu mente dijera: ‘No te diste cuenta de cómo te sentiste hoy, pero esta noche te lo voy a mostrar’”. En ese sentido, la experta define el sueño como un espacio de regulación interna. “El sueño es una terapia emocional nocturna”, sostiene. Así, dormir ayuda a amortiguar la intensidad emocional de determinadas experiencias, permitiendo que se integren sin la misma carga afectiva. No se trata de una terapia en el sentido clínico, ni garantiza una resolución automática de los conflictos, pero sí cumple una función de ajuste emocional.

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Ese trabajo nocturno, según Jiménez, se centra especialmente en aquello que no se atendió conscientemente. “Tu cerebro intenta procesar lo que tú, en piloto automático, ignoraste”, explica. Durante el día, la atención suele estar dirigida a tareas, obligaciones y estímulos constantes. Las emociones, en cambio, pueden quedar en segundo plano. El sueño ofrece un contexto distinto, menos controlado, donde esas emociones emergen sin filtros.

De ahí que la neuropsicóloga invite a prestar atención a la experiencia onírica, aunque sin caer en interpretaciones rígidas. “Así que escucha tus sueños, porque son la puerta que tu cuerpo usa para decirte cómo te sientes cuando tú no lo estás haciendo”. Escuchar, en este caso, no implica buscar símbolos universales ni conclusiones cerradas, sino observar qué emociones se repiten y en qué momentos aparecen.

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